
La Unión Federal de Policía (UFP), primera fuerza sindical policial en Ceuta, muestra su enorme preocupación por el clima que se está generando en la ciudad y advierte de que se están acumulando demasiados ingredientes para un posible estallido social que todavía estamos a tiempo de evitar.
Los incidentes registrados este domingo en el Puerto, con daños a un vehículo, enfrentamientos con agentes y una detención, constituyen una seria advertencia. UFP condena cualquier episodio violento, venga de donde venga. Pero condenar la violencia no puede servir para ignorar el contexto excepcional que vive Ceuta desde el 30 de julio.
Aquellos días se produjo una entrada irregular masiva que desbordó la frontera y alteró profundamente la normalidad de la ciudad. La propia declaración de situación de interés para la Seguridad Nacional reconoció oficialmente una presión inédita sobre las capacidades de control fronterizo, identificación, acogida y atención humanitaria, así como sobre los servicios públicos.
Semanas después, miles de personas continúan en Ceuta, muchas de ellas fuera de los recursos habilitados y presentes en calles, playas y asentamientos improvisados.
Y las consecuencias las están soportando fundamentalmente dos colectivos: la sociedad civil ceutí y los policías encargados de garantizar su seguridad.
Ceuta no necesita una guerra ideológica
UFP observa con preocupación cómo una crisis de fronteras, inmigración irregular, seguridad y convivencia corre el riesgo de transformarse en una confrontación ideológica entre supuestos bloques de “fascistas” y “antifascistas”.
Los ceutíes no son racistas ni de extrema derecha por estar preocupados por lo que está ocurriendo en su ciudad.
Son ciudadanos que antes del 30 de julio vivían una realidad muy diferente y que ahora soportan las consecuencias de una situación extraordinaria que todavía no ha sido resuelta.
En este contexto se produce además la llegada a Ceuta de colectivos externos como Negu Gorriak/Derecho a Techo, cuyos representantes han anunciado labores de “observación activa” y han empleado públicamente expresiones como actuar de “escudo”.
UFP respeta cualquier actuación desarrollada dentro de la legalidad, pero advierte de que Ceuta necesita ahora rebajar la tensión, no discursos que puedan contribuir a incrementar la confrontación entre unos y otros.
Esto no puede convertirse en una batalla entre izquierda y derecha, fascismo y antifascismo o inmigración y racismo.
La realidad es mucho más seria: una frontera fue desbordada, miles de personas entraron irregularmente en territorio español y la ciudad continúa sufriendo las consecuencias.
Y en medio, otra vez, los policías
Mientras desde diferentes posiciones se alimentan discursos enfrentados, quienes terminan físicamente entre unos y otros son los policías nacionales.
Este domingo volvió a ocurrir: Los compañeros tuvieron que intervenir para contener unos incidentes que nunca deberían haberse producido y la UIP volvió a quedar situada en primera línea.
UFP lleva semanas reclamando previsión, medios y soluciones políticas. Lo que no aceptaremos es que ahora se permita crecer la confrontación social para terminar enviando nuevamente a nuestros compañeros a gestionar sus consecuencias en la calle.
Y quienes tienen responsabilidades políticas deben actuar antes de que los policías tengan que resolver nuevamente en la calle lo que otros no han sabido solucionar desde sus despachos.






