Entrevista h50 sobre la reforma de La Ley de Seguridad Ciudadana | David Hernández: Presidente de POLITEIA

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Entrevista de Digital h50 a David Hernández, Presidente de la asociación de profesionales de la seguridad POLITEIA, sobre la reforma de la Ley Orgánica de Protección y Seguridad Ciudadana y las reuniones/manifestaciones convocadas a finales de noviembre en protesta.

¿Qué es la asociación POLITEIA?

Nuestra asociación está al servicio de la defensa de los intereses de todos los cuerpos de profesionales vinculados, en mayor o menor grado , a la seguridad pública en España. Buscamos generar una  red de contactos nacionales e internacionales con el objetivo final de potenciar el conocimiento y reconocimiento del sistema de seguridad español . Asimismo, reforzar lazos entre las personas que forman parte de los diferentes cuerpos de seguridad que desarrollan su tarea diaria en España, respetando las propias ideas, pero bajo la fuerza de un sentimiento conjunto de consideración a la Norma Suprema que protege nuestros lazos de convivencia, la Constitución Española y, el respeto al Estado de Derecho.

¿Por qué os habéis sumado a la manifestación y a las diferentes concentraciones contra la reforma de la Ley Orgánica de Protección y Seguridad Ciudadana?

Porque está reforma pactada entre los partidos políticos en el Gobierno de la Nación supone un nuevo  ataque político-ideológico  al principio de autoridad de los profesionales de la seguridad.  En una sociedad moderna, democrática y occidental, estos inventos de sesgo ideológico no tienen lógica. La realidad social avanza en sentido contrario a esta reforma.  En un momento actual de aumento estadístico de la violencia en las calles de nuestras ciudades y pueblos, esta reforma sólo contribuye a ralentizar y entorpecer el trabajo policial.

¿Qué es lo que mas os preocupa de la reforma que quieren imponer los partidos políticos en el Gobierno de la Nación?

En primer lugar, esa obsesión contra la policía y los profesionales de la seguridad, con una clara voluntad de anular el principio de presunción de veracidad de las actuaciones policiales, en base a supuestos errores que son estadísticamente insignificantes y que son perfectamente subsanados por los mecanismos de autogestión internos.

En segundo lugar, la derogación fáctica del principio de autoridad. Es una reforma que busca someter a los cuerpos policiales al mandato del político de turno o a la capacidad mediática de sus satélites. Asimismo, desprotege al policía y beneficia a los delincuentes.

En tercer lugar porque atenta directamente contra el derecho al honor, a la intimidad y a la propia imagen de todos los profesionales de la seguridad que ya están sometidos al control diario interesado  y , habitualmente, tergiversado en forma de videos editados.

No podemos olvidarnos que somos personas físicas con familias y amigos que también sufren las consecuencias de estas grabaciones de video , habitualmente, editadas para transmitir una mala imagen de nuestra labor profesional.

Finalmente porque presenta auténticos disparates operativos, como el retorno al punto de inicio, de cualquier acción policial, para el identificado o la reducción del tiempo de estancia en las dependencias policiales. Es un sin sentido que dejará sin efecto innumerables acciones policiales, saturará los recursos operativos y generará riesgos objetivos en las victimas.

¿Qué consideráis importante en esta manifestación y concentraciones ya convocadas?

Que se mantegna el espíritu de unión de todas las asociaciones profesionales y sindicatos, el objetivo debe ser lo más importante. La estrategia política es previsible y buscará dinamitar la unidad pero debemos ser conscientes de lo que nos jugamos todos y mantener la unidad.

¿Cómo creéis que se ha llegado a esta situación y cuáles son las posibles soluciones?

La responsabilidad política es absoluta, con una degeneración organizada  del principio de autoridad y la deslegitimación de las instituciones publicas.

Legislar para intereses propios o del partido político de turno, tomando decisiones desde la distancia, con escasa formación en las materias y dando la espalda a la realidad delincuencial actual, no podía acabar bien.

El modelo de análisis estadístico está obsoleto y debemos acudir a un análisis prospectivo para saber por que ocurren las cosas,  intentar adaptarnos, dar respuesta y avanzar escenarios.

El clima de violencia social actual no permite una reforma tan absurda que genera más caos y se necesitan legisladores que acudan a los técnicos cualificados para diseñar nuevas estrategias o reformar las leyes, desde un conocimiento de la política criminal o la ciencia policial. Y actualmente, como venimos observando: no hay nadie de esas características al mando de esta  reforma

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