Otra versión de “la corrida de toros”

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(*) Por Rosa Mª García Durán

Entre las últimas cosas que he leído está la de que alguien, otrora con responsabilidades y autoridad en el Estado, ha dicho que una autoridad también, pero en activo, podría, digamos, correr a caballo a la Policía Municipal de Madrid. Vamos, vamos. Cómo si no tuviéramos suficiente con la paradójica y preocupante realidad ya, en casi todos los ámbitos de la vida.

Como tenía un rato que perder, me pregunté, ¿por qué a caballo? Yo le encuentro problemas. Por ejemplo, el carril ecuestre. No está implantado en Madrid. Es muy urbana la capital y a los caballos les gusta, creo, más lo rural y los espacios naturales. Desde hace tiempo, mucho tiempo, son indispensables en la terapia y mejora de la salud, sobre todo, cognitiva de niños y adultos con algún problema. ¡Y vaya si es efectivo su lomo para ello! No veo yo a un caballo haciendo “pupa”. Es infantil y bisoño y poco maduro el término, lo sé. 

Habría que convencer al autor de esta ocurrencia, pues se le ha ocurrido, de que quizá sea mejor que la cruzada, de producirse, se emprenda con elefantes. Su talle, más fornido, parece que podría hacerles menos sensibles a los accidentes de tráfico; hemos quedado en que los animales son seres sintientes. Es verdad que entonces podría plantearse el problema de que la velocidad de embestida fuera menor y que no tienen catadióptricos, me refiero a los plantígrados. Vale. Entonces el supuesto jinete la supuesta amazona debería ir, es un suponer, en jirafa. Claro. Anclada a lo alto de su cuello puede ser más certera a la hora de hacer lo que deba, según la fantasía de quien se pone a salvo de su propia ilusión por ser, habrá que entenderlo así, o no sé, un virtuoso. Es verdad que, como los animales son así, en lugar de dar coces ofrecen lengüetazos de cariño.

No creo que fuera el episodio lo suficiente llamativo, si ya estamos en esto. Mejor sería traer a colación a un ornitorrinco, menos veloz en tierra, pero muy excéntrico y extravagante por sus partes.

¿Estaría despierto cuando hizo esa imagen suya el autor y le dio al “copyright”? ¿fue producto de una lúbrica o jugosa ensoñación? No sé, no contesto, ni idea. No todos los sueños se cumplen y las ideaciones funcionan siempre con cierta lógica. Tranquilos los caballos y tranquilos los demás.

La DGT, por su parte, no ha recibido tampoco noticias de la instalación de carriles para fauna de este tipo. Si fuera el improbable caso de que se autorizara por la autoridad, claro está, esta especie de “¿corrida de toros?” – a ver si nos enteramos de que estas fiestas se están prohibiendo por medievales, luego hagamos un esfuerzo por acudir a la analogía- la propia Policía Municipal habría de desplegar un servicio para garantizar que el/la, los /as faunas/os pudieran culminar con éxito su gesta y los agentes no tendrían que ir a la peluquería. Este señor habla de cortar cabelleras, pero ya le digo yo, que no nos gusta “hacer el indio”, ni que lo hagan con nosotros.

También habría que proteger a los usuarios de la vía pública para no recibir un trompazo si al final es un pariente de “Dumbo Disney” el que se ve metido en este entuerto y del susto que puedan llevar encima, caballos, jirafas y ornitorrinco, caso de ser estos los elegidos para esta cosa.

¿Cómo lo llamaría su ideólogo? Seguimos en supuestos. ¿Batalla?. ¿Prueba atlética?. ¿Nuevo test de inteligencia?. ¿Prueba de fuerza frente a quienes sólo usan la suya, institucionalizada, para defender a los demás?

Todo esto es un problema, la verdad. Las islas, el desierto y la virgen selva propone muchos menos problemas, así de inicio, para inventos de cualquier tipo. Aún así, la naturaleza está para pocas bromas, los animales, los pobres, también y los humanos lo mismo…

¿Qué toca pedir entonces después de tanta tontería por mi parte? Respeto. Para todos. Para los servidores públicos que no falte, que lo son de la gente.

Entiendo que las asociaciones que protegen los derechos de los animales estarían atentos a estas fantásticas correrías, ahora formuladas desde la imaginación más…no sé poner calificativo. Libertad de expresión, en cualquier caso y los límites atentos al odio. La impostura también es un buen margen para ciertas celebraciones verbales.

Vamos a lo importante

Para quienes nos ocupamos desde la modestia, pero con infinito orgullo de velar por la imagen del Cuerpo de la Policía Municipal de Madrid, estas pasajeras boutades nos producen pena. De todas formas, el acreditado cariño y la contrastada solvencia de los hombres y mujeres de este colectivo hace fácil seguir en esta labor tan satisfactoria de comunicación del servicio del cuerpo de seguridad más cercano a la ciudadanía.

(*) Por Rosa Mª García Durán para h50. García Durán es licenciada en Filosofía, intendente de la Policía Municipal de Madrid y jefa de su Unidad de Participación y Convivencia. Revista Policía Municipal Madrid.

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