La nueva subida de tipos del BCE pone el riesgo la actividad económica

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Europa afronta una crisis del coste de vida que ha engullido los crecimientos salariales pactados reduciendo significativamente el poder de compra de los hogares.

La Unión General de Trabajadoras y Trabajadores considera que la nueva subida de tipos, la tercera en lo que va de año, es una nueva vuelta tuerca del BCE que terminará afectando negativamente a la actividad económica y la creación de empleo y  subraya que el encarecimiento de las condiciones de financiación es una respuesta que añade un riesgo adicional al complicado contexto económico dominado por una elevada incertidumbre y una presión inflacionaria que ha mermado los ingresos reales de los hogares, muy dañados tras la pandemia.

El sindicato mantiene que las instituciones europeas deberían reservarse la contundencia para la intervención sobre los mercados eléctrico y energético ya que la verdadera causa de la espiral inflacionista se encuentra en los beneficios extraordinarios de las grandes empresas de estos sectores. Además, subraya que ahogar la demanda para tratar, infructuosamente, de resolver las estrecheces de oferta inducidas por el comportamiento especulativo de las grandes empresas de los sectores estratégicos no es justo y tampoco va a ser eficaz ni eficiente.

Si no se actúa de manera contundente, la situación solo puede agravarse.

En este sentido, UGT recalca que el Reglamento europeo de medidas de emergencia para reducir los precios de la energía, de reciente aprobación, ha sido un paso tímido e insuficiente para corregir la situación, y que, teniendo en cuenta que el invierno se acerca, la Unión Europea necesita una respuesta a la altura de la que dio en 2020, cuando se realizó un esfuerzo ambicioso que estabilizó la economía y alejó a Europa de la deriva recesiva en la que podría haberse adentrado.

Se toma partido por proteger la divisa europea, asumiendo el riesgo de infringir serios daños a la capacidad productiva de las economías. Una decisión que confía todo al supuesto de que la contundencia en la respuesta puede contribuir a moderar las expectativas de inflación rápidamente y con ello el propio crecimiento de los precios. Sin embargo, los potenciales riesgos sobre el crecimiento son demasiado grandes. Si los tipos suben, crece la presión hipotecaria sobre los hogares, se reduce el margen de maniobra de los gobiernos nacionales y se encarecen las condiciones de financiación de inversiones y otros gastos generadores de empleo y cohesión social. Una actuación que tendría sentido si la causa de la inflación fuera un exceso de demanda, pero que no tiene sentido en un contexto en el que las causas se sitúan en la oferta, y en la capacidad de muchas empresas de sectores diversos para trasladar los costes a los consumidores. Si no se establecen mecanismos de control de esa traslación de costes o expansión de márgenes, el efecto de la contracción monetaria será muy limitado.

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