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 Síndrome del delirio agitado

Rafa Cádiz

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Rafa Cádiz

El pasado domingo, 7 de diciembre, un hombre de 35 años fallecía tras sufrir una parada cardiorrespiratoria en un establecimiento de telefonía de Torremolinos (Málaga) al que había entrado supuestamente para cometer un robo con violencia y que había sido retenido, «en avanzado estado de agitación», por unos clientes del propio negocio hasta la llegada de la Policía.

Personados los agentes de Policía Nacional, de los cuales fueron precisos varios indicativos para «reducir y detener al sospechoso, dado su estado», nada más reconocer los signos de parada cardiorespiratoria, solicitaron una ambulancia, he iniciaron las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP), las cuales continuaron los sanitarios, siendo estas infructuosas.

Debido al estado de agitación que presentaba este individuo, se cree que pudiera tratarse de un nuevo caso de fallecimiento por Síndrome de Delirio Agitado (SDA).

Pero, ¿Qué es el Síndrome de Delirio Agitado (SDA)?

Es un estado de extrema agitación, confusión y comportamiento violento, a menudo relacionado con el uso de drogas, enfermedades psiquiátricas o agotamiento, que presenta un alto riesgo para la vida del individuo y los agentes durante la intervención policial, con desenlaces fatales por «agotamiento» o fallo orgánico, exigiendo a las fuerzas del orden un uso de fuerza mínima imprescindible, priorizando la seguridad y la rápida valoración sanitaria.

El SDA se caracteriza por una fuerza sobrehumana, resistencia al dolor y una agresividad extrema, dificultando enormemente el control del sujeto, donde la inmovilización física (a menudo en posición prona) debido a los forcejeos que se producen en el suelo, puede agravar el riesgo por asfixia o colapso cardiovascular, como muerte por agotamiento o «excited delirium».

La formación en este tipo de actuaciones es clave tanto para controlar la crisis y desescalarla, reconocer la urgencia y coordinarse con el Servicio de Emergencias Médicas (SEM) para mitigar el riesgo que pueda llevar al fallecimiento, tanto del individuo agitado como de los propios agentes.

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