Juzgarán por homicidio a los tres policías que neutralizaron a un joven fuera de control que les atacó con un cuchillo

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Columna de Fernando R. Recio para h50 Digital

El juez propone juzgar por homicidio a los tres policías que neutralizaron a tiros a un joven atrincherado en su casa con un cuchillo.

Juzgar no es condenar, pero sí imponer la pena de banquillo y paralizar la carrera profesional de esos agentes. Ante la falta de criterio del juez instructor, lo eleva al órgano enjuiciador para que resuelva en juicio oral, así se quita el problema de encima y los policías pagan doble.

El individuo estaba fuera de control y su familia no podían tranquilizarlo, tenían miedo de su propio hijo y ante la incapacidad de lidiar con esa violencia desatada llamaron a la Policía. Los agentes acudieron al domicilio para ayudar, no con la intención de “matar a una persona” porque estaban aburridos, sino porque para esa madre el enemigo estaba en casa y no en la comisaría. Si intentó acuchillar a tres policías, con la madre lo habría conseguido y a los policías no les estarían pidiendo explicaciones.

Los intervinientes se encontraron un varón con un cuchillo en la mano decidido a atacarlos, aguantaron los ataques con un escudo sin hacer uso del arma de fuego, demostrando con ello que no querían lesionar a su atacante. Hasta que en un momento del ataque el agente que portaba el escudo lo perdió en una de las embestidas quedándose su cuerpo expuesto frente al cuchillo, recordemos que estaba en un lugar confinado sin apenas espacio para moverse. El agresor asestó varias cuchilladas a la cabeza del agente con la intención de matar, repetimos, dirigió su cuchillo a la cabeza, donde una puñalada puede provocar la muerte, o lesiones más graves que un disparo en una extremidad.

En ese crítico instante, ese momento a vida o muerte, es en que el agente hace uso de su arma de fuego, realiza varios disparos, y sus compañeros, hacen lo propio, 18 disparos en total, solo 6 impactan en el cuchillero. En distancias cortas, y tras activarse el mecanismo de estrés, el cerebro entra en modo supervivencia, y perdemos las habilidades motoras finas, se reduce el audio en un 80% y tenemos visión túnel, el corazón aumenta el bombeo de sangre hacia los grandes grupos musculares, las glándulas suprarrenales producen adrenalina para acelerar el corazón, aumentar la ventilación, disponer de más oxígeno y aumentar la capacidad física a costa de reducir la capacidad mental, todo ello hace subir las pulsaciones por encima de 140 ppm.

Entran en acción los grupos musculares responsables de huir o luchar por la supervivencia y el cerebro pasa a operar en modo supervivencia. En este estado solo hay tres reacciones fundamentales: huir, luchar o quedarte paralizado y recibir una cuchillada en el cuello. Tus únicas dos opciones son acabar delante de un juez o delante de un cura y de la cárcel se sale.

Tus movimientos son los que has entrenado a base de repetición, todo el mundo sabe correr, reacción que no requiere de destrezas especiales. Luchar requiere de destrezas adquiridas, más allá de asestar golpes.

Los seis proyectiles que alcanzaron a su objetivo NO lo detuvieron, siguió lanzando puñaladas porque su estado no le permitía sentir dolor ni fatiga. Su sistema nervioso estaba bajo los efectos de sustancias tóxicas como demostraría la autopsia. El tipo dejó de atacar tras seis disparos, pero no soltó el cuchillo, había desescalado, pero seguía siendo una amenaza pasiva a la que no se podían acercar con seguridad. Los agentes enfundaron sus armas, desescalaron al bastón policial y desarmaron al atacante para asegurarlo, que dejara de ser un peligro para los demás y para sí mismo, y aplicarle primeros auxilios mientras llegaban los sanitarios. Era momento de localizar posibles lesiones y frenar cualquier hemorragia con los torniquetes y las vendas que los agentes habían pagado de su bolsillo y los conocimientos de sanidad de combate adquiridos en su tiempo libre.

