Tres gallegos asesinados al confundirlos con policías: El crimen que avergüenza a ETA

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Muchos son los crímenes y asesinatos cometidos por la banda terrorista ETA, pero uno de los que más se ha intentado tapar es el de tres jóvenes gallegos confundidos con policías
La banda terrorista a día de hoy no ha reconocido los asesinatos ni se han localizado los cuerpos de los tres jóvenes

El 24 de marzo de 1973 tres amigos, José Humberto FOUZ ESCOBEROJorge Juan GARCÍA CARNEIRO y Fernando QUIROGA VEIGA desaparecieron en la comuna francesa de San Juan de la Luz y nadie más volvió a saber nada de ellos.

Los tres amigos gallegos se desplazaron a Francia para ver la película “El último tango en París”, debido a que no podían verla en España por la censura franquista. Tras ver la película se fueron a tomar una copa, donde tuvieron la mala suerte de toparse con un grupo de terroristas de ETA.

Tomás Pérez Revilla, alias Tomás, acompañado por Ceferino Arévalo Imaz, alias El Ruso, Prudencio Sudupe Azkune, alias Pruden, Jesús de la Fuente Iruretagoyena, alias Basacarte, Manuel Murúa Alberdi, alias El Casero, y Sabino Atxalandabaso Barandika, alias Sabin.

Los etarras confundieron a los tres jóvenes con policías de paisano y eso fue su sentencia de muerte.

A día de hoy existen dos versiones distintas de lo que sucedió cuando sus vidas se cruzaron con la de los etarras.

Pelea en el bar

Una es que en el propio bar hubo una pelea, en la que uno de los terroristas golpeó con una botella en la cabeza a José Humberto, dejándolo mal herido. A continuación, habrían sido introducidas en dos coches, uno de ellos el de las propias víctimas.

José Humberto habría fallecido como consecuencia del botellazo y arrojado por un acantilado al mar, mientras que Jorge Juan y Fernando habrían sido llevados a una granja, donde fueron brutalmente torturados y finalmente asesinados. Sus cuerpos estarían enterrados en un monte cercano a la granja.

Interrogatorio

La otra versión es que fueron secuestrados por los etarras para interrogarles. Los tres jóvenes habrían sido obligados a meterse en los maleteros de los coches a punta de pistola, donde serían llevados a un barracón del vivero en Saint Palais.

Allí serían torturados para que les dijeran si eran policías españoles y qué hacían en San Juan de la Luz. Preguntas que no podían contestar y por las que sufrieron torturas indescriptibles. Los terroristas finalmente acabarían llegando a la conclusión de que se habían equivocado y deciden no dejar pruebas de su error.

Tomás Pérez Revilla habría sido en encargado de asestar un tiro en la nuca a cada uno de los tres gallegos torturados. Sus esbirros serían los que cavarían la fosa para enterrarles.

En diciembre de ese mismo año, ABC publica un artículo en el que cuenta lo que habría pasado con los tres jóvenes, dando además el nombre de los etarras que presuntamente los habrían torturado y asesinado.

José Humberto, Jorge Juan Fernando, aunque eran gallegos, residían en Irún

Por aquél entonces la banda terrorista ETA era bien vista, pues eran considerados gudaris libertadores y no podían permitir que se hiciera público su error.

La sobrina de José Humberto, Coral Rodríguez Fouz, concejal de Eibar, ex senadora socialista y parlamentaria vasca intentó reabrir el caso y que se reconociera a su tío y sus amigos como víctimas del terrorismo.

Otros de los indicios de que ETA está detrás de la desaparición de los tres gallegos es que en el libro “Agur ETA”, escrito por el ex etarra Soares Gamboa, los tres cadáveres estarían “enterrados tal vez en un monte, donde los helechos crecen más altos que los otros”.

José Humberto Fouz Escobero tenía 28 años y trabajaba en una empresa de transporte en Irún.

Fernando Quiroga Veiga tenía 25 años y trabajaba como agente de aduanas en Irún.

Jorge Juan García Carneiro era el más joven de los tres, tenía 23 años. Acababa de llegar de Galicia y todavía no había encontrado trabajo.

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