
El comisario jubilado José Manuel Villarejo ha vuelto a modificar su relato sobre la operación Kitchen durante su declaración en el juicio, asegurando ahora que la actuación policial no tenía como objetivo recuperar documentos sensibles para el Partido Popular, sino acceder a información relacionada con una presunta trama de tráfico de armas que, según él, afectaría a “altas instancias del Estado”.
Según su nueva versión, la operación —ejecutada entre 2013 y 2015 para espiar al extesorero del PP Luis Bárcenas— habría sido utilizada como cobertura para investigar movimientos ilícitos vinculados a estructuras de poder. Villarejo sostiene que esa línea de trabajo fue “ocultada deliberadamente” y que la narrativa sobre la búsqueda de papeles comprometedores para el PP sería una “simplificación interesada”.
La Fiscalía Anticorrupción mantiene, sin embargo, que Kitchen fue una operación parapolicial diseñada para proteger al partido en el Gobierno y que Villarejo participó en ella con pleno conocimiento de su ilegalidad. El tribunal deberá valorar ahora este nuevo giro del excomisario, que introduce más incertidumbre en un proceso ya marcado por contradicciones y versiones enfrentadas.
Como siempre en temas judiciales y políticos, conviene contrastar la información con fuentes oficiales y medios de confianza.






