De la clausura al Congreso pasando por Gredos y Bruselas

Columna de Manuel Avilés*, director de prisiones jubilado y escritor, para h50 Digital Policial

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Columna de Manuel Avilés*, director de prisiones jubilado y escritor, para h50 Digital Policial

La vejez es un auténtico, irremediable y sonoro descalabro. El amor de mi vida me ha dicho adiós de manera definitiva. Lo entiendo. Ella. Guapa, dulce, inteligente, con clase… no puede estar con un cerril de mi calaña, abuelo y encima feo. Es fácil de comprender. Pero… claro ya lo decía Blas Pascal – ahí me pongo filósofo por cojones-: el corazón tiene razones que la razón no entiende. Y por mucho que mi director espiritual – me he echado uno aquí en el monasterio que tiene gafas de culo de vaso y el aliento tóxico- me diga mil veces que hay que ser sufriente y resignado y que la voluntad de Dios se manifiesta de mil formas, siempre para nuestro beneficio aunque nos cueste creerlo. Ahí me sale la vena de Granada y digo que ni beneficio ni vida eterna, ni paraíso ni pollas en vinagre. Que el amor de mi vida tiene que estar conmigo y no durmiendo con otro, que es lo que me huelo. Y el menda respira hondo – me caigo del confesonario, no olviden lo del aliento tóxico- y me dice encima, revolcado como estoy en el suelo a un milímetro de la asfixia, que esto mío es un pecado de soberbia por no ser capaz de aceptar humildemente los designios divinos. ¡Tiene huevos la cosa! El amor de mi vida durmiendo con otro y yo cantando aquí, en las montañas de Gredos, el “Gaudeamus igitur”. Este fraile es más tonto que una polla liada en un trapo. Mecagoentoloquesemenea.

Después del sermón del fraile Rompetechos, me recupero del trauma sentimental a duras penas y me alejo del confesonario para poder respirar. Realmente la vida contemplativa de esta gente – la conozco bien, acuérdense de mis artículos fenomenológicos cuando estuve ingresado en el asilo que dominaban tres monjas terroríficas: la madre Torquemada, Sor Gestapo y Sor Copón. Ni la mili en artillería antiaérea como tirador apuntador puede compararse a la jurisdicción de aquel trío siniestro-. La vida contemplativa, digo, tiene a esta gente apartada del mundo. O sea, en la inopia.

Como saben que hoy había sesión solemne en el Congreso de los Diputados, el prior, al que he rebautizado como el Padre Fantomas, antes del rezo de Laudes, va el tío, se pone la capa pluvial de las solemnidades, manda al padre Locomotoro, el del pínfano, que tome asiento y empiece a pedalear y se descuelga con el “Veni creator spíritus, mentes tuorum visita, imple superna gratia, quae tu creasti pectora”. Y dice el tío, en latín, pero yo lo entiendo porque estudié con un plan de estudios en condiciones y no la mierda que hay ahora. Dice el tío que es para suplicar al altísimo que ilumine los corazones de quienes nos van a regir en los próximos años.

Mecagoentoloquesemena. Ese altísimo está de vacaciones en Marina D´Or , ni puto caso al canto frailuno y no ha iluminado nada. Los diputados andan todos con la disciplina de voto menos los de Vox que se han rebotado a última hora y han dejado a Feijoy y a Gamarra más colgados que las mojamas y los bonitos secos en el mercado central.

Lo veo, en este monasterio hay una sala capitular con televisión y nos dejan verla a los de la hospedería por la solemnidad del momento. Me llevan los diablos. Creo que esto es una tentación en toda regla porque me da el impulso de liarme a hostias con todo lo que me rodea y mandar a hacer puñetas desde el prior, Padre Fantomas, hasta el último mono, el hermano lego Onio, que se pasa el día haciendo rosarios y no ha podido ejercer como misionero porque es gangoso. Es buen tío, un cachondo mental y además tiene suerte porque ahora, con el lenguaje secuestrado, la palabra gangoso no se puede decir y hay que cambiarla por “señor con capacidades lingüísticas peculiares y suyas”. Menuda gilipollez.

