
Un perro catalogado como potencialmente peligroso ha atacado este lunes a un niño de cuatro años, a su madre, a su abuela y a la mujer que lo paseaba en el municipio de Elda (Alicante). El animal arrancó parte de la oreja de la dueña y causó heridas de diversa consideración al menor y a sus familiares. El incidente reabre el debate sobre el control de estos animales y la responsabilidad en su tenencia.
El suceso tuvo lugar en una zona residencial de Elda cuando, por causas que se investigan, el perro se abalanzó de forma repentina sobre un niño de cuatro años que caminaba junto a su madre y su abuela. Según fuentes policiales, el ataque fue “rápido, violento y difícil de contener”, obligando a intervenir a varios vecinos.
El menor sufrió mordeduras en brazos y piernas, mientras que su madre y su abuela resultaron heridas al intentar protegerlo. La dueña del animal, que trató de sujetarlo, perdió parte de una oreja tras recibir un mordisco directo.
Intervención policial y sanitaria
Agentes de la Policía Local de Elda y efectivos sanitarios se desplazaron de inmediato al lugar.
- El niño fue trasladado al hospital con heridas que, aunque no ponen en riesgo su vida, requieren seguimiento médico.
- Las dos mujeres atacadas también fueron atendidas por lesiones en extremidades.
- La propietaria del perro fue evacuada con una amputación parcial de pabellón auricular.
El animal fue inmovilizado y puesto bajo custodia municipal a la espera de valoración veterinaria y del correspondiente informe de peligrosidad.
Investigación abierta y posibles responsabilidades
La Policía Local ha iniciado diligencias para determinar si la dueña del perro cumplía con todas las obligaciones legales:
- licencia para la tenencia de animales potencialmente peligrosos,
- seguro de responsabilidad civil,
- uso obligatorio de bozal y correa,
- condiciones de control durante el paseo.
De confirmarse incumplimientos, la propietaria podría enfrentarse a sanciones administrativas y, en función de la gravedad de las lesiones, a responsabilidades penales por imprudencia.
Un debate recurrente: ¿fallan las medidas de control?
Este nuevo ataque vuelve a situar en el centro del debate la gestión de los perros potencialmente peligrosos. Los cuerpos policiales insisten en que la normativa es clara, pero su cumplimiento no siempre lo es. La falta de control, la ausencia de formación y la relajación en las medidas de seguridad pueden convertir un paseo rutinario en un episodio dramático.
Vecinos de la zona han expresado su preocupación por la presencia de animales de estas características sin las medidas adecuadas, reclamando mayor vigilancia y sanciones más contundentes.
El grave incidente de Elda evidencia, una vez más, la necesidad de reforzar la responsabilidad en la tenencia de animales potencialmente peligrosos y de garantizar el cumplimiento estricto de la normativa. La seguridad ciudadana depende, en gran medida, de la prevención y del compromiso de los propietarios para evitar que hechos como este vuelvan a repetirse.






