Policías homenajean a sus compañeros apuñalados en Madrid

Servicio, dignidad, entrega y lealtad. Unas palabras que calan hondo en la mente y en el alma de los que entendéis esa profesión como algo más que un sueldo a final de mes

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Ser policía nacional es mucho más que un trabajo. Es la oportunidad de hacer algo tan satisfactorio como ayudar a otros que lo necesitan y también el regalo de vivir una vida de película.

Necesidad de ayudar al otro, de intervenir cuando alguien lo necesita. Querer ser policía, puedes sentirlo desde siempre o empezar a desearlo de repente.

Lo que no sabe es que en unos segundos pasáis de estar sentados en el coche a correr detrás de un delincuente, o que recibís una llamada porque “sujeto amenazó con quemar viva su novia” y apagó la luz con alevosía para apuñalaros.

Esta vez la sucesión de hechos se inició a las 2.25 horas cuando la madre de Lucía realizó una llamada al 091 para alertar de que el novio de su hija estaba, cuchillo en mano, amenazándola con «quemarla viva». De inmediato, un indicativo de la zona se personó en la casa para confirmar el aviso y proceder a su detención. Tras advertir de la presencia policial en el portal, el agresor dejó la puerta entreabierta y apagó las luces. Los agentes, del Grupo de Atención al Ciudadano (GAC) de la Brigada de Seguridad Ciudadana, accedieron al recibidor, sin margen de reacción para repeler la emboscada.

El policía más avanzado cayó al suelo tras recibir una puñalada en el tórax superior, parada en parte por el chaleco antibalas que portaba. Desde el pavimento, este observó como el sujeto se tiraba al cuello de su compañero y le asestaba un corte profundo en la cara y el labio.

Vosotros sois policías, no solo por dignificar a una institución diariamente con vuestras actuaciones, sino porque lleváis en el corazón bordado el escudo emblema de este cuerpo.
Cumplís con vuestro lema hasta sus últimas consecuencias, sin esperar recompensas ni nada a cambio. Porque un policía debe hacer lo correcto, e intentar salvar vidas, aunque el precio fuese la vuestra propia.

Hoy el reconocimiento no solo lo tenéis de vuestra institución, de vuestro Director General, de vuestro Ministro, sino de vuestro barrio y de la Ciudad de Madrid.

Autor: Antonio Abarca

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