Urge un reconocimiento económico para los héroes de la pandemia

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Fue el malogrado actor Christopher Reeve quien aseguró que “un héroe es un individuo común que encuentra fuerza para perseverar y soportar a pesar de los obstáculos”.

Durante este largo periodo, de restricciones impuestas por la cuarentena -más de 100 días- un grupo de profesionales, se han jugado, literalmente, la vida, y algunos la han perdido por intentar salvar la de los demás.

Es difícil asimilar semejante gesto humano sin estremecerse: dieron su vida por la de otros; que como dice Arturo Pérez Revertees muy fácil ser héroe rodeado de gente que te aclama, lo difícil es serlo en soledad, cuando el único testigo es el coraje, el honor y el valor”.

El que a los miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad no se las haya considerado personal de riesgo; frente al coronavirus cuando han estado en primera línea de combate, es incongruente, sin ningún sentido ni lógica aparente; y quizás algún día, desde los Ministerios de Interior, Sanidad y de Trabajo tendrán a bien explicar a los interesados esta sinrazón.

Algunos de los políticos que nos gobiernan aseguraron al inicio del confinamiento de la pandemia, que había que combatir el virus, como si fuera el enemigo en una guerra; y así ha sido, una dura batalla -inacabada todavía- que ha dejado devastadores resultados de víctimas similares a los de los partes de las peores guerras conocidas: decenas de miles de ciudadanos han fallecido; oficialmente más de 28.000 muertos.

Son tan aterradoras estas cifras que solo hay que nombrar algunas de las batallas más letales de la I Guerra Mundial para calibrar la verdadera dimensión del desastre que nos ha tocado vivir:  la batalla de Tannenburg y Lagos Mazurianos en 1914 supuso 37.000 fallecidos; la batalla del Isonzo, 29.000; la batalla del Marne, 20.000; la de Caporetto, 14.000; la batalla naval de Jutlandia, 9.000 y la batalla de Belleau Wood 4.000; Todas han pasado a la historia por el elevado número de fallecidos; pues bien, la guerra de España contra el Coronavirus en 2020 ha supuesto más de 28.000 bajas en poco más de 3 meses, cifras terribles.

En esta guerra que está teniendo lugar en nuestro país también hay héroes; todos los sanitarios: médicos , enfermeras, auxiliares, celadores, y los miembros de la Guardia Civil, de la Policía Nacional, Policías Municipales, Protección Civil, personal de seguridad privada, bomberos, instituciones penitenciarias; personal y equipos públicos y empresas privadas de limpieza, cajeras, dependientes de supermercados y farmacias, que junto con los trabajadores de residencias de ancianos, -cuidaron a nuestros mayores en la mayor de las soledades-, y que se merecen todos mucho más que un mero reconocimiento al uso por ese enorme sacrificio.

Y qué decir de la UME que limpió nuestras calles en pleno confinamiento y en el peor momento de la pandemia, construyendo hospitales de campaña en tiempo récord, y que han salvado miles de vidas.

Las grandes naciones, son las que están a la altura de las circunstancias en los momentos históricos, y España tiene el deber, la obligación moral de valorar justamente y el reconocer a todos y cada uno de los integrantes de estos colectivos, con un incentivo económico; además de otros homenajes anexos, como el recién y muy merecido premio Princesa de Asturias de la Concordia 2020 cuyos galardonados serán los sanitarios.

Sería de agradecer, que cuando se celebren esos reconocimientos públicos, no apareciera ningún político por allí cerca, ninguno, por favor que nos ahorren ese bochorno; cuando esos homenajes tengan lugar que sólo se vean batas blancas y verdes; uniformes de seguridad pública y privada de todos los colores, pero políticos no, que no se saquen la foto para redito electoral; porque además nadie los va a echar de menos entre los colectivos de los homenajeados, de ninguno; quienes no nos consideraron personal de riesgo ,y para quienes hemos velado y salvaguardo su vida, no se lo merecen, que ahora les sonriamos y pretendan estrecharnos la mano, para sacarse la foto, ellos con sonrisa Profiden. Rotundamente No.

Ese reconocimiento no debe de ser sólo simbólico, alegórico o circunstancial, sino que debe de ser crematístico; un incentivo económico; que bien podría ser una paga extraordinaria, o una cuantía a determinar; que sea justa y razonable en función de los riesgos, evidentes y del peligro asumido.

Esta medida no va a ser impopular; antes, al contrario, y estará sin duda, avalada y aplaudida por los ciudadanos de bien, que son la inmensa mayoría de este país.

