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Yeray y Jonatan estaban libres de servicio, Filomena les “pillaba en el sofá de su casa”, son muy amigos y no duraron en comunicar desde el inicio de la tormenta que se ponían al servicio de sala para ayuda humanitaria. Uno de ellos tiene un vehículo 4×4 preparado para circular por diferentes medios (barro, nieve,..).

La primera llamada la reciben a las 14:07 del viernes, la sala Leganes-0 les informa que un señor mayor se había presentado en comisaría junto a su mujer, estaban desesperados dado que habían llamado al hospital y no podía atenderles ni enviar ayuda, tiene antecedentes cardiológicos, manifestando que estaba sufriendo un infarto, se encontraba con un fuerte dolor en el pecho, sufría y jadeaba. Ningún coche estaba preparado para el traslado al hospital, el suyo si y eso hicieron, consiguieron llegar a tiempo según los médicos.

Lo dejaron en el Hospital Severo Ochoa de Leganés y siguieron realizando una gran cantidad de servicios humanitarios, traslados de policías y sanitarios a sus domicilios, a sus puestos de trabajo, ayudando por el camino decenas de personas que se encontraban atrapadas sin recursos en autopistas llevándolos a sus domicilios, y colaboración con Guardia Civil en desatasco de numerosos vehículos en Valdemoro.

Ayer por la noche acabaron agotados con su último servicio, Pascual un anciano de 84 años, había resbalado y caído, estaba en el hospital donde fue atendido, pero no tenían medios para llevarlo a casa. En el hospital ya conocen a Yeray y Jonatan por las personas que habían llevado y les avisaron.

Tuvieron el último agradecimiento cuando dejaron a Pascual en su casa y les despidió agradecido, emocionado, sin poder contener las lágrimas, mirando a los dos policías que sonreían.

Es el final de una gran labor, el final de su servicio policial…hasta el nuevo turno.

 

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