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La redes sociales están que arden por los hechos sucedidos en la calle madrileña Núñez de Balboa durante la jornada de ayer. Pasadas las 20.00 horas, la Policía Nacional se vio obligada a disolver una concentración espontánea de unas 100 personas reunidas en protesta por la gestión del gobierno de Pedro Sánchez.

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Lo hacían reunidos en esta céntrica calle del barrio de Salamanca, bailando y cantando, pero sin respetar las medidas de distancia social, alentados por la música y las consigas procedente de un equipo de sonido de gran potencia, instalado en uno de los balcones del vecindario.

Los primeros patrullas actuantes del GAC, al comprobar la dimensión del evento, tuvieron que solicitar  apoyo de las unidades especializadas en orden público como la UPR y la UIP. A través de la megafonía, los agentes ordenarían a los asistentes a disgregarse, en virtud de posibles contagios y reabrir la vía al tráfico.

La mayor parte de los asistentes, obedecerían las indicaciones policiales, abandonando el lugar pacíficamente, en medio de cánticos y proclamas en contra del presidente Sánchez y del vicepresidente segundo, Pablo Iglesias. Sin embargo, un total de 13 personas fueron propuestas para sanción por ignorar los continuos requerimientos policiales, pese a haber sido advertidos de las consecuencias.

La actuación policial se produjo en medio de un fuerte estruendo originado por una gran cacerolada proveniente desde los balcones del vecindario, adornados en su mayor parte por banderas españolas en señal de unidad.

Redes sociales y opinión pública

Cierto sector de las redes sociales y la opinión pública están que arden contra la actuación policial de la tarde de ayer en Núñez de Balboa. Los acusan de actuar bajo los dictámenes del Gobierno y de hacerlo arbitrariamente.  Los mensajes y proclamas de algunas cuentas acusando a la policía de sancionar injustamente a los vecinos por “llevar banderas españolas” poco han ayudado a mantener un clima de convivencia.

La crisis del coronavirus hace inviable la celebración de manifestaciones o concentraciones en las calles de una forma segura, no por una cuestión política, sino sanitaria. Este es el verdadero motivo que lleva a la Policía Nacional, y no cualquier otro, a intervenir ayer tarde, en el barrio de Salamanca.

Esta circunstancia ¿podría estar siendo aprovechada por el Gobierno como escudo protector, para evitar ver y oír las protestas de la gente en la calle? quizás…

Sin embargo, la independencia y el rigor de la fuerzas y cuerpos de seguridad están por encima de cualquier ideología o inclinación política, atendiendo solo a sus Principios Básicos de Actuación y al reconocido prestigio atesorado en todos estos años de servicio público.  El uso partidista de la Policía como arma arrojadiza, por unos y por otros, daña severamente a la Institución, y por ende, a la ciudadanía objeto de su protección.

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