De policías racistas, agresiones sexuales y luces moradas

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Hace unos días vimos cómo en este país, cierta parte de la sociedad y del “periodismo” se posicionaban a favor de un delincuente que intentó asesinar a unos policías con un cuchillo. Pudimos ver a unos “expertos” ciudadanos mostrar su incredulidad frente a las cámaras de televisión ante lo que para ellos era una actuación desproporcionada y violenta por parte de la racista, xenófoba y fascista Policía española.

También vimos espantados la muerte de un pequeño ángel a manos de un depredador sexual que no sólo no debió ver jamás la luz del sol en libertad, sino que lo hacía gracias al perdón de los responsables políticos que le pusieron en la calle en contra de la opinión de los expertos que le trataban.

Este ser, este despojo humano que andaba suelto buscando una presa, se suma al acercamiento y libertad de decenas de terroristas que el Gobierno ha acercado y soltado en los últimos meses, pisoteando la memoria de tantos asesinados y ciscándose en la dignidad y recuerdo de estas víctimas y sus familias.

Y al igual que ese salvaje desalmado, no hay semana en la que no entremos con la noticia de que uno o varios animales, auténticos salvajes, han agredido sexual y violentamente a una chica que sólo quería irse a su casa. Pero ante estos ataques, los principales chiringuitos subvencionados, políticos, políticas y politiques y tertulianos del prime time (la palabra periodista les queda enorme) que llevan por bandera el feminismo, la sororidad y alzan la voz ante el machismo patriarcal, la violencia vicaria y toda esa sarta de expresiones que se han inventado para justificar sus pesebres y poltronas, hacen mutis por el foro.

Por la menor de Igualada, que ha perdido la audición de un oído y ha sido sometida a su cuarta intervención tras la brutal agresión sufrida, ninguno de estos miserables, hipócritas y falsos, ha puesto el grito en el cielo, ni convocado manifestaciones. Porque sus agresores, con toda probabilidad, no cumplen el fenotipo de hombre blanco occidental o, mucho menos, de miembro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.

Mientras tanto, las medidas a tomar han sido, entre otras, dar la orden de iluminar las Jefaturas de la Policía Nacional de color morado feminista por la violencia de género.

Tras dedicar 451,2 millones de euros al Ministerio de Igualdad en 2021, para 2022 planean dotarle en 2022 de 525 millones de nuestros cada vez más altos impuestos porque parece ser, que no han tenido suficiente.

Digo que no han tenido suficiente porque según la estadística oficial, las agresiones sexuales han aumentado un 30%, las “víctimas de violencia de género” no se han reducido y resulta que el machismo falo centrista ha llegado incluso al GEO.

Y yo me pregunto, ¿por qué no en lugar de tirar tal cantidad de dinero y recursos en intentar justificar su mediocridad y puestos más propios de la casta que de la lucha obrera, resiliente, progresista y eco sostenible, no lo dedican a parte de lo que de verdad importa a la sociedad?

Dediquen parte de esos millones de euros a dotar a los policías no solo de la formación constante y periódica sino de los medios materiales adecuados, como las cámaras de uso unipersonal para las indicativos de seguridad ciudadana, esos que están en la puta calle y se juegan la vida cada día, de forma que no habrá duda de sus actuaciones y todos aquellos tontos de baba que utilizan cortes de vídeo descontextualizados y rápidamente gritan en redes sociales y medios de comunicación, la violencia de la actuación policial, tendrán que ponerse un punto en la boca. ¿Qué pasa? ¿No les interesa? Tal vez porque muchos de los que gobiernan y controlan nuestras vidas, son los mismos que alientan a esos violentos a quemar las calles cuando quieren cambiar el orden de las cosas.

¿Quieren que las víctimas y posibles víctimas de violencia de género tengan una protección real, integral y sin deficiencia? Doten a las Policías de los recursos humanos necesarios pues actualmente, las unidades de la UFAM de la Policía Nacional están faltas de efectivos, teniendo un ratio de Policías/Víctimas inasumible. Mientras se les llena la boca, los discursos y las cuentas de las asociaciones que dicen luchar contra la violencia de género, los verdaderos profesionales, hombres y mujeres de azul, están sin medios humanos ni materiales, sin horas al día para abarcar todo lo que tienen por delante.

