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Una boda gitana con casi 200 invitados en plena pandemia y en una ciudad confinada, este fue el detonante de la intervención policial. Diez policías, patrullas de seguridad ciudadana, recibieron aviso para desalojar. Lo consiguieron entre amenazas, insultos y empujones por parte de muchos invitados que reclamaban derechos y tradiciones.

Varios vecinos cansados por la situación que vive el barrio decidieron llamar y denunciar lo que estaba pasando, pidiendo que fuera de forma anónima, ante temores por represalias.

Los hechos ocurrieron el sábado a las 18 horas en Espinardó, una localidad de Murcia., una ciudad de casi 28000 personas confinada y con medidas de prevención del COVID, pero eso a los invitados y organizadores del evento no les importaba. En plena plaza Solidaridad y centro del pueblo, por encima de la ley, los “insolidarios” decidieron celebrar su “tradicional” evento según manifestaban, “la boda es una tradición y hay que hacerla para que queden las cosas bien”, manifestó algún invitado

Nadie resultó detenido, las circunstancias hubieran empeorado, si se propuso para sanción a la organizadora del evento; la madre del novio.

Las escenas de tensión, gritos e insultos no cesaron durante toda la intervención que duró cerca de 2 horas, hasta las 20 horas de la noche. Los agentes se vieron en algún momento desbordados, solo su pericia y experiencia hizo que se calmaran los ánimos y pusieran fin al evento.

Llueve sobre mojado.

En la zona se vienen repitiendo estas fiestas, las personas que allí viven se reúnen en la calle, se saltan los confinamientos y las reglas básicas de convivencia en esta situación de alarma social.

Lso vecinos lo han denunciado en el ayuntamiento. Casi 1500 personas han sido detectadas positivos en el pueblo desde hace un año.

 

 

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