Una excursión en Falcon

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Podríamos llamarlo Falcon Crest, recordando aquella serie americana que triunfó en los años ochenta del siglo pasado, que narraba las vicisitudes de una familia de millonarios viticultores californianos, que ya viajaban en lujosos aviones pero, eso sí, pagados de su peculio. En España es muy diferente, los aviones del ejército del aire llamados Falcon son utilizados a su antojo por Sánchez y su Gobierno, aunque abonados por el erario público, es decir, por todos los contribuyentes, mientras el país se desangra por los cuatro costados.

Así, la ministra de Igualdad, Irene Montero, acompañada de la secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez, la asesora de Igualdad, Isa Serra, y la jefa de gabinete, Lidia Rubio se subieron el pasado martes en el Falcon con matrícula AME4545 desde la base aérea de Torrejón de Ardoz rumbo a EEUU, con diferentes escalas, llegando también a utilizar el Falcón para un recorrido de 43 minutos entre Washington y New York. El coste total de esta excursión, que han abonado todos los españoles, si le sumamos los hoteles de lujo, los escoltas, la movilización del personal militar y un largo etcétera, según dicen los expertos ha superado los 200.000 euros.

Por otro lado, como bien ha preguntado el diputado Pablo Cambronero, dado que Isa Serra fue condenada recientemente en sentencia firme sus antecedentes penales no han podido cancelarse para permitir su entrada en EEUU, además se requiere que las condenas sean declaradas en la solicitud de visado ante la Embajada. Otros diputados del PP y VOX también formularon muchas preguntas sobre esta cuestión y los costes del viajecito.

También debemos recordar, que horas antes al viaje se celebró la rueda de prensa posterior al Consejo de  Ministros y la ministra portavoz del Gobierno, le impidió a Irene Montero dar su opinión sobre la muerte de más de treinta personas en la valla de Melilla,  ¿Era el peaje del Falcon? En el mismo Consejo también se aprobó su Ley Trans, que por cierto mereció un duro varapalo del Consejo de Estado al considerar que todos los menores deberían contar con la autorización judicial para cambiar de sexo.

La excusa del viaje de fin de curso era el aborto, la decisión del Tribunal Supremo de EEUU de dejar libertad a cada Estado de la unión para legislar sobre esta cuestión, con visitas a organizaciones feministas americanas. A tal respecto, decía Emilia Landaluce “Lo más sorprendente de todo esto es la absoluta falta de pudor con la que hacen uso de los carísimos recursos del Estado. Porque la expedición podía haber volado en un avión comercial (incluso en primera) pero les da igual”. Los ministros de Podemos criticaron los coches y aviones oficiales y después se subieron a ellos.

También reclamaron eliminar la contaminación reduciendo los vuelos comerciales y retirando el coche diésel a las familias. Las cuatro de Igualdad promotoras de la Ley Trans, dieron una vez más el cambiazo, el change, la transformación. Decía Lenin  “No hay moral en la política, sólo hay conveniencia. Un sinvergüenza puede sernos de utilidad porque es un sinvergüenza”. En realidad, para ellas supone una conquista vicaria del proletariado en la capital del capitalismo, con posado turístico incluido.

Pero, le faltó tiempo a Isa Serra para salir al paso de las múltiples críticas por las beneficiarias de la correría neoyorkina, sin beneficios que sepamos para los españoles, diciendo que: “son una expresión de la violencia política contra las mujeres feministas”. Todo un insulto a la inteligencia, como el de Ione Belarra, ministra de Derechos Sociales y Agenda 2030 y Secretaria General de Podemos, quien dijo recientemente: “Cada euro que se destina a gasto militar es un euro menos para sanidad, educación o protección social. En un momento difícil debemos priorizar el cuidar a la ciudadanía”.

Pero, hacen justo lo contrario, gastan indecorosamente nuestros dineros, riéndose en nuestra propia cara, mientras a la ciudadanía se le priva de sus necesidades básicas, provocando su miseria. En muchos casos, no tienen dinero ni para comprar los alimentos necesarios para su subsistencia, ni siquiera pueden subirse a un autobús. Estas conductas de esos “dirigentes políticos” son la más fiel expresión plástica de lo que no se debe permitir en un Estado de Derecho. Los representantes de la ultraizquierda se ríen de los ciudadanos practicando lo contrario de lo que dicen defender.

Autor: Manuel Novás Caamaño | Abogado

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