
Es un tiempo especial, una fiesta pagana de hace tres mil años, cristianizada luego con el nacimiento del gran Jesús de Nazaret. Todo deberían ser villancicos, he comido pavo, he comido pavo, todas las vecinas… a Belén pastores…y campana sobre campana, que fíjate qué gilipollez, una campana encima de otra. Todo son buenos deseos, falsas felicitaciones – mi ser se vuelca en expresarle mis deseos de felicidad y un año nuevo lleno de éxitos personales y profesionales-. Todo intimidad y paz familiar, con ese cuñado rojo y ese fascista que nos joden la comida porque cada año hay pelea, con ese traidor que se ha pasado del Madrid al Barcelona porque ya no le gusta Vinicius y ahora se he enamorado, como un becerro parguela de Lamine Yamal. El futbol lleva a cabo evoluciones meteóricas y, si metes goles, puedes pasar de ser un negro de patera a multimillonario y tener a todos los padres de hijas siliconadas, arregladas, con los morros como el pato Donald -Trump el baboso de las chiquillas-, los padres, digo, suspirando porque un día te la encuentres en el Buda y la invites a dar un paseo en tu Ferrari. Ya lo he escrito aquí varias veces: Nosotros no somos racistas. Odiamos, rechazamos y huimos de la pobreza porque si la niña se enrolla con un moro o con un negro o con un lo que sea, si ese está forrado, es futbolista, se llama Mbappe o Bellinghan, no importa donde haya nacido, su nacionalidad, el color de su piel o si es seguidor de Mahoma.
En este tiempo de paz y fraternidad, de angelitos revoloteando con música sacra, trompetas y arpas, cantando el , Adeste Fideles, se me atragantan los polvorones y me colocan al borde el paraíso o del infierno – depende del cura que me confiese y me dé el pasaporte para el más allá, antes de preguntarme si tengo pensamientos impuros. A mi edad los tengo, imposibilitado por la biología, cada vez que pienso en mi chica estratosférica, sublime, emperatriz de la Mancha como la describía Don Quijote.
Desde que Sánchez, el último día que gritó en Mérida, cerrando la desastrosa campaña: “el Psoe va a ganar estas elecciones”, Sánchez está desaparecido, reestudiando su manual de resistencia para ponerlo al día. Creo que va a empezar cesando a Tezanos, que ya es hora, dada su edad y sus resultados.¡ Fuera Tezanos! Psicosociopolitólogo que ni cuando miente dice la verdad como Sabina.
Si no cesa Tezanos y lo manda al asilo, que con setenta y nueve años cobra ciento veinte mil pavos al año según “elgugel”,¿cómo coño me van a estar dando a mi la lata por escribir y ser el comisario del Quijote Negro e Histórico?
Hay una señora, a la que no he visto en mi vida, que conozco porque me escribe en Facebock, y se queja reiteradamente de que escribiendo, hablando de literatura en la radio con mi Luz Sigüenza y siendo Comisario del Quijote – nada de eso me aporta un euro y a veces me cuesta dinero- con esa actividad, que solo es un poco de gimnasia para las neuronas, quito el puesto de trabajo a personas como ella. ¡Leches! Que cesen a Tezanos que cobra un pastón y no da ni una en el clavo.¡Hostias!
Sánchez ha iniciado – la cuesta debajo de culo y sin frenos, empezó compinchándose con Puigdemont y desguazando el estado de derecho- una caída en picado que se ha visto, en números claros, en las elecciones extremeñas. Quiero a Extremadura porque allí pasé en el 69 y 70 dos años maravillosos de mi vida, en el sector pobre del Colegio Corazón de María de Don Benito. Allí me salvaron la vida operándome de apendicitis en un hospital de pueblo, cuando aun había neandartales sin extinguir. Allí, en Mérida, en el Instituto Santa Eulalía, me echaron en la reválida de sexto por pasarle a un pobre, tan desgraciado como yo, la traducción de griego, con perdón de Miguelito Noguera.
En una tierra que dominaba Rodríguez Ibarra, Sánchez ha conseguido, con Gallardo – un acólito imbécil, critica política- y su hermano, que los peperos le metan ciento ocho mil votos a los socialistas y esto no ha hecho nada más que empezar, porque ahora viene Aragón, luego Castilla y León y después Andalucía, sin contar que Feijoo ha mandado al pobre Pérez Llorca para que entierre bien hondo el cadáver de Mazón, el Romeo del Ventorro me han dicho que lo llaman, y rehaga en lo que pueda los desastres de la tormenta, a ver si la gente se olvida del cementerio que montó la riada.
