
La víctima, Víctor S., un agente de los Mossos d’Esquadra destinado en la comisaría del Pla d’Urgell-Garrigues fue asesinado a tiros por su suegro un hombre de 78 años que, con absoluta frialdad, se quedó junto al cuerpo, lo cubrió con una sábana blanca y se entregó poco después a la policía..
Lo hizo en plena calle, a las 15:24 horas en la calle Doctora Castells de Lleida. El Mosso estaba fuera de servicio, se encontraba comprando en un supermercado del barrio cuando fue sorprendido por su agresor.
Antonio está bajo custodia policial acusado de un delito de homicidio. La investigación, liderada por agentes de la División de Investigación Criminal (DIC) de la región de Ponent, trata de esclarecer cómo obtuvo el arma de fuego, si tenía permiso de armas y si actuó con premeditación.
La hipótesis: una disputa familiar
Aunque la investigación mantiene abiertas todas las líneas, la principal hipótesis es que el ataque estaría motivado por desavenencias en el régimen de visitas de las nietas.
La víctima vivía a unos 800 metros de su asesino. Ningún miembro de la familia se acercaba por la casa del anciano. Hasta evitaban pasar por su calle, a causa de los problemas psiquiátricos” según relatan los vecinos






