España, dirección prohibida

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manuel novas caamaño abogado h50

Hace unos días, el Ministro de Sanidad alemán, Jens Spahn, sobre la evolución de los contagios en España, decía “no hay muchos otros países en la Unión Europea que adoptasen medidas tan duras para controlar la primera ola”, “no puedo explicar qué pasa”, por lo que considera necesario “investigar en profundidad las causas de los contagios”, reconociendo que le preocupa mucho la situación en nuestro país. Pues bien, después de dichas declaraciones, el número de contagios y de muertos se ha multiplicado escandalosamente llegando a cifras similares a las de marzo y abril, lo que supone que estamos en una segunda ola, que ya nadie niega, además de que somos el epicentro europeo de la misma. Si con las medidas más duras establecidas por el gobierno central durante el confinamiento, y las posteriores más que restrictivas que se están adoptando por las CCAA, tenemos uno de los peores datos del planeta por habitante, en contagiados y muertos, tendremos obligatoriamente que cambiar de rumbo para no caernos definitivamente en el abismo sanitario, en la ruina, en la pobreza, en el desastre económico definitivo del que ya no podamos recuperarnos. Estamos obligados a cambiar de guión, a tocar otras teclas.

Pero, antes hagamos un breve repaso a las duras medidas adoptadas hasta ahora por las CCAA después del confinamiento, mascarillas obligatorias en todo tiempo y lugar, mascarillas en la calle, en las playas, en los gimnasios y hasta en las competiciones deportivas, mascarillas obligatorias en las aulas, cierres y restricciones de horarios y aforos en la hostelería, velatorios, lugares de culto, toque de queda, cierre de parques y jardines, confinamientos de poblaciones, barrios, calles, limitación de movimientos, prohibición de visitas a los ancianos y un largo etcétera. Todo un peaje de señales con direcciones prohibidas para los ciudadanos, para su libertad. Y, su resultado ya lo reflejó el Dr. Cavadas cuando dijo “Un desastre, el primero en mortalidad, en casos y en repercusión económica. Eso no puede ser casual. Eso hay que auditarlo y tienen que ser técnicos de los de verdad, que no tengan ningún peaje político ni económico que pagar, ya que eso prostituye los resultados. No ha sido el virus sino la respuesta lo que ha provocado un empobrecimiento en España. La sanidad se paga con dinero y si destruyes el tejido económico, luego no tienes recursos sanitarios para combatir la enfermedad”. También, un grupo de reconocidos expertos en salud han pedido por segunda vez al gobierno en la Revista The Lancet “la creación de una comisión independiente, con el fin de realizar una evaluación para identificar las actuales debilidades y evitar daños mayores”. El gobierno los ha citado para primeros de octubre. No hay urgencia, aunque, repito, seamos el epicentro de la segunda ola de la pandemia en Europa.

Las medidas implementadas hasta ahora han supuesto un conjunto insoportable de prohibiciones para el ciudadano, pero sobre todo un auténtico fracaso. Todo un fiasco, además de una ruina sanitaria, social y económica. Más aún, la Comisión Europea acaba de manifestar que “las medidas en España no están funcionando”. Y, no se puede tolerar que se siga criminalizando a los ciudadanos que masivamente las cumplen a rajatabla. Los políticos que nos gobiernan nos tratan como a niños, para así tapar sus propias vergüenzas, inoperancias, incompetencias e ineptitudes, que si les quedara algo de sensatez deberían irse para no seguir haciendo daño a la salud pública y, por ende a la ciudadanía. En los demás países europeos aplicando medidas mucho menos restrictivas (como la no exigencia de la mascarilla en la vía pública, si se respeta la distancia de seguridad), tienen unos resultados incomparables a los nuestros. Por cierto, la Comunidad de Madrid en su Boletín Oficial de fecha 21/09/2020, cumpliendo el Decreto Ley del gobierno central, no exige la mascarilla en la calle en esas circunstancias. Tampoco se exige en las aulas. Aunque se le trate de estigmatizarle y culpabilizarle de todos los males, con la aviesa intención de ganar en la calle, con manifestaciones ilegales, lo que han perdido en las urnas.

Mientras, los gobernantes tratan de imponernos la mentira oficial ilegalizando la verdad, utilizando todo tipo de maniobras de distracción, eslóganes, tan bombeados por los medios afines, para taparlo todo. Hemos pasado a los tiempos del oscurantismo, de las tinieblas, del blanco y negro. Recientemente el escritor Ken Follet decía que entre las formas de esclavitud “ser propietario de personas saca lo peor del ser humano. Espero que esos ataques a la democracia y al imperio de la ley, no sean más que ese paso hacia atrás, una interrupción”.

En definitiva, a España la han convertido también en un país de records de prohibiciones, un conjunto de direcciones prohibidas para propios y extraños, pero nuestro país no despierta de este largo viaje al pasado. Si seguimos así, con gobernantes inexpertos, desacertados, desnortados, nos hundiremos, sin posibilidad de resurrección.

MANUEL NOVÁS CAAMAÑO
Abogado

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