Esa técnica ha adoptado Sánchez, siguiendo paso a paso el Manual de Resistencia que le está haciendo aguantar hasta ahora. Se va de vacaciones y cierra el Parlamento hasta Febrero, para ver si en este intermedio de cuarenta días, entre los polvorones atragantados, las peleas con los cuñados gilipollas y algún polvorón camero si hay suerte, la peña se olvida. Después de que los nietos te depreden con los reyes y luego te regalen dos pares de calcetines, la gente se olvida de sus barrabasadas políticas.
Es actitud famosa en los políticos, puesta en práctica por muchos, no hacer nada y esperar a que pase la tormenta: ya escampará, que decía Felipe. Yo sueño con Alfonso Guerra casi todas las noches y no son pesadillas. Pesadillas eran cuando soñaba con Trillo en lugar de con Luz Sigüenza y pecaba de pensamiento que no de obra. Guerra controlaba el partido con la proverbial frase: el que se mueve no sale en la foto. Sánchez no la ha dicho, pero lo hace, pregúntenle a Page, que han hecho ministra en el último minuto a su enemiga intima de nombre navideño: Tolón. Campana sobre campana.
Los socialistas se han convertido en un partido casi leninista-estalinista – con la contradicción berlanguiana – Todos a la cárcel, véanla en el Quijote Negro e Histórico- de estar apoyado por la derecha catalana y vasca, por la izquierda catalana y vasca, por la izquierda española en un batiburrillo que nadie entiende- un partido casi leninista-estalinista que tiene como norma fundamental el culto al líder. Los socios, ayunos de cualquier idea que no sea chupar del bote, critican, pero no se mueven. Vean, si no, al quiosquero de León, portavoz podemita que dice que el Psoe está muerto, pero el sigue ahí, apoyando porque se gana mucho más de portavoz en el Congreso que llevando un quiosco de prensa – mi sueño juvenil nunca conseguido-.
Nadie se mueve, ni Page que hace muchos brindis al sol, pero nada más. Nadie quiere incomodar al jefe supremo y lo mismo le crean – presuntamente- un rollo musical al hermano, que una cátedra – presuntamente- a la señora. Hasta Ábalos – conozco el menú de Nochebuena en Soto del Ferraz porque todos los menús de Nochebuena en la cárcel son iguales y yo me he pegado cuarenta años en ellas- hasta Ábalos y Koldo están silenciosos como si fuesen cistercienses en cuaresma. Algo esperan todavía porque la señora del primero ya avisó de que moriría matando. Cómo cambian los tiempos, cantaba la vieja trova santiaguera, el que era la esperanza socialista valenciana, laminado Antonio Asunción por dimitir como ministro sin tener que hacerlo y muerto después porque el cáncer es un hijoputa que no perdona a nadie, el que era el futuro de la izquierda en la región, ayudado de su fiel asesor – presuntamente- ha quedado como un vulgar fámulo de los comisionistas, de los hidrocarburos y pendiente de que el funcionario de módulo le diga cuál es su turno de vis a vis. No somos nadie. Sic transit gloria mundi.
Los socialistas, de arrasar con Felipe y Guerra han pasado a ser inservibles, un mogollón venido a menos e informe. No valen para nada salvo para encerrarse en sí mismos y defenderse a ver si sobreviven. Reconstruirse le llaman.
Como el ayuntamiento de Alicante que, además de tener la ciudad más sucia de España no atiende a los viejos aunque los voten. Ayer fui a resolver una duda-petición- afán de anciano, a una calle por encima de la de San Francisco. Me mandaron abajo, a la de San Francisco. Calle arriba, calle abajo. Me acordé de Mariano José de Larra con el “Vuelva usted mañana”. En San Francisco me mandaron a unas oficinas municipales que hay junto al Centro Comercial Venecia. Llegué y salvo un señor que no sabía nada, no había nadie. Los que atienden a los vejestorios, no estaban. Las vacaciones. Las actividades vejestoriles, lúdicas, culturales, de reparación de neuronas, de mantenimiento de las articulaciones y de potenciación del uso del matrimonio olvidado, están suspendidas hasta después de navidades. ¿Qué hacemos los viejos en estas fiestas? Atragantarnos con los polvorones. Lo tengo claro, quieren sanear la seguridad social, quieren el voto y luego que palmemos pronto para aliviar las cuentas.