¿Realmente les preocupa las agresiones sexuales? ¿De verdad quieren que nuestras hijas, madres, hermanas, amigas, puedan volver solas y borrachas a casa sin miedo? Pues empiecen por controlar nuestras fronteras. Eviten que aquellos que vienen de una cultura violenta, donde la mujer no es más que un ser creado para divertir y complacer al hombre, se cuelen agrediendo a nuestros agentes en las fronteras. Doten a la Policía Nacional y a la Guardia Civil de los medios humanos y materiales necesarios.

El dinero que dan para hoteles de cinco estrellas, para pintar de colores las señales o para las luces de neón de edificios públicos, úsenlo para devolver a sus países a esos violadores, asesinos y agresores que ven en nuestras mujeres, niños y también hombres, la carnaza que desean para satisfacer sus más oscuros y básicos instintos.

Que aquellos que no pueden vivir en sociedad, no salgan jamás de la cárcel en la que están encerrados pues si saben que un individuo que viola, que asesina, no es reinsertable y aún así abogan por dejarlo salir en base a no se sabe muy bien qué fantasías progres de sus cabezas, ustedes no están a favor de la reinserción sino de los violadores y los asesinos.

Con su metodología, la de crear pesebres y dependientes de sus chiringuitos además de no conseguir nada bueno para las víctimas, hombres y mujeres, han conseguido que España baje 10 puestos en los últimos años como el país que ofrece mayor bienestar para las mujeres.

¿Por qué no dejan de chupar del bote y permiten que los profesionales, los de verdad, se ocupen de proteger a la ciudadanía y de poner ante la justicia a los culpables? Esto último claro, siempre y cuando luego no se salten las resoluciones judiciales y los dictámenes profesionales para indultar a terroristas, secuestradoras de niños o depredadores sexuales.

Dejen de desproteger a los Policías poniéndolos a los pies de los caballos primero queriendo derogar una de sus herramientas de trabajo y después alentando a los violentos a que desobedezcan, agredan y llamen a viva voz racista, violentos y fascistas a los agentes.

Les digo esto como consejo para que no gasten fuerzas y dejen de desperdiciar el dinero de todos los españoles en sus sacos rotos pues por más que lo intenten, no ganarán.

La Policía seguirá trabajando para poner a los asesinos, violadores, maltratadores, depredadores sexuales y todos aquellos que hacen daño a este sociedad, entre rejas.
La Policía seguirá a la caza del delincuente, a pesar de que ustedes les pongan continuamente palos en las ruedas y azucen a sus lobos contra ella.
Porque la Policía no se debe a las faldas de los semáforos, los discursos vacíos y llenos de humo desde un atril ni a las luces moradas proyectadas sobre una pared.

La Policía se debe a Alex que nos cuida desde allá arriba, a la menor de Igualada a la que han destrozado la vida y a todas las víctimas, mujeres, hombres y niños, que diariamente sufren acoso, violencia, bullying, maltrato y agresiones.

Recuerden que la Policía es parte de la sociedad, padres, madres, hermanos e hijos de esas víctimas que ustedes dicen proteger mientras las dejan atadas frente a los lobos que ya están aquí, pero a los que ustedes no dan importancia al estar protegidos tras sus muros, escoltas y seguridad de sus castillos.

La Policía se debe la sociedad, a los ciudadanos de este país que viven en armonía y sociedad, no a vosotros (no merecéis que les hable más de usted), políticos y gobernantes, y seguirá protegiéndola, desgarrando el cuello de esos lobos que se sienten fuertes gracias a vosotros.

La Policía prevalecerá, a pesar de vuestra ineptitud

 A nuestras madres, hijas, hermanas, niños y hombres que sufren la violencia, no estáis solos, la Policía siempre estará ahí.

“Los Gobiernos pasan, las sociedades mueren, la Policía es eterna.” Honoré de Balzac.

Cesar Alvarado, delegado del Sindicato Unificado de Policía -SUP
Un artículo de Cesar Alvarado, delegado del Sindicato Unificado de Policía, para h50 Digital

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