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Queridos Reyes Magos. Este año, como tantos otros, nos hemos portado bien, muy bien me atrevería a decir.

Ayudamos a la gente que lo necesita, ya sean niños, personas especialmente vulnerables, mujeres y hombres maltratados o víctimas de cualquier tipo de delito.

24 horas del día, de los 365 días del año.

Estamos en la calle auxiliando, protegiendo o simplemente previniendo que se cometan delitos con nuestra mera presencia.

También en las oficinas, recogiendo las denuncias de las personas que han sido víctimas de un delito. Los escuchamos, los asesoramos y los ayudamos en todo en cuanto esté en nuestra mano.

Investigamos los delitos que se han cometido. Resolvemos casos partiendo de cero. Localizamos desaparecidos, detenemos delincuentes, recuperamos objetos robados e identificamos a denunciados, posibilitando de esta manera que pueda celebrarse un juicio y así el perjudicado tener la posibilidad de que se haga justicia.

Nos infiltramos en grupos a los que la gente de bien no querría ni acercarse.

Todo esto para que las personas que viven en España o viajan aquí, tengan la sensación de estar en un país seguro.

Para ello, nos jugamos la vida día sí, día también sin los medios necesarios y con una carencia brutal de personal.

Pero este año no vamos a pedir más medios o más personal. No vamos a pedir los ansiados chalecos antibala que nos pueden salvar la vida, ni tan siquiera la defensa extensible o el Taser.

Este año queremos pedir que se implante un protocolo que salve vidas. Nuestras vidas.

Un protocolo de actuación y prevención de suicidios.

Son muchos los policías y guardias civiles que año tras año deciden poner punto final a sus vidas.

Ayer mismo otro policía decidió acabar con su vida, con tan sólo 41 años. D.E.P.

Este trabajo para la mayoría no es un trabajo más, es una forma de vida. Asumimos que en cualquier momento podemos perder la vida en cualquier intervención.

Pero lo que no asumimos es que no se haga nada por ayudar a muchos policías y guardias que, debido al estrés, los turnos, las experiencias traumáticas vividas como consecuencia de esta profesión o por cualquier otro motivo, piensan como vía de escape en el suicidio.

Debe implantarse un protocolo que localice y ayude a estas personas.

#NiUnoMás

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