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El presente artículo trata de las pautas o procedimientos a seguir para vestirse adecuadamente el equipo de protección personal o individual, debido a la pandemia Covid-19.

Aunque nuestra profesión ha sido catalogada por el Ministerio de Sanidad como profesión de baja probabilidad de exposición al Covid-19, por nuestro entorno laboral, lo cierto es que no han tardado en aparecer los primeros casos de contagio entre policías y guardias civiles. Es por ello por lo que entiendo que es útil y necesario hacernos conocedores de las pautas o procedimientos de los EPI que debemos usar para protegernos a la hora de realizar nuestras tareas en el ordenamiento del Real Decreto 463/2020 de 14 de marzo por el que se declara el estado de alarma debido a pandemia covid-19.

Los EPI, deben usarse para controlar el riesgo cuando éstos no puedan evitarse o no puedan limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo.

 

La OMS clasifica al COVID-19 como pandemia

Antecedentes

El pasado 31 de diciembre de 2019, las autoridades sanitarias de la ciudad de Wuhan informaron sobre la aparición de veintisiete personas diagnosticadas de síndrome respiratorio agudo grave de origen desconocido; la mayor parte de los casos estaban relacionados con un determinado mercado de mariscos y otros animales ubicados en la ciudad. El 7 de enero de 2020 se descubrió que la causa de la enfermedad era un nuevo virus de la familia de los coronavirus que fue nombrado provisionalmente como 2019-nCoV.

Anuncio de la OMS

El 11 de marzo, el director general de la OMS, Tedros Adhanom anunciaba: “Desde la OMS hemos llevado a cabo una evaluación permanente de este brote y estamos profundamente preocupados tanto por los alarmantes niveles de propagación y gravedad, como por los alarmantes niveles de inacción. Por estas razones, hemos llegado a la conclusión de que la COVID-19 puede considerarse una pandemia”.

Hasta el 15 de febrero de 2020 el coronavirus originado en China supera los 200.000 contagios y cerca de 8.000 muertos en todo el mundo. El virus se ha propagado a un centenar de países, entre ellos nuestro país.

España está en estado de alarma desde la publicación del Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, declarado para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19. Esta medida se toma al amparo de lo dispuesto en el artículo cuarto, apartados b) y d), de la Ley Orgánica 4/1981, de 1 de junio, de los estados de alarma, excepción y sitio.

En la infección por COVID-19 los síntomas iniciales pueden consistir en fiebre, tos, estornudos, dolor de garganta y manifestaciones generales como dolor articular; cuadro similar al de la gripe. En algunas ocasiones se producen complicaciones como neumonía y dificultad respiratoria que puede conducir a la muerte.

COVID-19 y el uso de mascarillas

Los equipos de protección individual (EPI) son esenciales para el control del riesgo y deben utilizarse cuando los riesgos no se puedan evitar o no puedan limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo. Los EPI están sometidos a un ‘doble marco normativo’: desde la óptica de la seguridad y salud en el trabajo, el Real Decreto 773/1997, de 30 de mayo, que establece las disposiciones mínimas para garantizar una protección adecuada del trabajador/a durante su utilización y desde el punto de vista de la seguridad del producto, por el Real Decreto 1407/1992, de 20 de noviembre, establece los requisitos que deben cumplir los EPI, desde su diseño y fabricación hasta su comercialización, con el fin de garantizar la salud y seguridad de los usuarios y su modificación recogida en el R.D. 159/1995 de 3 de febrero.

El INSHT dispone de una guía técnica para la interpretación del Real decreto 773/1997.
Centrándonos en las mascarillas, existen dos tipos principales de mascarillas:

a) las mascarillas quirúrgicas son producto sanitario y se utilizan en cirugías y otras intervenciones. Se pueden utilizar para evitar el contacto con las salpicaduras de fluidos y/o sangre potencialmente patógenos, como, por ejemplo, en la realización de endoscopias, autopsias, intubaciones, etc… Pueden ser planas o plisadas y algunas tienen forma de taza y se sujetan a la cabeza con cintas. Protegen de dentro a fuera, evitando la emisión de gotículas con posibles microorganismos. Su finalidad evitar la transmisión de agentes infecciosos por parte de la persona que la lleva, pero no son efectivas para prevenir el contagio.
b) las mascarillas autofiltrantes contienen un filtro de micropartículas para proteger ‘de fuera hacia dentro’ en distintos grados. Su finalidad es proteger al usuario frente a la inhalación de contaminantes ambientales en partículas o aerosoles, como agentes patógenos, agentes químicos, antibióticos, citostáticos, etc.…

Las mascarillas autofiltrantes deben cumplir los requerimientos de la normativa europea UNE-EN 149 y se clasifican en base a su rendimiento en:

• FFP1 (filtro de partículas tipo P1): tienen una eficacia de filtración mínima del 78% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 22%. Suelen emplearse frente a partículas de material inerte.
• FFP2 (filtro de partículas tipo P2): tienen una eficacia de filtración mínima del 92% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 8%. Se utilizan frente a aerosoles de baja o moderada toxicidad.
• FFP3 (filtro de partículas tipo P3): tienen una eficacia de filtración mínima del 98% y un porcentaje de fuga hacia el interior máximo del 2%. Se utilizan frente a aerosoles de alta toxicidad.

