Despedida y cierre

PUIGDEMON
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En la vieja televisión franquista, en blanco y negro y  con dos cadenas pero con magnifica programación, ponían grandes obras de teatro los martes. Se emitía La clave con José Luis Balbín y con la inteligencia de los autores  –  La cabina de Mercero por ejemplo-  eran capaces de burlar a la censura de la reserva moral de occidente. En la vieja televisión franquista, la inteligencia se buscaba la vida para sobrevivir a la dictadura. No había escritores que se autocensuraban para no caerle mal a feminazis, trans, lgtbi, fluidos, no fluidos, integrantes de la fachosfera, del fango, sanchistas, feijoistas, abascalistas, opusianos,  falangistas, guerrilleros de Cristo Rey, fuerzas nuevas, excombatientes y demás miembros del bunker. Entonces  empecé a escribir lo que me daba la gana  – solo me han censurado dos veces en democracia, lo cual hace que la haya puesto en duda en algunas ocasiones. Mis choques con la dictadura fueron algunas carreras ante los grises y dos gomazos en la espalda cuando nos desalojaron de una iglesia granadina en la que protestábamos  contra el golpe de Pinochet. Ahora es más problemático ejercer la libertad porque llega el rojo De Manuel y te acusa de facha, de abuelito cebolleta – lo soy- y de fangoso por criticar la “autoamnistía puigdemoniana”, figura jurídica de nuevo cuño que pasará a la historia como la codificación de Justiniano, el Código de las Siete Partidas  o la Suma Teológica de Santo Tomás de Aquino.

Autoamnistía puigdemoniana, un hito en el pensamiento jurídico, pensamiento marxista  – de Groucho Marx- en el que si no nos gustan unos principios, ponemos en marcha otros.

 En aquella vieja televisión franquista, antes de apagarla por la noche porque no había tanto contenido gilipollas y enlatado, salía un cura  – había que mantener encendida la llama del nacionalcatolicismo- y daba una charla a modo de meditación para descansar en paz. Pretendía cristianizar el día que acababa y preparar a los fieles para el siguiente. Meditación cargada de doctrina adaptada a aquellos tiempos.

La Iglesia  – cómplice franquista a tiempo completo-, como el socialismo, como el comunismo o el fascismo, como el capitalismo o el feminazismo, como el machismo o el lgtbismo, como todas las ideologías cambia a cada momento para sobrevivir a las distintas situaciones. A eso le llaman los teóricos  “aggiornamento”, o sea, adaptarse y ponerse al día. Los políticos lo llaman “buscarse la vida para mantener el sillón”.  Si con determinadas ideas, las ovejas se salen del redil   – no se pierdan el libro “El catolicismo contado a las ovejas, de mi amigo Eslava Galán, el que quiere que escriba las memorias-  se cambian las ideas y las normas para mantener la clientela y el chollo. Sin con determinadas leyes no te invisten, te inventas una, la revistes de bien común, de interés nacional y sigues instalado en el chollo.

Andan todos  como putas por rastrojo – el refrán no es de mi invención. No me fulminen- pidiendo el voto de manera desatada porque en las elecciones europeas se juegan un mogollón de sillones muy bien pagados, dietas, viajes,  asesores y el relumbrón del parlamento lujosísimo, que nunca sé bien si está en Bruselas o en Estrasburgo, cerca de Phorzheim, el pueblo alemán relojero en el que yo fui emigrante pobre de pequeño. Como los moros y los negros subsaharianos aquí y ahora.

Ayer me asombré del nuevo argumento de los puigdemones. Han avisado de que lo volverán a hacer, de que la autoamnistía es solo el inicio y que ahora van a por el referéndum y la independencia. ¡Ojo! Autoamnistía, que hubo que rehacer las propuestas  socialistas ante el empuje y las exigencias de los puigdemones. No les gustaba ningún borrador y había que cambiarlo una y otra vez para contentar sus siete votos en Madrid.

 Comín,  Nogueras o tantos otros lebreles del habitante del maletero, que inmediatamente cambió por un palacete en Waterloo, proclaman a voz en grito: si no se repone al presidente en su puesto, no seguiremos apoyando a Sánchez. Es una exigencia absolutamente saducea: hay que reponer al presidente. No hay nada que perdonarle,  no ha habido ningún delito, no hubo golpe de estado. Lo habido ha sido un golpe de estado por parte de España que obligó al president a defenderse huyendo, como Machado, como Sánchez Albornoz, como Américo Castro. España fue la agresora y ahora debe reponerlo para restablecer la Justicia y que él siga apoyando a Sánchez. ¡Tiene cojones la cosa! 

