Unidades para la atención y protección de víctimas

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Pido disculpas, ya que mi lenguaje puede ser más coloquial que en anteriores artículos y un poco reiterativo, pero a diferencia de los anteriores, que se trata de recuperar la importancia de personajes históricos olvidados, frente a sus hechos realizados en el trascurso de su vida, y el reconocimiento a su pequeño gran grano de arena que con él
consiguieron iniciar cambios históricos importantes. Este artículo se trata de, llamémosle, de un sentimiento y opinión personal y profesional que me gustaría compartir e intentar poner mi granito de arena, sin intención de ofender a nadie, pero si en hacer un llamamiento a quien proceda con una humilde crítica constructiva, ayudando simplemente a activar y reconocer una unidad, en la que personalmente creo, en su gran valor profesional, policial y social.

Me duele mucho cuando a veces me explican experiencias que han tenido víctimas y allegadas a estas de el trato recibido por parte de los servicios encargados de atenderlas, y sus consecuencias para la víctima, o por parte de comentarios de compañeros y que yo mismo lo he observado frente a este tipo de unidades.

Una unidad de víctimas no puede ser ni política, ni ideológica, ha de ser neutral, no puede ser un cementerio de elefantes muertos, no puede ser un chollo laboral, lo que tiene que ser es una unidad lo más operativa que sea posible, con los máximos recursos disponibles y ser conscientes de la importancia de tratar problemas de personas, que en muchas ocasiones, es el agente que atiende a esa victima posiblemente sea el único salvavidas que tenga esa persona. Por eso mi opinión es que como en todas unidades y trabajos tienen que estar los mejores en su sector para dar el mejor servicio y operatividad posible.

Las unidades de atención y protección de victimas tienen que estar compuestas por profesionales y sobre todo por personas empáticas, y asertivas al mismo tiempo, con muy buena autogestión emocional y gestión emocional de terceros, neutrales, con capacidad de tratar por igual a cualquier tipo de victimas como a cualquier tipo de agresor.

Como todas las unidades y trabajos lo ideal es que los vivas, con vocación y la máxima profesionalidad, compromiso e involucración, tienes que conseguir tener un grado de intimidad y confianza total con la víctima, sin llegar a ser su amigo, entrar, entender, respetar una vida ajena para ver como la puedes ayudar con la máxima comprensión posible, sin llegar a involucrarte más que lo suficiente y sin que te afecte en tu vida cotidiana. Que descubras auténticas casas y vidas que son un infierno diario, y por razones legales, falta de recursos oficiales, o simplemente que, cada caso es un mundo con blanco, negro, e infinidad de grises y no sepas que hacer, o no se puede hacer nada, y por mucho que te digan que no lo hagas personal algo siempre te llevas para casa y te preocupas por esas personas.

¡Si!..es duro psicológicamente, nadie dijo que fuera fácil, somos personas igual que el resto, con nuestras virtudes y defectos, pero tienes que gestionarlo igual que cuando te dicen según la situación…¿no tienes miedo?… por supuesto que lo tengo, igual o más que tú, pero lo gestiono como puedo, y tiro para adelante en vez de salir huyendo. Yo sabía lo que aceptaba cuando me hice policía y las obligaciones que conllevaba, pues lo mismo es entrar en unidades especiales, tienes que ser consciente de sus partes negativas y las positivas y la unidad de atención a la víctima no es diferente al resto de unidades. Gestiona las emociones ajenas y propias, manteniendo una línea emocionalmente muy complicada, busca soluciones reales, si las hay, y ayuda en un largo y complejo proceso en todos los sentidos, judiciales, sentimentales, económicos, sociales..etc, .

Acepta fracasos estoicamente y no te desanimes ya que hay más víctimas que dependen de ti (que en mi caso han sido muchos o porque soy muy malo o porque las circunstancias no han sido favorables), celebra los logros (que alguno he tenido por ser bueno o porque ha habido suerte, sea por lo que sea es bien para la víctima y ese es nuestro cometido principal), y muestra orgullo cuando personas que han sido víctimas y las has llevado tu personalmente, al ver que les va bien y han conseguido salir del pozo rehaciendo su vida felizmente, y te lo agradecen porque en ese momento no sabían donde ir, ni a quién pedir socorro, eso no tiene precio, ni se puede explicar… eso es vivirlo.

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