
Un agente de la Policía Local de Cañada Rosal salvó la vida a una anciana que sufrió un atragantamiento cuando se encontraba en el Hogar del Pensionista de la localidad, pudiendo el agente actuar a tiempo y liberar sus vías respiratorias cuando ya se encontraba inconsciente.
Los hechos ocurrieron el pasado 11 de enero, cuando la mujer se encontraba en un estado grave de atragantamiento en los baños del citado edificio. El policía formaba parte del dispositivo de seguridad de la Carrera Popular Ruta Carlos III, y varias personas le alertaron de que la anciana se estaba asfixiando, por lo que se desplazó de inmediato al lugar, para comprobar que, efectivamente, presentaba una obstrucción total de la vía aérea, con incapacidad para respirar y riesgo vital inmediato.
Ante la gravedad de la situación, el agente inició la Maniobra de Heimlich, sin dejar de hacerla incluso cuando la mujer se desmayó debido a la falta de oxígeno, aunque consiguió finalmente que expulsara el cuerpo extraño que le impedía respirar, recuperando progresivamente la respiración y quedando fuera de peligro.
El agente se mantuvo junto a la mujer hasta que recuperó el aliento por completo, sin que necesitase ser desplazada a un centro sanitario.
Agradecimiento de la familia
La familia de la mujer ha remitido una carta al Ayuntamiento en la que agradece la labor del agente, ya que “intervino de forma inmediata, decidida y plenamente profesional, realizando con éxito la maniobra de Heimlich, logrando que recuperara la respiración y resolviendo una situación que se presumía extremadamente complicada”.
En la misma carta, piden al alcalde, Rodrigo Rodríguez Hans, que reconozca de forma oficial el trabajo que hizo ese día el agente, de modo que tenga “un reconocimiento institucional y público, acorde con el servicio prestado, equivalente a lo que realmente supuso su actuación: salvar una vida”.
Por eso, entienden que su carta no es solo de agradecimiento, sino también “testimonio del impacto real y humano que tiene el trabajo vocacional, responsable y ejemplar de nuestros policías locales”.







Cómo antigua docente de Socorrismo Básico insto siempre que puedo que se instruya a los alumnos del ultimo curso de ESO en RCP, Maniobra de Heimlich, Postura Lateral de Seguridad y Socorrismo Básico. Por ejemplo, qué hacer ante una hemorragia en un miembro superior o inferior, una fractura abierta o cerrada, inmovilización de columna cervical, dorsal y lumbar en golpes y caídas, sobre todo hacia atrás, reconocer Signos de Alarma en un Traumatismo Cráneo Encefálico (TCE), Insolaciones, Golpes de Calor, reconocer una crisis Hipoglucémica y no pensar siempre que una persona que presenta ciertos signos y síntomas es que tiene una intoxicación alcohólica crónica porque también en estos casos puede presentar una hipoglucemia, qué hacer ante una Crisis Convulsiva, enseñar a tomar el pulso, observar el ritmo respiratorio, saber usar lo que se tiene más a mano para ayudar a un herido, y sobre todo, ponerse el socorrista y la persona inconsciente a salvo de atropellos, caídas de objetos. Como siempre les decía a mis alumnos, un socorrista muerto ya no puede ayudar a nadie nunca más. Incluso en los Centros de Salud se deberían impartir clases de Socorrismo Básico por los propios profesionales o por Cruz Roja. La verdad es que en mi centro lo intenté muchas veces pero no hay convención de la importancia de un socorrista hasta que llega la unidad móvil con médico, enfermería y conductorcsmillero que también está adiestrado en RCP. Saber realizar una RCP, una Maniobra de Heimlich, saber cortar o disminuir una hemorragia, detectar un TCE grave, es la diferencia entre la vida y la muerte de un familiar o una persona desconocida, pero es salvar una vida, y una vida no tiene precio.