Siguiendo la jurisprudencia del TS, se observan los puntos siguientes:

  1. Que la situación no fue provocada por los agentes.
  2. Que el ataque fue inmediato, sin mediar palabra y flagrante contra estos policías contra otros que hubieran llegado en su lugar, o contra los sanitarios si hubieran llegado primero.
  3. Que se cumple la necesidad racional del medio empleado porque un filo a menos de siete metros es más letal en el cuello del policía, que un disparo a un atacante activo (Regla de Tueller). Por lo tanto los agentes no tenían un medio menos lesivo y efectivo para hacer frente a un filo en esa distancia de cuerpo a cuerpo.
  4. Proporcionalidad. 6 impactos no consiguieron que el sujeto fuera neutralizado del todo, consiguieron que dejará de acometer, pero no que soltara el cuchillo. Tuvieron que utilizar los bastones policiales para desarmarlo y engrilletarlo. Esto es muy significativo sobre la proporcionalidad. Dejaron de disparar cuando el tipo dejó de acometer, luego transicionaron de arma letal a bastón policial, para desarmarlo y que ya no fuera un peligro para nadie mas

¿Hay desproporción en los 18 disparos? NO, si solo impactan 6 y no llegan a incapacitar del todo.  Podremos cuestionar los planes de tiro de los distintos cuerpos policiales y por que se han fallado 12 disparos. Pero la proporcionalidad se demuestra en lo antes mencionado.

En este cuarto punto va a estar una de las claves para la aplicación de la eximente de legítima defensa.

El informe forense habla de las tan manidas “partes no vitales” citando:

“Cada uno de los disparos, por sí solos, probablemente no habrían causado el fallecimiento, al causar hemorragia de menor intensidad que podría, eventualmente, haber permitido una mayor supervivencia, y tratamiento quirúrgico hospitalaria”

No sabremos cuál fue el primer impacto, si ese solo disparo habría sido suficiente o si se necesitaban mas impactos, puesto que no afectando a zonas no vitales es difícil incapacitar al agresor, por eso hay que seguir disparando, hasta que la agresión se neutraliza.

Hay que apreciar dos factores para valorar la proporcionalidad que desgraciadamente los juristas suelen ignorar:

Primero es el escenario, lugar cerrado, sin posibilidades de movimiento lateral para salir de la trayectoria del ataque frente a un atacante frontal, en una situación que es más peligrosa una puñalada en el cuello que un tiro en un pie. Los juristas creen que una pistola es más peligrosa porque lo ven en las películas, la realidad es diferente.

En segundo lugar, sólo es el primer agente el que dispara y los otros dos lo imitan porque el sospechoso sigue atacando, darle más tiempo para que reaccionara habría sido posible disponiendo de más distancia, movilidad y parapeto. Eso lo permitiría una distancia de 10 metros en un espacio abierto donde puedes protegerte tras un parapeto, no el recibidor de un domicilio o un pasillo.

¿Qué disparo hizo clavar la rodilla al atacante? No se sabe, pudo ser el tercero, el segundo o el sexto. La experiencia demuestra que hay impactos que no incapacitan hasta pasados incluso minutos, tiempo en que el sujeto puede seguir acometiendo aun herido de muerte. Luego, es normal que en estas circunstanciadas se realizaran varias descargas en pocos segundos y esos segundos hayan pasado a cámara lenta como una eternidad para los agentes.

Los jueces del Juzgado y los del Twitter suelen pensar que la Jurisprudencia del Tribunal Supremo no se equivoca, aunque magistrados sin formación en el uso de la fuerza formulen afirmaciones disparatadas, como que, si con un disparo incapacitas, no necesitas hacer un segundo. Tienen razón si el disparo es a la cabeza, pero luego dirían que, si puedes disparar al dedo meñique del pie derecho, entonces no necesitas disparar a la cabeza. Ninguno de estos ” sería capaz en un par de metros cuadrados de hacer un disparo, quitar el arma de tu cara para ver si ese disparo ha incapacitado o no al agresor, o si sigue atacando y hay que dispararle un segundo y repetir la maniobra.