Yo no tengo ni puta idea de derecho – más que una ciencia, una indecencia- ni de nada, no se crean que voy de Jiménez de Asúa ni de Rodríguez Devesa, ni de Cuello Calón ni de Antón Oneca. Yo no tengo ni idea, pero llego a saber que Sánchez anda emboscado hasta que pasen las europeas y se forme el parlamento catalán para promulgar en el BOE la ley de autoamnistía famosa. Quiere que el patio de aplaque porque varios fiscales del Supremo, o sea, potentes, ya han expresado su negativa  a aplicar esa amnistía, comprada por Puigdemont, al delito de malversación. Tenemos lío seguro. Incluso he oído a las malas lenguas decir que Cándido Conde  – en las memorias que me pide  Eslava contaré una denuncia que interpuse contra el que propugnaba mi asesinato, De Juana Chaos, y a la que contestó Don Cándido que no me podía informar porque yo no era parte en el proceso. ¡Yo, que era el muerto!-

¡Tiene cojones la cosa! Planean matarme unos abogados y unos etarras y yo no soy parte. Lógico lo serán el obispo, el deán y el sacristán de la concatedral  de Alicante. ¡Viva el Estado de Derecho!. A lo que voy que hasta don Cándido Conde, me cuentan las malas lenguas, ha dejado caer unos cuantos supuestos no amnistiables en la ley. Con él, y con los recursos a Europa más los de las comunidades autónomas,  está asegurado el gran follón en los próximos meses. Sánchez y todo el Congreso andando en la cuerda floja. Menos mal que llega el verano, la playa y los gin tonic de garrafón y la opa de Europa del Madrid. Pan y circo.

 No crean que me alegro porque, siempre que el Estado de Derecho se desguaza, como ha pasado con este asunto macabro, la seguridad jurídica se va a hacer puñetas  y uno anda como en arenas movedizas, como si la tierra le temblara debajo de los pies. Sánchez y sus asesores áulicos  – no sé si andaba Koldo entre los redactores del proyecto de ley. Sí estarían por allí Simancas, Pachi López y Pepe Álvarez, que saben tanto derecho como yo, es decir nada y llevan toda la vida viviendo del muermo.

No me quiero  meter en más jardines que estoy por despedirme y echar el cierre como aquellos curas de la televisión  francoide, franquista, francófona o francachela. Sin ánimo de jardines, sostengo mi afirmación de que se han cargado el esencial principio de igualdad. ¡A la mierda, que diría Yolanda!   Pongo un ejemplo: un agresor sexual  – lean mi libro El gato tuerto que es real- un jeta, bailongo, acosador que se prevale de su parentesco… pero no un violador, lo cual es importante de cara a una sentencia criticable – ¿Se puede criticar una sentencia?. Lleva, ese negro caribeño al que no conozco personalmente y al que llamo negro porque lo es como yo soy piel roja,  bastante más de tres años cumpliendo condena. Se presentó voluntario a cumplir   – no huyó escondido en ningún maletero-. No ha tenido aún, con un expediente impoluto según me cuentan, ni una salida terapéutica, ni un permiso. Nada. Parece que tiene distorsiones cognitivas. Habrá que preguntar a los psicólogos sabios qué se encierra en esa frase oscura, vaga, difusa y ajena a cualquier derecho  serio y que rezume seguridad jurídica para el justiciable   – todo esto es crítica política por si alguien se quiere querellar-.

¿Puigdemont tiene distorsiones cognitivas sobre la Constitución? ¿Sabe lo que es un golpe de Estado? ¿Sabe lo que es una malversación de fondos? ¿Sabe que la soberanía nacional reside en el conjunto de la Nación y  no en cada comunidad autónoma por su cuenta y riesgo?  ¿Sabe que, hasta en la República, Companys hizo lo mismo y el general Batet – al que Franco se encargó de fusilar- lo metió en vereda en menos de lo que tarda en persignarse un cura loco o un sacristán de  concatedral?

¿Han  estudiado los especialistas penitenciarios en Ciencias de la conducta, las distorsiones cognitivas de Turull, Rull, Forn, Cuixart, Junqueras y compañía? Si no han sido estudiadas, si no se acredita que no existen tales distorsiones ¿cómo son amnistiados si representan un peligro público superior al negro extranjero que se está comiendo la condena entera en el patio del trullo? ¿Hay igualdad o se la han ventilado en la autoamnistía?  Oigan que yo no tengo ni puta idea de derecho pero me he pegado cuarenta años de talego, día por día, y sé de qué va esto de las arbitrariedades y las olas de poder en que la gente se sumerge.

No me acuerdo ya ni de la criminología ni del derecho ni del revés pero en mi ancianidad, en mi jubilación, sin cobrar esa paternidad que cacareaban a pesar de haber criado tres hijos más una de propina, me pregunto estas cosas por las noches y me cuesta dormirme porque la seguridad jurídica es el mejor tranquimazin. Ya ni siquiera sueño con Charlize Theron, ni con Angelina Jolie ni con Hilari Swan porque no quiero hacer el ridículo incluso en sueños, pero me toca los mismísimos esas distintas varas de medir cuando vamos de excelsos, de respetuosos con los sagrados principios esenciales del Derecho, cuando se nos llena la boca hablando de la igualdad ante la ley y estamos quedando ante el mundo civilizado como Cagancho en Almagro.  

Manuel Avilés

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