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SUP denuncia que el Gobierno ignoró todas las advertencias previas a la crisis de Ceuta y exige medidas inmediatas ante el riesgo de una nueva entrada masiva

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El Sindicato Unificado de Policía, mayoritario de la Policía Nacional, denuncia que la grave crisis migratoria vivida en Ceuta no fue un episodio imprevisible, sino una crisis anunciada. Desde esta organización sindical se advirtió en repetidas ocasiones del incremento de la presión migratoria, de la falta de medios en la frontera y de la necesidad de adoptar medidas preventivas antes de que la situación terminara desbordándose.

El 13 de julio, tras la sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones por vía marítima, el SUP alertó públicamente de las consecuencias operativas que esa nueva interpretación tendría para la gestión de la frontera. Siempre desde el máximo respeto a las resoluciones judiciales, advertimos de que era imprescindible adaptar inmediatamente los dispositivos policiales, reforzar las plantillas y preparar una respuesta específica ante un escenario que iba a exigir una mayor carga de trabajo y una gestión mucho más compleja.

«Lejos de anticiparse, el Gobierno permaneció inmóvil»

Los días 23 y 24 de julio comenzaron las entradas continuadas de inmigrantes a nado,
mientras el CETI se saturaba y las unidades policiales empezaban a trabajar al límite de
su capacidad. Ante esta situación, el 25 de julio el SUP solicitó públicamente refuerzos
urgentes, la creación inmediata de un Centro de Atención Temporal de Extranjeros
(CATE) y la activación de un dispositivo extraordinario para evitar el colapso operativo.

Las advertencias del SUP tampoco fueron atendidas. Solo cuando la situación terminó
desbordándose con una entrada masiva sin precedentes se reaccionó mediante el envío
urgente de efectivos y la movilización extraordinaria de recursos.

Cinco años después de la crisis migratoria de 2021 resulta incomprensible que España continúe sin un protocolo homogéneo de actuación para este tipo de situaciones, sin un mando operativo único claramente definido y sin una planificación permanente para una de las fronteras exteriores más sensibles de la Unión Europea.

El SUP también muestra su preocupación por la gestión de los primeros refuerzos desplazados a Ceuta. Según la información trasladada por compañeros presentes sobre el terreno, parte del primer dispositivo de las Unidades de Intervención Policial (UIP) no pudo incorporarse inmediatamente al refuerzo operativo de la frontera al tener que atender inicialmente necesidades derivadas de la visita institucional del presidente del Gobierno y del ministro del Interior. Si estos hechos se confirman, el Ministerio del Interior deberá explicar por qué efectivos movilizados para afrontar una crisis fronteriza no fueron destinados desde el primer momento a reforzar los puntos donde los policías llevaban horas completamente desbordados.

Mientras tanto, los agentes han vuelto a sostener el dispositivo en condiciones muy difíciles. Jornadas maratonianas, problemas de alojamiento, falta de puntos de avituallamiento y dietas claramente insuficientes han obligado incluso a depender del apoyo logístico prestado por las Fuerzas Armadas, a quienes el SUP quiere agradecer expresamente su colaboración.

La crisis, además, no puede darse por finalizada. Aunque la situación operativa se encuentra más estabilizada gracias a los refuerzos desplegados, continúa existiendo presión migratoria sobre la frontera y una enorme carga de trabajo para las unidades encargadas de la identificación y tramitación de las personas que accedieron irregularmente a territorio nacional.

A esta preocupación se suma la convocatoria difundida en redes sociales para promover una nueva entrada masiva en Ceuta durante el mes de agosto. Después de la experiencia vivida hace apenas unos días, estos llamamientos no pueden ser ignorados. Si, como apuntan las informaciones publicadas, los servicios de inteligencia consideran que merecen credibilidad, el Gobierno tiene la obligación de actuar desde este mismo momento.

Sin embargo, a fecha de hoy, 6 de agosto, y según la información trasladada por nuestros compañeros en Ceuta, el SUP no tiene constancia de que se haya activado un dispositivo extraordinario específico ni de que se estén planificando nuevos refuerzos para afrontar una eventual nueva entrada masiva. Resulta especialmente preocupante porque nadie puede garantizar que un nuevo intento vaya a producirse exactamente el día anunciado; podría adelantarse para aprovechar el factor sorpresa. No podemos volver a esperar a que miles de personas estén intentando cruzar la frontera para comenzar a reaccionar.

El SUP exige al Ministerio del Interior:

  • Mantener un dispositivo permanente de refuerzo en Ceuta mientras persista la
    actual presión migratoria.
    • Incrementar de forma estructural las plantillas de Policía Nacional, especialmente
    en Extranjería y Fronteras, Información, Policía Científica y Seguridad Ciudadana.
    • La creación inmediata de un Centro de Atención Temporal de Extranjeros
    (CATE).
    • Un protocolo único de actuación y un mando operativo que coordine a todas las
    Fuerzas y Cuerpos de Seguridad.
    • La activación inmediata de un plan preventivo ante cualquier indicio de nueva
    presión migratoria, sin esperar a que la crisis vuelva a estallar.
    • La mejora urgente de las condiciones logísticas de los agentes desplazados.
    • La reforma urgente del marco normativo de la Disposición Adicional
    Décima de la Ley de Extranjería, adaptándolo a la doctrina fijada por el
    Tribunal Supremo sobre las entradas por vía marítima, con el objetivo de dotar
    de mayor seguridad jurídica y eficacia operativa a la actuación policial en la
    frontera.
  • La ampliación de los espigones de las playas del Tarajal y Benzú, reforzando las infraestructuras físicas de protección para dificultar las entradas irregulares a nado bordeando los límites fronterizos.• El reconocimiento institucional al trabajo extraordinario realizado por
    los policías destinados en Ceuta y Melilla durante esta crisis, valorando
    oficialmente el esfuerzo realizado para restablecer el orden público y recuperar
    el control de la frontera en unas circunstancias excepcionales.

El SUP avisó tras la sentencia del Tribunal Supremo. Avisó cuando comenzaron las entradas a cuentagotas. Reclamó refuerzos, un CATE y una respuesta preventiva antes
del colapso. Ninguna de esas advertencias fue atendida con la rapidez necesaria.

Los policías nunca han fallado. Volvieron a estar donde España los necesitó, trabajando durante días al límite de sus capacidades para recuperar el control de una frontera exterior de la Unión Europea. Quien sí debe dar explicaciones es la Administración, que volvió a reaccionar cuando la crisis ya era una realidad. El SUP seguirá defendiendo a los policías y reclamando los medios, la planificación y las reformas necesarias para que una situación como esta no vuelva a repetirse.

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