Inicio Actualidad Revisión del líquido de refrigeración: el sistema clave para evitar averías por...

Revisión del líquido de refrigeración: el sistema clave para evitar averías por exceso de calor

Comparte ese artículo

Con la llegada de las altas temperaturas o ante la planificación de un viaje largo, solemos preocuparnos por el estado de los neumáticos, los frenos o el nivel de aceite del motor.

Sin embargo, existe un elemento silencioso que realiza un trabajo titánico bajo el capó y al que no siempre prestamos la atención que merece: el líquido de refrigeración. Este fluido es el encargado de mantener el motor en su temperatura óptima de funcionamiento, evitando que el calor extremo destruya las piezas internas.

¿Cuál es la función del líquido refrigerante?

El motor de un coche genera una cantidad ingente de calor debido a la combustión y a la fricción de sus componentes móviles. Sin un sistema eficaz que disipe esta energía, los metales se dilatarían hasta fundirse o soldarse entre sí, una avería catastrófica conocida popularmente como «gripar el motor».

El refrigerante circula por un circuito cerrado que pasa por el bloque del motor, absorbe el exceso de calor y lo transporta hasta el radiador, donde se enfría gracias al aire exterior antes de volver a empezar el ciclo. Además, este líquido contiene aditivos esenciales que evitan la congelación en invierno, previenen la corrosión de las tuberías metálicas y evitan la acumulación de depósitos de cal.

Cómo realizar una revisión correcta y segura

Controlar este líquido es una de las tareas de mantenimiento más sencillas, pero requiere cierta precaución. El depósito suele ser de plástico semitransparente y cuenta con dos marcas muy visibles: «Mínimo» y «Máximo». El nivel óptimo debe situarse siempre entre ambas líneas.

Es fundamental realizar esta comprobación con el motor completamente frío y el vehículo estacionado en una superficie llana. Si se abre el tapón con el motor caliente, el circuito liberará vapor a alta presión, lo que puede provocar quemaduras graves en la piel. Además del nivel, hay que prestar atención al color del fluido: si se observa de un tono marrón o sucio, significa que ha perdido sus propiedades y es necesario vaciar el circuito y sustituirlo por completo.

Prevenir imprevistos en la carretera

A pesar de un mantenimiento riguroso, cualquier conductor puede enfrentarse a un imprevisto en carretera, como una fuga repentina en un manguito o un fallo en el termostato. En estos casos, la aguja de la temperatura subirá rápidamente en el cuadro de mandos y será obligatorio detener el coche de inmediato en un lugar seguro para evitar daños mayores.

Ante estas situaciones incómodas, contar con coberturas de asistencia en viaje resulta de gran utilidad. Incluso si se opta por una protección esencial, como un seguro básico de coche, verificar que esta cobertura esté incluida en la póliza facilitará enormemente la gestión del percance.

La prevención es, sin duda, la mejor herramienta para garantizar la seguridad vial y prolongar la vida útil de nuestro vehículo. Tal como recuerda de forma recurrente la Dirección General de Tráfico, realizar revisiones periódicas y mantener el vehículo en perfecto estado mecánico no solo reduce drásticamente las probabilidades de sufrir una avería inesperada, sino que también disminuye el riesgo de sufrir accidentes de tráfico causados por fallos que se podrían haber evitado con un simple vistazo.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí