La Yihad, la verdad y lo que nos cuentan

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Para esta semana tenía pensado tratar un tema totalmente diferente al que voy a tocar hoy, pero la actualidad es la que manda.

La referencia.

El yihadismo como doctrina política es un ideario teocrático totalitario antiliberal y antidemocrático que desprecia sistemáticamente la vida humana.​ Por esa razón está considerado por muchos como una de las amenazas más graves a las que se enfrentan las democracias liberales occidentales.

La yihad, es violencia y punto.

La definición real de yihad abarca varias acepciones, está la espiritual fundamentalista y la ideológica radical.

La mezcla de ambas, da como resultado el terrorismo yihadista islámico. Las versiones pacíficas o meramente espirituales son pura fantasía, una teoría inventada para conseguir una visión buena y aceptable de lo que denominan “Guerra Santa”.

Que no os cuenten milongas.

Se nos quiere privar de la información veraz.

Analizando escrupulosamente todas las noticias referentes a atentados cometidos por el terrorismo islámico en los dos últimos años, he llegado a la conclusión, que se está silenciando con descaro y de manera interesada cualquier información al respecto. Desde hace un tiempo a esta parte, y en comparación con otros sucesos violentos, no se les está dando la cabida informativa que merecen, a pesar del elevado número de ataques terroristas yihadistas en Europa e Israel, como apuñalamientos en trenes, ataques con cuchillos en plena vía pública, o como este último ocurrido en Algeciras, en el que un marroquí radicalizado, ha entrado en varias iglesias de la localidad, asesinando en nombre de ALLAH a machetazos a un sacristán, e hiriendo gravemente al párroco, y algunos de los feligreses que se encontraban en plena eucaristía.

Pues bien, parece que estos atentados terroristas deben carecer de la importancia suficiente para que pasen de refilón por los telediarios. No es comprensible tal desidia informativa. Acostumbrados a darle bombo y platillo a nimiedades, es curioso que a este atentado apenas le hayan dedicado unos minutos, haciendo una escueta mención de lo ocurrido, y lo peor, tratando de quitarle la relevancia que merece.

Si por los cánticos de un colegio mayor clamaban al cielo criminalizando a quien los profería y por una inventada agresión homófoba en Madrid, abrían informativos y portadas de periódicos día y noche durante una semana, llegando incluso a reunir al consejo de ministros para atajar una supuesta escalada violenta (no existente) contra el colectivo LGTBI, ahora resulta, que el vil asesinato terrorista del sacristán Diego Valencia a manos de un terrorista islámico, no merece atención ninguna.

Tratan de confundirnos.

Es inconcebible, que se hable un ataque sin más, o de un fallecimiento, en referencia al crimen terrorista, y tampoco es normal, que para restarle culpabilidad al agresor, se argumente que éste, vivía de ocupa, sin tener satisfechas sus necesidades más básicas, o que se trataba de un enajenado mental. Ha quedado patente que para una gran parte de la élite pijo-progre y buenista de España, el terrorista islámico criminal, es solamente una víctima de nuestra sociedad a quien no hemos sabido tratar de integrar satisfactoriamente.

Hipocresía y doble moral a raudales.

Una vez más, se saca la doble vara de medir, para hablar de asesinatos dentro de la órbita de la violencia de género, siempre se argumenta que la motivación del hombre es solamente por puro machismo, sin atender a otro tipo de factores económicos, psicológicos o psicosociales. Aquí el asesino, es un hombre heterosexual, machista, maltratador y asesino, en cambio el marroquí que asesinó en nombre de la yihad al sacristán Diego Valencia, no es visto como lo que es, un terrorista islámico. Solamente les falta decir que es un pobre enajenado, que no sabía muy bien lo que hacía.

Sobre esto se podría hablar largo y tendido, dará para escribir muchos artículos y columnas de opinión, pero con opiniones ni artículos no vamos a solucionar nada. Hay un gran problema de concienciación social, que viene dado por la manipulación constante con la que instituciones gubernamentales, organizaciones pro-inmigración y multiculturalidad y medios de comunicación apesebrados, quieren hacer ver a la ciudadanía como son las cosas según su prisma, y no cómo son las cosas realmente.

Una tergiversación peligrosa.

Cuando hablan de lobo solitario para referirse a un yihadista, lo que pretenden es restar peligrosidad a ese criminal. Nos quieren vender la idea, que si el atentado es cometido por una persona sola, aunque sea de manera deliberada, no es tan grave, ni tan letal, como si el atentado se hubiese llevado a cabo por una célula o grupo terrorista  más organizado. Lo que no le dicen a la sociedad, es que un lobo solitario, en el aspecto del terrorismo islámico, es un musulmán altamente radicalizado, fanático de la religión, potencialmente peligroso e impredecible, factores todos ellos altamente importantes, ya que otorgan a este terrorista una enorme capacidad de sorpresa y ataque, pudiendo llegar a resultar mortífero.

La inmigración ilegal importa, y mucho. Gran mayoría de terroristas islámicos que atentan en Europa, son inmigrantes ilegales, o que han sido regularizados, pero carecen de arraigo y no tienen la más mínima intención de querer integrarse en la comunidad de acogida. No es solamente un problema de inmigración, o de religión, pues aunque en ella fundamentan sus atentados, también y en gran medida, es un problema de cultura. Demuestran ser individuos que no toleran nuestra manera de vivir y entender la vida, su extremismo y fanatismo está muy por encima de los niveles de aceptación del resto que piensan diferente a ellos, y por ello intentan reventar por todos los medios posibles y siempre de manera violenta la convivencia pacífica de Occidente.

Nuestra cultura no les vale, y por eso pretenden cargarsela.

Tenemos una sociedad enferma, adoctrinada y aborregada,  no es posible que por parte de algunos medios de comunicación se intente justificar el atentado yihadista, con programas especiales donde se habla de los crímenes cometidos por el cristianismo, retrotrayéndose a las cruzadas. ¿Qué pretenden? Distraer.

A mí humilde juicio y valor, me parece vomitivo y asqueroso realizar ese paralelismo. Si hacemos una lectura de tan abominable ejercicio de periodismo, sacamos en claro lo triste que resulta blanquear el terrorismo por venir de una religión intocable. Evitemos suspicacias innecesarias, porque ya de antemano os digo, que no da lugar a comparación.

Problema de extremismo religioso y cultura.

Son los propios fanáticos musulmanes los que en un alarde de superioridad, abogan por extender e imponer una cultura y una religión, que apenas ha evolucionado en un milenio, y que no entiende con apertura de mente que el resto de la humanidad quiera crecer y  desarrollarse conforme avance la sociedad.

Los que se dejan la piel, y en ocasiones la vida.

A pesar de pintar muy negro todo lo anterior , la policía siempre va a seguir presentando batalla a cualquier forma de terrorismo. Concretamente, y en referencia al terrorismo islámico, en menos de una semana, la Policía Nacional ha detenido al yihadista que atentó en Algeciras,  a otro marroquí, ilegal, que también se había radicalizado de forma autónoma mediante el consumo de vídeos y lecturas salafistas por internet. Este terrorista, que estaba en su última fase de preparación, pretendía cometer atentados utilizando armas de fuego en zonas de la costa levantina. Otro caso digno de reseñar, es la detención por parte de los Mossos de Esquadra de dos individuos magrebíes,  a bordo de un vehículo robado, y en el cual portaban dos fusiles de asalto, tipo AK-47. A ambos detenidos le constaban antecedentes y estaban buscados por la policía y la justicia Gala. De no ser por la incesante labor de la Policía, Guardia Civil, Mossos de Esquadra y del CNI, los atentados yihadistas en nuestro país hubieran supuesto un caos constante, y lo que es peor aún, un conteo de víctimas interminable.

La certeza de saber que con sendas operaciones policiales, se han abortado  atentados terroristas, anima a todos aquellos policías implicados en esta lucha sin cuartel, a seguir esforzándose incansablemente a pesar de aquellos que ponen trabas a ese encomiable trabajo, y a los que siempre van a intentar dulcificar al terrorista. A los hechos me remito.

Definiciones hay para todo, pero…

Lobos solitarios, células yihadistas, o como quieran llamarles, pero que no te oculten, que esto, es terrorismo islámico, le pongan el nombre que le pongan y le pese a quien le pese.

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