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En la tarde de ayer, una enorme explosión sacudió los cimientos de Beirut (Líbano) causando decenas de muertos. Diferentes planos de las sobrecogedoras imágenes inundaron las redes y los medios de comunicación de todo el mundo haciéndose la misma pregunta: ¿Ha sido un atentado o un accidente?

En un primer momento, el gobernador de Beirut informó sobre un incendio declarado en un almacén pirotécnico como principal causa. Sin embargo, el primer ministro libanés, Hassan Diab, reveló en una reunión con el presidente de la república, Michelle Aoun, apuntó a un cargamento de nitrato de amonio de 2.750 toneladas, confiscado a un barco en 2013, que se encontraba el puerto sin custodiar como el origen de la explosión. Poco más tarde, Donal Trump retroalimentaba la polémica en una rueda de prensa en la Casa Blanca donde aludía a un “ataque” como principal causa de la detonación.

Detrás de la hipótesis de un posible atentado, el foco de la amenaza se situaría en entre dos bandos claros: Israel e Hezbolá. Pero, en contraposición a las conspiraciones mediáticas, la milicia chií negó negó relación con los hechos al igual que el país vecino que llegó incluso a ofrecer cooperación para atender a las víctimas.

Los antecedentes a esta explosión también señalan a dos polémicos sucesos. Por un lado, el inminente veredicto sobre los autores del atentado del ex primer ministro libanés Rafiq Hariri, en 2005, que sienta en el banco de los acusados a miembros de Hezbolá. Y por otro, la “infiltración” en territorito israelí de un comando de la milicia el pasado 27 de julio que derivó en fuego cruzado sobre la ya tensa frontera.

La explosión

La zona cero se sitúa en la zona del puerto de Beitut donde se almacenaban toneladas de nitrato de amonio. Un compuesto base para muchos fertilizantes nitrigenados que a priori no es tiende a la combustión excepto que se concentre en grandes dosis como es el caso.

En un primer momento se observa lo que parece ser un incendio que deriva minutos más tarde en una brutal explosión en forma de hongo que arrasa el el perímetro de la detonación donde se concentraban hoteles de lujo, zonas de ocio, edificios de oficinas y tiendas.

No es la primera vez que este compuesto deriva en tragedia. Si tiramos de hemeroteca, nos encontramos con numerosos antecedentes históricos destacando entre ellos el ocurrido en la planta de West Fertilizer, en Texas (2013), cuando un incendio provocado y la ausencia de medidas de seguridad para el almacenamiento provocó 15 muertos.

Accidentes a parte, el nitrato de amonio también se puede usar para fabricar explosivos como el que provocó Timothy McVeigh en 1995 cuando detonó una bomba hecha con dos toneladas de fertilizante frente a un edificio federal en Oklahoma City, dejando 168 muertos y cerca de 700 heridos.

Sea como sea, las causas de la explosión de Beirut continúan abiertas y ahora toca esperar que las autoridades esclarezcan los hechos con total transparencia.

 

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