Disparar a zonas no vitales no evita la muerte como vemos en este caso en que ningún disparo es mortal, pero si te detienes a tomar la mira, el fallo es seguro, solo puedes dirigir el arma al bulto y disparar porque apuntar es imposible. No hay tiempo para tomar la mira del arma.

Vamos más lejos. La ingesta de drogas por el agresor inhibió su sistema nervioso, no sentía dolor ni fatiga, esto se conoce como Síndrome de Delirio Agitado (SDA). En el caso del fallecimiento de un paciente psiquiátrico la semana anterior en manos de la Guardia Civil ocurrió lo mismo. Un SDA, intoxicación, violencia doméstica, la familia pide ayuda, incapacidad del sujeto para sentir dolor y fatiga, muerte, la familia acusando a la Policía, y los troll anti-policía rebuznando en las redes sociales.

Nadie pedirá disculpas a los agentes cuando todo haya pasado, pero ellos no volverán a acudir antes de que llegue el servicio sanitario porque si hubiera matado a la madre, no les pedirían explicaciones.

Los equipos de propaganda de la Guardia Civil y de la Policía no hablarán de esto porque están para silenciar la realidad o para maquillarla, por eso estamos nosotros para llevarles la contraria, en Una Policía para El Siglo XXI apostamos por comunicar nuestro trabajo para darle legitimidad y hacer pedagogía. Reclamamos una dirección con botas que responda a los desafíos de la seguridad, no mercaderes al servicio de los lobbies.

Fernando R. Recio. Oficial de Policía Local y Coordinador de Una Policía Para El Siglo XXI

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5 COMENTARIOS

  1. Y vamos a consentirlo sentados tranquilamente en nuestro sofa. Tenemos lo q merecemos. Vosotros policías y todas las fuerzas de orden y seguridad deberíais hacer algo para q no se os ningunee y os arruinen la vida x cumplir con vuestro deber.

    • Ánimo a estos tres Agentes de Policía Nacional, los cuales, en cumplimiento de sus funciones actuaron ante el ataque de extrema violencia de un varón el cual NO asumió las consecuencias de sus actos, falleciendo finalmente. El único responsable de todo esto fue quien la provocó. El juez Instructor no ha sido valiente. La próxima vez estos Policías llegarán pero TARDE , cuando todo finalice, así no tendrán problemas.

  2. Actualmente tienen más derechos los presuntos delincuentes, por delitos, que las FUERZAS de SEGURIDAD…
    Los delincuentes, tienen obligaciones… Que se les denuncien, la FISCALÍA y las FF. SS. y SEGURIDAD PRIVADA… COMO PREVENCIÓN… “QUE EL MIEDO LO TENGAN LOS DELINCUENTES…”
    APOLLEMOS A LAS FF. SS. y SEGURIDAD PRIVADA: SON LOS QUE ESTÁN EN 1ª LÍNEA…. POR EL BIEN COMÚN DE TODOS…
    MUCHAS GRACIAS!!!! A LOS DIVERSOS EQUIPOS DE SEGURIDAD NACIONAL e INTERNACIONAL: GRACIAS POR EL TRABAJO BIEN HECHO… GRACIAS, GRACIAS y MUCHAS GRACIAS!!!!!

    • Que bien opte por jubilarme a los 49años (por enfermedad) y me quité de estos problemas ,pues yo hubiera decidido disparó a la cabeza y punto

  3. Que bien opte por jubilarme a los 49años (por enfermedad) y me quité de estos problemas ,pues yo hubiera decidido disparó a la cabeza y punto

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