Tres años de internamiento y cuatro de libertad vigilada a los violadores de un niño con Asperger al que vejaron de una forma atroz

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Tres años de internamiento y cuatro años de libertad vigilada. Esta es la condena que la justicia ha impuesto a los cuatro jóvenes acusados de violar a un niño de 13 años  con Asperger en una escuela de Vallirana en el año 2018, según ha adelantado TVE y El Caso. Además, tendrán que indemnizar a la víctima con 65.000 euros. El instituto donde tuvieron lugar los hechos ha sido condenado como responsable civil subsidiario, ya que las agresiones se produjeron en el patio del centro escolar y en horario lectivo. Según denunció el niño a los Mossos, le hicieron tocamientos y lo intentaron penetrar analmente. Si eso no fuera poco, también lo obligaban a que les hiciera tocamientos a ellos y que les practicas felaciones, llegando a eyacular en la boca del menor.

Los hechos por los cuales ahora se ha condenado a los jóvenes tuvieron lugar en el año 2018, cuando la víctima tenía 13 años. El niño sufría el trastorno de Asperger, un derivado del autismo, y estudiaba en un centro concertado de la fundación de las Dominicas, en Vallirana. Podía mantener relaciones personales con su familia y amigos, pero no era capaz de mantener una conversación con sus compañeros de clase. Los jóvenes no paraban de insultarloamenazarlo y golpearlo. Lo obligaban a “fumar porros”, le decían que “le cortarían los pezones” si no hacía lo que le decían y le pedían videojuegos, ropa, joyas y dinero. Pero llegó el punto en que el menor no pudo darles más objetos y los agresores decidieron dar un paso más y empezaron a agredirlo sexualmente. Hasta vejarlo de una forma atroz.

Se masturbaron delante de él y eyacularon en la boca del menor, obligándolo en tragarse el semen. En otra ocasión, le obligaron a ponerse a cuatro patas “como un perro”, le bajaron los pantalones, le pusieron vaselina y le intentaron penetrar analmente, aunque no lo consiguieron. Estas agresiones provocaron un gran cambio en el menor, que se mostraba muy nervioso y se empezó a mear encima. Sus padres vieron que alguna cosa no iba bien y hablaron con el niño, que acabó confesando que sufría el acoso de un grupo de alumnos de tercero de ESO de entre 14 y 15 años.

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