
El Sindicato Unificado de Policía en Navarra (SUP) que representa a los agentes de la Policía Nacional en la Comunidad Foral, critica duramente la situación de alarma social y problemática de criminalidad derivada de los asentamientos ilegales de inmigrantes que se consienten por parte de las instituciones.
En los últimos días, la detención de cuatro personas de origen magrebí, acusadas de agredir sexualmente a una joven en las inmediaciones de la carpa universitaria, ha reavivado la preocupación ciudadana en Pamplona. Tres de los detenidos contaban con órdenes de expulsión del país.
Los implicados residían en uno de los numerosos asentamientos ilegales que actualmente hay en la ciudad de Pamplona, donde se calcula que viven más de un centenar de inmigrantes irregulares. Los policías nacionales denuncian que el área presenta problemas de insalubridad y seguridad, con acumulación de basura, malos olores y frecuentes intervenciones policiales de todo tipo (robos con violencia, apuñalamientos, agresiones).
El concejal de Acción Social del Ayuntamiento de Pamplona ha señalado que la situación de estos inmigrantes “se escapa a Pamplona”, mientras la Ordenanza Municipal refleja que los asentamientos ilegales están prohibidos y se consideran una falta grave. El Ayuntamiento mira para otro lado y tanto los asentamientos ilegales como el número de delitos crecerá exponencialmente si no se da una solución inmediata al problema.
Los residentes de los barrios cercanos afirman sentirse inseguros y vivir con miedo. Relatan que algunas personas procedentes de los asentamientos acceden a terrenos privados y que se han producido robos y altercados. “Hay vecinos aterrorizados; muchos temen por sus hijos cada vez que salen a la calle”, ha señalado uno de ellos a los policías que a diario actúan en la zona.
Desde el Sindicato Unificado de Policía de Navarra se quiere hacer hincapié en la grave situación que atraviesan los agentes destinados en Pamplona, quienes han visto triplicado su volumen de trabajo en los últimos meses sin que se haya producido un incremento proporcional ni de medios materiales ni de efectivos humanos. Los policías se enfrentan a continuas intervenciones en condiciones de riesgo y una creciente presión derivada del aumento de delitos y conflictos en determinadas zonas de la ciudad.
Desde el SUP Navarra se denuncia que esta situación no sólo pone en peligro la seguridad de los propios policías, sino también la de los ciudadanos a los que protegen. Por ello, el sindicato reclama una actuación inmediata por parte del Ayuntamiento de Pamplona y del Gobierno de Navarra, para frenar un problema que sí compete a las instituciones navarras y a la que, si no se pone solución irá creciendo de manera incontrolada haciendo que los ciudadanos paguen las consecuencias de esta omisión sin precedentes que estamos viviendo.






