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A principios del mes de abril, la Policía Nacional ha dicho adiós a uno de sus miembros más ilustres, el inspector-jefe Aguirre, quien se jubila tras alrededor de 40 años de servicio,  considerado uno de los máximos impulsores de las actuales UIP`s.

Imagen cedida a h50

A nadie se le escapa que la Policía española se codea entre las primeras potencias mundiales en cuanto al control de masas y orden público se refiere. La experiencia de nuestro país en estas lindes está fuera de toda duda y la figura del inspector-jefe Aguirre ha sido clave para alcanzar tan distinguido honor.

Se enroló en las recién inauguradas unidades de intervención en 1990. Desde entonces ha participado, siempre en primera línea de batalla, en los grandes eventos de orden público acaecidos en nuestro país durante las últimas tres décadas.

Con su camisola siempre remangada, su gorra ladeada y su pocket -o varios- en la mano moviendo con maestría a los grupo a sus órdenes, batalló en los principales escenarios de confrontación y tensión de máxima intensidad. Durante su extensa carrera lideró a miles de antidisturbios con aplomo y liderazgo, sin necesidad de emplear una palabra más alta que otra.  Estos mismos policías hoy lo consideran como un “Padre”, de hecho, se dirigía a ellos con un cercano “dime hijo”.

El cariño y respeto, que este veterano inspector se ganó a lo largo de los años, queda patente a través del centenar de comentarios vertidos en una página privada en una red social que alberga a más de 1.300 uiperos. Frases como “Orgullo de haber conocido un jefe ejemplar y saber estar admirable”, “Sin duda el mejor jefe que ha pasado por la UIP. Buen jefe, compañero y amigo”, o “No conozco a nadie a quien le haya puesto mala cara o le haya dicho algo ha destiempo” dan buena cuenta de la entidad de esta figura policial.

“Sin duda el mejor jefe que ha pasado por la UIP. Buen jefe, compañero y amigo”

Todos los años que pasó “con las botas puestas”, 24 en total, lo hizo asumiendo distintos puestos de responsabilidad dentro de la I Unidad de Intervención de Madrid, conocidos como los “Pumas”.  Su papel y experiencia fue determinante para afrontar con éxito los graves disturbios callejeros vividos en la capital de España por aquel entonces, con motivo de las protestas originadas del “Movimiento 15M”, “Rodea el Congreso”, “Marchas por la dignidad”…

Reseñar que también guardaba una excelente relación con las unidades expedicionarias de otras provincias que frecuentemente acudían a reforzar Madrid, sobre todo en tiempos difíciles y de especial necesidad. Si bien, es digno de resaltar sus estrechos lazos con la llamada “vieja guardia” perteneciente a la VII Unidad de Intevención con base en Valladolid, “Los Renos”, forjada tras muchos años de  fatiga y sufrimiento, pero también de alegrías y compañerismo de altos vuelos.

En 2014 decidió “colgar las botas” y pasó sus últimos siete años de servicio como máximo responsable de la seguridad del Senado, tiempo suficiente para volver a dejar una imborrable huella entre sus subordinados, entre “sus hijos”.

Llegó el descanso del ‘guerrero’, de todo un referente. A sus 65 años recién cumplidos, se abre una nueva época, de merecido descanso, pero también de gratitud, respeto y admiración propia del deber cumplido. Siempre a sus órdenes.

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