
La Asociación Profesional de Funcionarios de Prisiones (APFP) informa de los graves hechos acaecidos el sábado 30 de agosto en el Centro Penitenciario de Sevilla II, en Morón de la Frontera, donde un preso mordió y le rompe dos costillas a un funcionario de prisiones. Eran las cinco de la tarde, tras la bajada regimental de celdas en el módulo 4, el interno F.G.L, muy corpulento y de más de 100 kg comenzó a gritar de forma muy alterado a los profesionales penitenciarios encargados de la vigilancia interior, frases sin sentido como: “Me estáis castigando, no me dejáis dormir porque me tenéis activado”, “Apagadme de una vez, dejadme dormir”, no sabiendo si esas frases iban dirigidas a ellos o eran relativas a otros internos del módulo.
Por los funcionarios de vigilancia, se le conduce a una zona de seguridad para tranquilizar al interno e intentar calmarlo antes de que agreda a algún interno, pero súbitamente el interno agarra del cuello a uno de los funcionarios, golpeándole varios puñetazos en el costado fracturándole dos costillas y mientras el funcionario intentaba zafarse de los golpes, le muerde el brazo y en un dedo de la mano presenta un corte. Con gran profesionalidad y con la fuerza física imprescindible los dos funcionarios y las dos funcionarias allí presentes y con la llegada de más personal penitenciario del centro pueden reducir al interno. El funcionario es visto por los servicios médicos del centro y derivado a urgencias.
Desde APFP desean una pronta recuperación del compañero agredido, y denuncian que éstas son las consecuencias del “buenismo” de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, que se necesita un protocolo de prevención, no el actual que sólo contabiliza las agresiones que producen lesiones, y remarcan que todos los días se producen agresiones en los centros penitenciarios, una cada 17 horas, según cifras oficiales.
APFP reclama al Ministerio del Interior un Estatuto Propio para los funcionarios de prisiones como marco normativo para nuestra Institución; el reconocimiento de profesión de riesgo; la condición de agente de autoridad ;adecuación de los medios coercitivos al siglo XXI con la aprobación de pistolas taser y un incremento de las plantillas para ajustarlas a las necesidades reales de los centros penitenciarios para minorar las agresiones que padecen los trabajadores penitenciarios, así como una actualización retributiva con la equiparación salarial con sus compañeros de Cataluña, igual trabajo igual salario.






