La Policía Nacional desarticula en Málaga una organización que estafó dos millones de euros con la venta fraudulenta de bonos para estancias en hoteles

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Fotografía de archivo
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Se ha detenido a ocho personas que operaban en todo el territorio nacional y se han identificado a más de 300 personas afectadas por la estafa.
Realizaban campañas publicitarias agresivas para ofertar bonos de 40 noches de hotel y aplicaban la teoría de marketing de “los seis grados de separación” para llegar al máximo número de posibles víctimas.
Se ha llevado a cabo la entrada y registro en los domicilios de los líderes de la organización y de su centro de operaciones asentado en España, donde se descubrió que iban a abrir nuevas “sedes” en Colombia y Perú.

Agentes de la Policía Nacional han desarticulado en Málaga una organización que presuntamente estafó dos millones de euros con la venta fraudulenta de bonos para estancias en hoteles.

Se ha arrestado a ocho personas que operaban en todo el territorio nacional y se han identificado a más de 300 personas afectadas por la estafa. Realizaban agresivas campañas publicitarias para ofertar bonos de 40 noches de hotel y de este modo llegar a más víctimas. Se ha llevado a cabo la entrada y registro en los domicilios de los líderes de la organización y de su centro de operaciones asentado en España, donde se descubrió que iban a abrir nuevas “sedes” en Colombia y Perú.

Las primeras pesquisas se iniciaron a principios de febrero de 2022 cuando los agentes tuvieron conocimiento de los hechos tras identificar una serie de agencias de viajes dedicadas a realizar llamadas telefónicas a víctimas residentes en todo el territorio nacional. En estas llamadas ofertaban bonos de 40 noches de hoteles nacionales e internacionales y realizaban los cobros durante el transcurso de éstas.

Las víctimas que adquirían estos bonos pensaban que con su mero pago podrían disfrutar de las estancias de hotel sin realizar un rembolso extra adicional. Sin embargo, cuando trataban de canjear el bono, solo se les daba la opción de hacerlo a través del teléfono de reservas de la citada empresa, el cual no atendía ninguna reserva ni gestión, por lo que los perjudicados terminaban por desistir en su intento de disfrutar de los servicios.

Los miembros de la organización estaban especializados en técnicas de ingeniería social para poder embaucar a sus víctimas y conseguir el cobro fraudulento, teniendo todo el proceso de venta perfectamente analizado y estudiado, contando los empleados con un guión de cómo tenían que actuar.

Durante las llamadas telefónicas en las que ofertaban el producto de una manera confusa, en ocasiones omitiendo información relevante, indicaban al potencial cliente que no podían interrumpirles mientras se les leía la parte legal de los servicios que iban a “contratar”, la cual era extensa, con el objetivo de abrumar a las víctimas con mucha información, impidiendo así que las mismas comprendieran la totalidad del servicio que estaban pagando.

Operaban bajo “la teoría de los seis grados de separación”

Además, conseguían engañar a las víctimas para que les facilitasen no solo sus datos personales, incluyendo su información bancaria, sino que los embaucaban con el falso pretexto de que les iban a entregar un regalo si les facilitaban los datos personales de sus amigos cercanos, oscilando el número mínimo que debían facilitarles entre 20-25 amigos por persona, convirtiéndose éstos en futuras víctimas a las que estafar.

De esta manera, ponían en práctica la estrategia de marketing conocida como “La teoría de los seis grados de separación”, donde cualquier persona puede estar conectada a otra persona desconocida situada en un punto al azar del país, a través de una cadena de conocidos. Por el momento los investigadores han podido determinar que la organización criminal habría causado un perjuicio económico de más de dos millones de euros a más de 300 víctimas.

La estructura criminal utilizaba una empresa matriz, ubicada en la provincia de Málaga, con la finalidad de dar una apariencia legal a los ingresos que percibían por sus actividades delictivas y a través de la cual fueron creando diversos nombres comerciales, con sus correspondientes páginas web, para publicitar sus servicios en la web.

Futuras sedes en Colombia y Perú

Durante la operación se ha detenido a los ocho integrantes de la organización, se han llevado a cabo cinco entradas y registros  en los que se ha intervenido material informático  y numerosa documentación, y se han bloqueado tres cuentas bancarias. La investigación, llevada a cabo por agentes especializados de la Unidad Central de Ciberdelincuencia y de la Comisaría de Distrito Norte de Málaga, ha desmantelado el servicio fraudulento que llevaban a cabo y ha impedido que abrieran nuevos centros de operaciones en Colombia y Perú.

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