Las mascarillas autofiltrantes pueden tener o no una válvula de exhalación para reducir la humedad dentro de la mascarilla, proporcionando una mayor comodidad al usuario y ofreciendo la sensación de una menor resistencia respiratoria; las mascarillas con válvula no deben utilizarse en ambientes estériles. En general deben ser desechadas tras su utilización si no es posible mantenerlas en buenas condiciones higiénicas para su reutilización. Deben ir marcadas con el nombre o marca registrada e identificación del fabricante, identificación del tipo de mascarilla, el marcado CE, y la identificación clara de los componentes y partes diseñadas para ser reemplazadas por el personal autorizado.

En relación con el uso de mascarillas como equipos de protección frente al COVID- 19 las recomendaciones del Ministerio de Sanidad y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) son las siguientes:

1. Las mascarillas quirúrgicas son recomendables en el caso de pacientes diagnosticados de COVID-19 y de casos en investigación; estos deben ser aislados y llevar puesta la mascarilla durante en todos los traslados por el hospital. El personal que los acompañe hasta la zona de aislamiento llevará mascarilla quirúrgica. El Ministerio de Sanidad recomienda que a cualquier paciente que acuda a un centro sanitario con sintomatología de infección respiratoria se le ofrezca una mascarilla quirúrgica (marcado CE y norma UNE 14683).
2. La Organización Mundial de la Salud recomienda, para procedimientos de aislamiento o con posible generación de aerosoles infecciosos, el uso de mascarillas filtrantes con una eficiencia de filtración de al menos el 95% para partículas de 0,3 micras de diámetro. Esto equivale a una mascarilla N95 según normativa americana, que, en trasposición a la europea, equivaldría a un nivel de protección intermedio entre la FFP2 y FFP3.
3. El Ministerio de Sanidad recomienda, como medida de precaución, que el personal sanitario que atienda a casos en investigación, probables o confirmados para infección por SARS-CoV-2 o las personas que entren en la habitación de aislamiento se pongan, como parte de su equipo de protección individual, una mascarilla FFP2. Las personas involucradas en procedimientos médicos que generen aerosoles (cualquier procedimiento sobre la vía masacraérea, como la intubación traqueal, el lavado bronco-alveolar, o la ventilación manual), deberían emplear preferentemente una mascarilla FFP3 de alta eficacia si hay disponibilidad; en su defecto, debe emplearse una mascarilla FFP2.

Recomendaciones generales sobre el uso de mascarillas del Consejo General de Farmacéuticos

Las mascarillas pueden proteger de un posible contagio a las personas que las llevan puestas y a las que rodean a éstas, especialmente en el entorno hospitalario, si bien es necesario subrayar que una mascarilla no proporciona por sí sola suficiente protección y deben tomarse otras precauciones; se debe combinar su uso con una buena higiene de las manos y otras medidas de prevención y control de las infecciones para evitar la transmisión del SARS-CoV-2 entre personas.

Entre las recomendaciones que el Consejo General de Farmacéuticos ha publicado respecto al uso de mascarillas desde las farmacias destacamos la siguientes:

• El uso o no mascarilla, se debe reincidir en las recomendaciones profilácticas generales frente al COVID-19, a saber: evitar el contacto cercano con otras personas al toser o estornudar, cubrirse la boca y la nariz con el codo flexionado o con un pañuelo desechable, evitar tocarse los ojos, la nariz y la boca, y lavarse las manos frecuentemente.

• Se debe recordar que la eficacia de las mascarillas en la prevención del contagio por virus es limitada y que no todas las mascarillas son iguales, siendo más recomendables unas u otras según la situación. Además, si no se utiliza correctamente, la mascarilla no reduce el riesgo de transmisión.

• Si se usa una mascarilla, es fundamental utilizarla y desecharla correctamente para que sea eficaz y para evitar que aumente el riesgo de transmisión asociado con el uso y la eliminación incorrectos.

La OMS facilita una serie de consejos generales, como los siguientes:

Colocarse la mascarilla minuciosamente para que cubra la boca y la nariz y anudarla firmemente para que no haya espacios de separación con la cara:
1. No tocarla mientras se lleve puesta.
2. Quitársela con la técnica correcta (desanudándola en la nuca sin tocar su parte frontal).
3. Después de quitarse o tocar inadvertidamente una mascarilla usada, lavarse las manos con una solución hidroalcohólica, o con agua y jabón si están visiblemente sucias.
4. En cuanto la mascarilla esté húmeda, sustituirla por otra limpia y seca.
5. No reutilizar las mascarillas de un solo uso y desecharlas inmediatamente una vez utilizadas.
6. Las mascarillas de tela no se recomiendan en ninguna circunstancia.

Macarena Triguero Rincón, Policía Local

*Fuentes de información:  OMS, Organización Mundial de la Salud y Ministerio de Sanidad, Gobierno de España.

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