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Frente al coronavirus una de las medidas adoptadas por mucha gente es la de la utilización de mascarillas, pero ¿todos saben cómo utilizarla y cual es mejor? Para empezar, debemos saber qué existen dos tipos de mascarillas en el mercado, las quirúrgicas y las filtrantes.

Mascarillas quirúrgicas.

Se utilizan para evitar el contacto con salpicaduras de fluidos y/o sangre potencialmente patógenos. Pueden ser planas o plisadas y se atan con cintas.

Este tipo de mascarilla protege más al resto de personas que a quien la lleva puesta, pues ejerce de barrera al estornudar o toser de dentro a fuera. Por tanto no son efectivas para prevenir el contagio.

Las mascarillas quirúrgicas (UNE-EN 14683) son PS y no un EPI. No obstante, hay mascarillas quirúrgicas que pueden proteger adicionalmente al personal sanitario frente a posibles salpicaduras de fluidos biológicos.

Mascarillas filtrantes.

Estas mascarillas contienen un filtro de micropartículas, las cuales pueden proteger de fuera hacia dentro. Su finalidad es protegernos frente a la inhalación de contaminante ambientales.

El factor de protección de la mascarilla se clasifica en FFP1, FFP2 o FFP3 (de menor a mayor protección). La selección del factor de protección está en función de la toxicidad o peligrosidad del contaminante, de la concentración ambiental y del tiempo de exposición.

En el caso de microorganismos, se debe también tener en cuenta la epidemiología y la facilidad de tratamiento o curación de la enfermedad causada por el microorganismo. Por ejemplo, en casos de tuberculosis se recomienda máxima protección (FFP2 o FFP3).

Se clasifican en tres tipos según su rendimiento.

FFP1, tienen una eficacia de filtración mínima del 78 %. Protege de residuos no tóxicos y no fibrogénicos de polvo o aerosoles. Impide que se inhalen estos y los olores molestos.

FFP2, su eficacia de filtración mínima del 92 %. Igual que la anterior ofrece protección frente a residuos no tóxicos, sí frente a elementos fibrogénicos. De esta manera, impide que inhalemos fluidos tóxicos de polvo, aerosoles y humos.

FFP3, con una eficacia de filtración mínima del 98 %.Actúa contra distintos tipos venenosos y tóxicos de polvo, humo y aerosoles. Es eficaz contra bacterias, virus y esporas de hongos.

Al igual que ocurre con los guantes, a la hora de ponerse y quitarse la mascarilla hay que seguir unas pautas básicas.

Instrucciones para ponerse y quitarse la mascarilla.

  • Antes de ponerse una mascarilla, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Cúbrase la boca y la nariz con la mascarilla y asegúrese de que no haya espacios entre su cara y la máscara.
  • Evite tocar la mascarilla mientras la usa; si lo hace, lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.
  • Cámbiese de mascarilla tan pronto como esté húmeda y no reutilice las mascarillas de un solo uso.
  • Para quitarse la mascarilla: quítesela por detrás (no toque la parte delantera de la mascarilla); deséchela inmediatamente en un recipiente cerrado; y lávese las manos con un desinfectante a base de alcohol o con agua y jabón.

La Policía Nacional informa cómo quitar los guantes para no asumir riesgos de contagios

¿En qué situaciones deben emplearse?

Las mascarillas quirúrgicas son recomendables en el caso de pacientes diagnosticados de COVID-19 y de casos en investigación; estos deben ser aislados y llevar puesta la mascarilla durante en todos los traslados por el hospital.

El personal que les acompañe hasta la zona de aislamiento llevará mascarilla quirúrgica. En general, el Ministerio de Sanidad recomienda que a cualquier paciente que acuda a un centro sanitario con sintomatología de infección respiratoria se le ofrezca una mascarilla quirúrgica (marcado CE y norma UNE 14683).

Por otro lado, la Organización Mundial de la Salud recomienda, para procedimientos de aislamiento o con posible generación de aerosoles infecciosos, el uso de mascarillas filtrantes con una eficiencia de filtración de al menos el 95% para partículas de 0,3 micras de diámetro. Esto equivale a una mascarilla N95 según normativa americana, que en trasposición a la europea, equivaldría a un nivel de protección intermedio entre la FFP2 y FFP3.

El Ministerio de Sanidad recomienda, como medida de precaución, que el personal sanitario que atienda a casos en investigación, probables o confirmados para infección por SARS-CoV-2 o las personas que entren en la habitación de aislamiento se pongan, como parte de su equipo de protección individual, una mascarilla FFP2. Las personas involucradas en procedimientos médicos

De acuerdo a lo establecido en el Real Decreto 773/1997, el equipo deberá estar certificado en base al Reglamento (UE) 2016/425 relativo a los equipos de protección individual, lo cual queda evidenciado por el marcado CE de conformidad.

Tanto mascarillas como guantes que estén destinados a un uso médico con el fin de prevenir una enfermedad en el paciente, deben estar certificados como productos sanitarios (PS) de acuerdo a lo establecido en el Real Decreto 1591/2009, por el que se regulan los mismos.

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