Clint, el eterno duro del Magnum calibre 44 mataelefantes: “Venga, Alégrame el día”

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Columna de Ricardo Magaz en h50 Digital Policial. “CRÓNICAS DEL NUEVE PARABELLUM”.

Harry el Sucio cumplió años. 94 abriles le cayeron el pasado 31 de mayo. En realidad, la efeméride no es del personaje sino del hombre que le dio vida: Clint Esatwood, el viejo inmortal con arrugas premiun. El Boss (con mayúsculas) de “El bueno, el feo y el malo”. El Puto Amo (ambas también con mayúsculas) en “Por un puñado de dólares”. Y, por supuesto, el Sumo Hacedor (no es necesario insistir con las iniciales) interpretando como solo él podría hacerlo al poli vehemente y justiciero Harry Callahan con su 44 mataelefantes en la sobaquera.

Alégrame el día

El viejo maestro (San Francisco, California; 31 de mayo de 1930) ha inmortalizado frases que en la antigua Roma estarían esculpidas en mármol a la entrada del Foro. Qué devoto del séptimo arte no se empequeñece cuando escucha un “Venga, alégrame el día”, mientras Clint apunta en “Impacto súbito” al criminal con su Magnum calibre 44, un arma que según los entusiastas de las balaceras es capaz de detener el coche del malo con un tiro en el motor. Lógicamente, por la misma regla de tres, también sería capaz de noquear en seco a un elefante en la embestida; de ahí el apodo estrambótico del revolver. Esatwood convirtió la expresión en un eslogan millones de veces repetido en el mundo; el mismísimo Ronald Reagan, pésimo actor y regular presidente de EEUU, la utilizó en un discurso en el capitolio.

Thrillers y westerns

No es la única. En absoluto. “Si trabajas duro y tienes éxito, vendrán los críticos”; esta la dejó caer cuando le dieron el Oscar al mejor director por “Million Dollar Baby”, una emotiva historia de superación y tragedia en la que Clint, además, da vida a un veterano entrenador de boxeo en horas bajas.

Pero no todo son thrillers y westerns. En “Los puentes de Madison”, compartiendo pantalla con Meryl Streep, Esatwood demostró en 1995 que podía dejar un rato el 44 en el armero porque ningún género le venía grande, ni siquiera el romántico…, a un sargento de hierro como él.

Sí, en efecto, una historia de amor. “No quiero necesitarte…, porque no puedo tenerte”, le dice metiéndose en el papel del fotógrafo Robert Kimcaid a la mujer casada de la que se enamora cuando viajaba con su destartalada furgoneta para la revista National Geographic.

Drama

El western, la acción policíaca y en ocasiones el drama son géneros en los que Eastwood es una figura clave con su estilo parco, contenido, minimalista, centrándose directamente en la narrativa y la realidad de los personajes. Ahí tenemos el paradigma del pistolero estoico en “Por un puñado de dólares”, el taciturno predicador a caballo en “El jinete pálido”, o el frío convicto en el thriller carcelario “La fuga de Alcatraz”.

Así, se podría decir sin exagerar que toda la cinematografía de Clint está cimentada en sus tres grandes secretos: la sobriedad, la autenticidad sin florituras y el magistral uso de los silencios con los que construye tensión y emoción.

Eterno duro

Con los hombros cargados por sus 94 tacos, Clint Eastwood, el eterno duro, arquetipo del Magnum calibre 44, sigue siendo una figura icónica y respetada en el cine. Actor, director, guionista y productor, su legado imprime un sello imborrable en la industria del celuloide, convirtiéndole en una verdadera leyenda. En un clásico del futuro. Su versatilidad contando historias poderosas, con personajes en busca de redención y justicia, continúa inspirando a generaciones de cineastas y a los que amamos el séptimo arte, a ser posible en la gran pantalla.

“Venga, alégrame el día, Clint”. Larga vida al maestro desde h50.

(*) Ricardo Magaz es profesor de Fenomenología Criminal en la UNED, ensayista y miembro de la Policía Nacional (sgda/ac)

 

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