Pues dice el hermano Onio – lego de la orden de los Esclavos de San Agustín de Hipona, que ese es mi monasterio cerca del Puerto de la Paramera- que en el Congreso lo que hay es una banda y se salta con su lengua de trapo y gangosa la C de Congreso y la B de banda. Si no fuera por el Onio ya me había largado de este sitio. Mucha paz, mucho silencio, mucho paisaje, pero a la chita callando están comiéndote el tarro todo el tiempo con lo sobrenatural y con la vida eterna que yo no he visto por ningún sitio.

Sí, veo en la tele a un señor sensato, es manchego y se llama García Page: esta legislatura tiene un mando a distancia. Tan a distancia que está en Bélgica – dice-. Si señor. Un tipo que no se pliega a comulgar con ruedas de molinos ni a asentir a todo lo que diga y haga el partido. ¿Quién entiende que en un país de cuarenta y muchos millones de habitantes, decida el gobierno un tío que está en búsqueda y captura? Yo entiendo los pactos esenciales en democracia, pero depender de un menda que está fugado en Waterloo y no puede venir porque tiene que someterse a los jueces, es un dislate de tres pares de cojones. Veo hablar a Rufián, un charnego de mi tierra y estos son como los etarras – salvando distancias porque no pegan tiros- los más fanáticos e integristas ni eran vascos ni quien los fundó. Había etarras en Nanclares , con dieciocho apellidos vascos – hablo de cuando Hipercor- que me decían, estos cabrones nos van a enseñar a nosotros a ser vascos. Se referían a los Troitiños, a Caride Simón y a la Salvadora Arranz y su hija, la mujer de Argilea que lo arrumbó cuando dejó la banda, que eran gallegas. Lo arrumbó como me ha arrumbado a mí el amor de mi vida, dándome pasaporte sin posibilidad de recurso.

Dice Rufián, charnego de mi tierra, que son los peores como los inquisidores conversos, que “hay que desjudicializar el conflicto”. Estos tíos que no sé si han hecho el COU tienen una verborrea intrínseca y genética. Tú le dices a mi abuela “desjudicializar el conflicto” y no se entera y piensa que será algo muy importante lo que pide el diputado. En realidad quiere decir que, para que voten a Sánchez – abuelos pensionistas aprended lo que se puede hacer con media docena de diputados y no seáis gilipollas con las banderitas y los silbatos- quiere decir con esa frase oscura y como muy brillante e intelectual que para que voten a Sánchez, hay que cambiar otra vez el Código Penal y quitar el delito de Sedición y si uno de alza contra el Estado, eso es política y no hay que meterlo en el ámbito de los tribunales. Es política. ¡Que no os enterais, cojones! Pura Escuela de Criminología Crítica: el derecho lo impone quien tiene el poder

Y a mi me repugna esa petición y que Sánchez pase por las horcas caudinas, expresión que significa pasar por el yugo por la fuerza siendo incluso humillado. Y lo digo yo que soy más republicano que Rufián y mucho antes de que él hiciera la primera comunión siquiera. Cuando yo gritaba en la plaza de los Luceros de Alicante – por cierto se llamaba Plaza de los Caballos y la cambió a Luceros un alcalde de la CEDA y Falangista llamado Ambrosio Lupiáñez- cuando yo gritaba en Luceros Libertad, Amnistía y Estatuto de Autonomía , Rufián ni andaba por allí ni había nacido.

El PP está absolutamente desnortado. Se pelea con los de Vox el mismo día en que se elige pa Presidenta del Congreso y le pone la alfombra a Sánchez para su reelección. Sánchez, será lo que sea, no voy a entrar a ponerlo verde, pero es un animal político y listo y manipulador como el hambre. Feijoy no le llega ni a la alpargata. Si Feijy se sienta con los peneuves los puigdemones – que son de derechas- y les pone en la mesa la financiación autonómica y el Consejo de Política Fiscal y Financiera, se lleva el gato al agua, pero no saben. Perdónalos señor. Voy a pedir al Padre Fantomas que se saque de la faltriquera un salmo penitencial para pedir perdón por la incompetencia: “Misericordia dios mío por tu bondad. Por tu inmensa compasión borra mi culpa, la va del todo mi delito, limpia mi pecado”. Locomotoro se arranca con el armónium y todos cantamos al unísono por la salvación del alama de Sánchez, Feijoy y Puigdemont, aunque no sé si tanta música sirve para algo.

Después de la votación salgo a estirar las piernas. Estar de rodillas con tanta plegaria me ha despertado la ciática. Mierda de vejez.

Manuel Avilés

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