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Servicio y entrega por encima de todo

Brau López

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Si en algo destaca el refranero español, es de gran amplitud y mucho tino. Los policías no son ajenos a ello y en la jerga policial es frecuente recurrir al típico “Hecha la ley, hecha la trampa” “A enemigo que huye, puente de plata” o “Al que avisa no es traidor”

Si bien es cierto que los dichos suelen gozar de certeza, hay casos en los que no siempre se ajustan a la realidad, y a día de hoy tenemos un ejemplo claro en ese que dice “Sarna con gusto no pica” Y si no, que le pregunten a los policías y militares destinados en Ceuta.

A unos, como a otros les encanta tanto su trabajo que lo sienten más como una forma de vida que como una simple obligación profesional, por lo que cabe resaltar el caso concreto de aquellos miembros de las fuerzas armadas o de los cuerpos policiales destinados especialmente en Ceuta tras la invasión de nuestras fronteras el pasado 31 de julio. Su encomiable vocación de servicio público y entrega traspasan todos los límites de cuanto el deber les exige.

En el cierre del mes de julio, la ciudad autónoma de Ceuta vivió unos de los sucesos más indeseables y negros de la historia contemporánea de nuestro país. Unas luctuosas jornadas que quedarán grabadas a fuego en la memoria de toda la sociedad española.

Con la entrada en tromba de más de setenta mil personas de manera ilegal, se hizo necesaria la intervención inmediata en el lugar de las fuerzas policiales y militares para atajar un problema de mayúscula envergadura. Desde el minuto uno la ciudad colapsó. Las consecuencias de una avalancha humana desbocada no se hicieron esperar, teniendo incidencia directa a niveles de seguridad, de control migratorio, y de sanidad, al detectarse brotes de enfermedades infectocontagiosas, como la sarna, la sífilis, o la tuberculosis.

Policialmente, ha sido especialmente notorio el incremento de los robos con violencia, los altercados y riñas tumultuarias, la ocupación de inmuebles. Su presencia es fundamental para garantizar la seguridad ciudadana, mantener el orden público, así como para ser refugio y lugar seguro de todas esas chicas inmigrantes que ante el miedo a ser agredidas se acercaban a nuestros policías en busca de amparo.

Policías Nacionales, Guardias Civiles, Policías Locales, y militares continúan al pie del cañón, llegando incluso hasta la extenuación, y dando constantemente ejemplo de excelsa profesionalidad y humanidad en cada servicio a costa de su seguridad y salud personal.

No hay tregua en el ejercicio de sus funciones, ni apenas un descanso decente para nuestros servidores públicos. Están pasando días agotadores, intensos tanto física como psicológicamente. Trabajo silencioso, aunque efectivo. Labor permanente y discreta, en la que las muestras de afecto y reconocimiento de los vecinos de Ceuta tiene infinitamente más valor que cualquier dieta, y mucho menos una limosna de poco más de 70 euros, a la que se suma el plus de infectarte con sarna, como ha ocurrido en algunos casos.

El refranero español es muy amplio, sí, pero no siempre cierto, pues por mucho que un policía ame su trabajo, la sarna, es sarna y siempre pica, aunque en este caso les resulten urticantes también otras cuestiones.

Desde H50 Diario Digital Policial mandamos un cálido abrazo a los vecinos de la ciudad de Ceuta, a sus policías, guardias civiles, militares y sanitarios.

Brau López

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