
Una narcopatera con numerosos inmigrantes a bordo irrumpió este miércoles en la Cala del Barco, una playa del municipio de Cartagena (Murcia), provocando momentos de alarma y desconcierto entre los bañistas presentes.
La embarcación, de tipo semirrígido y con características propias de las usadas en el narcotráfico, se aproximó a la orilla y, a escasos metros de la arena, los ocupantes se lanzaron al agua para alcanzar tierra firme. Testigos aseguran que la escena fue tan repentina que muchos de los presentes abandonaron la playa corriendo, temiendo por su seguridad ante la llegada masiva de personas.
De transportar droga a mover personas: el nuevo negocio de las mafias
Fuentes policiales apuntan a que estas narco‑pateras, tradicionalmente empleadas para el transporte de hachís y otras sustancias, están siendo reconvertidas por las mafias para el tráfico de seres humanos. Su potencia y velocidad permiten cruzar el Mediterráneo en pocas horas, burlando los sistemas de vigilancia costera y complicando la labor de interceptación.
La Guardia Civil y Salvamento Marítimo activaron el protocolo habitual para la identificación y atención sanitaria de los migrantes, algunos de los cuales presentaban signos de agotamiento tras la travesía.
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Preocupación por la presión sobre sanidad y seguridad
Profesionales sanitarios y cuerpos de seguridad advierten que este tipo de episodios ponen a prueba la capacidad de respuesta en la zona, especialmente en un contexto de alta afluencia turística y limitación de recursos. La llegada de narco‑pateras a playas concurridas, como la de Cala del Barco, incrementa el riesgo de incidentes y genera alarma social entre los ciudadanos.
El suceso refuerza la necesidad de reforzar la vigilancia marítima y coordinar los dispositivos de emergencia, ante un fenómeno que combina narcotráfico y tráfico de personas, y que, como el ocurrido en Cartagena, impacta directamente en la seguridad y tranquilidad de los bañistas.






