Asesinos en serie

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 ¿Qué probabilidad hay de que en nuestro día a día nos hayamos cruzado con algún asesino?
Reconozco que la pregunta se las trae.

En la última presentación de Venus infinita fueron varios los asistentes que me plantearon ésta pregunta tan controvertida a sabiendas que la  respuesta que iban a recibir no les iba a dejar en absoluto indiferentes.

De toda la gente con la que nos cruzamos al cabo del día no podemos descartar que alguien pueda llegar a ser un psicópata o a sufrir algún tipo de trastorno mental antisocial con ideas asesinas, pero también es cierto que esa probabilidad es mínima.

ASESINOS Y DEPREDADORES

Para los criminólogos es todo un reto dar caza asesino serial. El análisis y la perfilación criminal son métodos de investigación que ayudan en esta ardua tarea. Existen numerosos patrones de conducta y factores de personalidad en común entre algunos de los asesinos en serie estudiados, pero ello no quiere decir que en todos se cumplan los mismos. El Psicokiller juega en otro nivel.

Se suele hablar muy alegremente sobre asesinos, asesinos en serie, psicópatas y enfermos mentales. Cuando se mezclan los términos o se usan de manera errónea en contextos diferentes se da pie a la desinformación y a generar una idea equivocada sobre qué es qué en la ecuación.

Primeramente hay que dejar claro que un psicópata asesina siendo muy consciente de que su acción está mal y aún así de manera voluntaria decide continuar con ello, caso muy diferente al de una persona con trastorno de la personalidad antisocial, el cual puede asesinar al encontrarse en un estado de arrebato u obcecación donde no es consciente de lo que hace ni tiene sus facultades mentales plenas.

UN PERFIL QUE SE REPITE.

Muchos de estos criminales son individuos obsesionados con el poder y con unas ansias enormes de mantener siempre el control sobre todo lo que sucede a su alrededor. Su personalidad narcisista y egocéntrica dan visos de ser personas con una sobrevaloración de sus facultades y habilidades respecto a los demás.

Algunos de los asesinos estudiados contaban con un coeficiente intelectual tan elevado que autoadmiraban de manera enfermiza. Este hecho casa muy bien con su facilidad para la manipulación hacia sus víctimas. Es tal el nivel de persuasión que ejercen que sumado a una apariencia de normalidad absoluta favorecen que estos criminales se ganen la confianza de cuantos le rodean.

Habréis oído cientos de veces eso de   “era un vecino ejemplar” , “nunca discutía con nadie”, “se le veía muy normal”… Efectivamente de eso se trataba.

Una vez hecho un breve análisis de los puntos en común que relacionan a numerosos asesinos estudiados, enfocaremos nuestra perspectiva en un tipo de asesino muy particular. Los asesinos en serie.

ASESINOS EN SERIE

La denominación en serie, múltiple o serial lo da el número de veces que actúe. Según numerosos estudios criminológicos para serlo deberá haber cometido al menos tres asesinatos en un plazo de un mes aproximadamente. En ese intervalo de tiempo el asesino normalmente pasará por un período de enfriamiento y reflexión, experimentando en algunas ocasiones el morbo de su repercusión mediática.

Hay que reseñar que muchos de los factores comunes expuestos en los párrafos anteriores van a diferenciarse dependiendo del país que reporte los informes criminológicos, por ello donde en unos países o culturas un asesino en serie puede denominarse a aquel que comete como mínimo tres asesinatos, en otros lugares el mínimo aumenta y estará en cinco o seis asesinatos.

FASES Y MÉTODOS

Un rasgo muy común indistintamente de los países y las culturas es la coincidencia en las fases en las que se desarrollan estos actos criminales, desde una fase de fantasía por hacer el mal, selección de las víctimas,  la comisión del crimen o las fases posteriores de enfriamiento o posible depresión.

De igual modo que en esa fase de estructuración, la forma por la cuál llevan a cabo sus asesinatos suelen ser de forma violenta utilizando armas blancas u objetos contundentes. El ensañamiento y la firma propia del asesino dan pistas de su posible motivación.

ÉPOCA DORADA DEL CRIMEN

A lo largo de la historia de la humanidad el crimen ha sido una constante atribuible a diferentes motivos, supervivencia, sometimiento y conquista, venganzas o puro lujo de matar por matar.

Si nos retrotraermos al final de los años sesenta y comienzo de los setenta, el surgimiento de sectas de toda índole sembró la semilla de la actividad criminal abogando por una supuesta purificación y redención humana tras la muerte. Se tiene constancia de que fueron muchos los asesinos en serie que salieron de ésos grupos sectarios.

Por poner un ejemplo que ayuda mucho al estudio en criminología sobre asesinos en serie, haré alusión a que en Estados Unidos a la década de los años 70 se la bautizo como “la década de los asesinos en serie”.  Fueron muchísimos los crímenes cometidos y casos investigados, pero hubo algunos como los llevados a cabo por T. Bundy o J. Dammer que acapararon el interés especial de la opinión pública y las investigaciones federales.

En España también tenemos nuestra época negra con sus protagonistas, casos tan brutales como el de “El Arropiero” o tan mediáticos como el de A. Galán “El asesino de la baraja” entre otros muchos más. Desde el ámbito rural hasta los núcleos urbanos más elitistas han sufrido la actividad criminal de asesinos despiadados.

Será por la calle, en un centro comercial, en la universidad, o en nuestro trabajo… la probabilidad de cruzarnos con un asesino puede ser mínima pero no imposible. Ni vamos por la calle constantemente escudriñando a todo el que nos cruzamos, ni nadie lleva un cartel colgado al cuello donde ponga “Soy un asesino” .

Será el destino quien proveerá a unos y a otros de una suerte muy distinta a la hora de encontrarnos con alguno de éstos indeseables.

@mar_deposeidon
BRAU LÓPEZ
DESDE EL ROMPEOLAS – h50 Diario Digital Policial BRAU LÓPEZ @mar_deposeidon VENUS INFINITA

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