Además, y como ocurre en cualquier guerra, a las familias de quienes han dejado su vida luchando por su país, se las debe proteger y reconocer de por vida; por eso a quienes han fallecido en esas profesiones, estamos obligados como sociedad  a que se les reconozca de oficio, a todos, con las máximas condecoraciones pensionadas que existan en sus respectivos cuerpos, (cruces y medallas de oro), para que sus viudas y herederos puedan disponer de esas cuantías en sus pensiones; es de justicia; la sociedad en su conjunto se lo debemos.

Urge por tanto una indemnización y todas las ayudas educativas, asistenciales y sociales que sean necesarias para todas las familias de los muertos de estas profesiones y actividades, si estaban en activo.

Debe habilitarse pues una partida económica sin límite presupuestario alguno para los hij@s y viud@s, que a partir de ahora son nuestros también nuestros hij@s, nuestros viud@s, la de nuestros HÉROES.

Esto ya se está haciendo en algún país; Macrón, el presidente francés señaló textualmente: “Francia está en Guerra”, al principio de la pandemia.

Y por eso condecorará con la Legión de Honor -la más importante de sus distinciones- a quienes han convertido ya en sus “nuevos héroes”: las personas que han destacado en su lucha contra el Covid-19, y que permitieron que el país siguiese funcionando, con una prima de 1.500€ y la promesa firme de revalorizar sus sueldos.

Por todo lo anterior; el gobierno de España debe de proceder a la mayor brevedad a que, en forma de paga extraordinaria, o cuantía a determinar, a todos y cada uno de los integrantes de esas profesiones les sea abonada a la mayor brevedad; una cuantía similar, además muchos de estos lo agradecerán pues después de haberse jugado la vida, han sido despedidos y están en el paro, como algunos médicos contratados y personal de residencias ahora cerradas.

Esta iniciativa no debiera ser mal vista por político alguno; y es el momento de asumir este banderín e icono, y luchar por que deje de ser una declaración de intenciones, y `pase a ser una realidad plasmada en el BOE.

Aquí deben de sumarse todos los actores de la ecuación, además de los propios partidos políticos, tanto sindicato de clase, medios de comunicación, etc. y también las empresas privadas que tuvieron personal expuesto con atención al público.

El motivo de solicitar en este artículo, que el pago se haga lo antes posible, no es baladí, es por el especial empeño de parte de la sociedad española a olvidar, muy rápido, demasiado quizás, lo que hacen ciertos colectivos; en determinados momentos de especial relevancia y sería injusto, que esto se olvidara pronto

No hace mucho fue un clamor y se puso de moda cuando el 1-O, el acudir delante de los cuarteles de la Guardia Civil y de las comisarías de la Policía Nacional a aplaudir a esos cuerpos por la defensa de la Constitución y la Unidad de España; sin embargo, hace unos días, bien es cierto que tan solo 4 gatos, hicieron lo mismo, pero para llamarles racistas.

Esto evidencia poca memoria y disfunción cognitiva evidente de los allí presente; en el caso de estos últimos, pues descubrirían a poco análisis que le dedicaran que ambos conceptos son antagónicos e incompatibles, si se hubiesen leído la Carta Magna, claro.

Y como suele estar mal visto pedir algo de lo que se beneficia uno mismo; como es el caso del autor de este artículo; desde aquí va el compromiso suyo de que en caso de prosperar esta iniciativa, una parte de esa cuantía económica, sería donada  a la Asociación de Víctimas del Terrorismo; por si de esa forma sirve un poco para resarcirles del tremendo dolor que tienen que estar sufriendo al ver sonrientes  en el Congreso de los Diputados a los miembros de Batasuna; que no han sido capaces de condenar todavía los asesinatos de ETA. Lamentable y repugnante cada vez que alguno o alguna de estos personajes sube a la tribuna y se le escucha hablar de Derechos Humanos con esa falsa sonrisa en la boca.

En h50 no insinúan jamás ninguna limitación de contenido para la publicación de los artículos, antes, al contrario, “puedes escribir de lo que quieras y tal cual lleguen los artículos. y sobre la temática que consideres serán publicados; aquí no hay ninguna censura” sólo que procurara versar sobre temas de actualidad y de posible interés para la primera plataforma digital especializada del sector público y privado de la Seguridad, que recibe ya más de 4,5 millones de visitas anuales, y creciendo, sin duda un espacio de libertad donde nutrirse y compartir conocimientos de una profesión tan complicada y con tantos actores como la Seguridad, que afecta a toda la sociedad en su conjunto.

Gracias por la confianza.

Javier Rodrigo Ordóñez

Inspector de Policía Nacional

Diplomado Universitario, profesor de primaria, especialidad Ciencias Humanas, Universidad de Oviedo.

Master, Universidad de Salamanca

@JaviRodrigo11

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