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Artículo de opinión de S. Arias

Ya han pasado unas semanas desde el estreno de la tan comentada serie Antidisturbios de Movistar +, y es por ello cuando ya fuera del ojo de la crítica en caliente nos ponemos en marcha para dedicarle un artículo.  Una serie que ha dejado opinión y gustos de todos los colores,  con una trama envuelta en el tejido de la corrupción rodeada de empresarios, policías y jueces. Una serie que no hace justicia al título, en la que no hay que olvidar que es ficción, puro cine, muy cinematográfica y actuación llena de talento en  los protagonistas.

Que el cine español encuentre inspiración en el uniforme y en el día a día de nuestras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad no es noticia. Que ello, en ciertas ocasiones, no perita al espectador  distinguir a la FFCCS de ficción de las realidades que las rodean, tampoco.

Corría  el año 2016 y ambientada en el Madrid de 2011, Sorogoyen abría el telón para dar paso en la gran pantalla a dos inspectores con un thriller policiaco de crimen y drama, Que Dios nos perdone. En 2018 con otro thriller, El Reino, en esta ocasión rodeado de política y corrupción.  No vamos a entrar en el debate generalizado de si su nueva mini serie, Antidisturbios, es un documental que refleja la vida de un policía, porque no lo es, solo es ficción, con un elenco de actores que desarrollan durante toda la sería una interpretación de 10. 

Son varias, a la vez que inspiradoras para muchos, las apuestas televisivas y cinematográficas que se desarrollan para interpretar  a las FFCCSE. Muchas de ellas han levantado ampollas, otras muchas responde a la crítica con gran éxito como El Comisario o La línea invisible. Tramas y épocas diferente, escenarios y acores en un mar de halagos, algunas inspiradas o basadas en hechos reales, otras de ellas pura imaginación, pero al fin y al cabo ficción que matiza momentos de la vida cotidiana o profesional para dar más atractivo a lo que recibe el espectador y no por ello podemos dejar que la ficción nuble la verdad de la realidad.

Le llega el momento a Antidisturbios y no deja de ser es una serie para disfrutar,  en la que a lo largo de cada capítulo conoces a un personaje de manera más profunda. En algunos momentos  agobiante por el ritmo de vida que interpretan, pero sí o sí una serie para dejar a un lado criticas de extrema derecha o izquierda centrándonos en que no solo la trama implica a la Unidad de Intervención Policial, sino a otras unidades también de gran prestigio, jueces, o empresarios.

Si hablamos de antidisturbios en la Policía Nacional no estamos hablando de 6 policías en una furgoneta con escudo y casco que quitan teléfonos para borrar videos de una intervención a la que han sido comisionados. Tampoco estamos hablando de policías que durante el servicio se quedan en el furgón porque no están en condiciones de cumplir con sus funciones, que ejercen violencia sobre sus compañeras de trabajo, consumen cocaína, hablan de manera grotesca, burlona  o incluso agresiva antes durante y después del servicio.

Si hablamos de antidisturbios estamos hablando de las Unidades de Intervención Policial, órganos móviles de seguridad pública nacidos en el año 1989  con el fin de actuar en inminentes o graves episodios de la vulneración de la seguridad ciudadana en  territorio nacional. Policías Nacionales formados y entrenados para la causa en un entorno jerárquico de dureza, trabajo y disciplina. Policías Nacionales de los que no se pone en duda su profesionalidad al igual que otras unidades o grupos.

Si aún no has visto la serie y tienes la intención de de hacerlo es momento para terminar de leer este artículo y empezar a verla sin dejar que la ficción distorsione la realidad.

Autor: S. Arias

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