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El “happy slapping” fue acuñado en Reino Unido entre 2004 y 2005 para referirse a una tendencia surgida en Londres cuando unos adolescentes grabaron en vídeo la reacción de la gente al darle una colleja. El término se traduce como “paliza feliz” y hace referencia a aquellos abusos o agresiones cometidos, en la mayoría de los casos, por estudiantes que graban los hechos con su teléfono móvil y a continuación proceden a la difusión del contenido a través de Internet o perfiles de redes sociales.

Este ilícito penal donde la víctima es otro compañero de la misma escuela, en la mayor parte de los casos, es cada vez más denunciado ante la policía. Según datos ofrecidos por Save the children, en un 61% de los casos los agresores son amigos o compañeros, razón por la cual este tipo de agresiones se relaciona directamente con casos de cyberbullying o ciberacoso.

Se trata de un fenómeno que se ha popularizado entre los jóvenes españoles durante los últimos años cuyo modus operandi consiste en grabar una agresión física, verbal o sexual y recurrir a las nuevas tecnologías para viralizar el contenido audiovisual siendo lo más frecuente recurrir a una red social.

Un aspecto a destacar en el “happy slapping” es la planificación ya que existe una intención previa por parte de los agresores de que una persona sea la responsable de registrar las imágenes utilizando un dispositivo tecnológico con cámara para asegurar la grabación y proceder a su difusión.

Por lo tanto, la agresión surge con el objetivo de burlarse de la víctima o humillarla más allá de la propio daño que se pueda derivar de la agresión y con la finalidad de difundir el contenido para generar notoriedad en el círculo de influencia recurriendo al poder de las redes sociales para tratar de viralizar las imágenes.

En gran parte de los casos los autores suelen ser menores o adolescentes que actúan en grupo eligiendo a una víctima de su misma edad aunque en algún caso este término también se ha usado para referirse a agresiones contra personas pertenecientes a grupos vulnerables como mendigos o discapacitados.

Tipificación penal:

Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código Penal, artículo 147

1. El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión que menoscabe su integridad corporal o su salud física o mental, será castigado, como reo del delito de lesiones con la pena de prisión de tres meses a tres años o multa de seis a doce meses, siempre que la lesión requiera objetivamente para su sanidad, además de una primera asistencia facultativa, tratamiento médico o quirúrgico. La simple vigilancia o seguimiento facultativo del curso de la lesión no se considerará tratamiento médico.

2. El que, por cualquier medio o procedimiento, causare a otro una lesión no incluida en el apartado anterior, será castigado con la pena de multa de uno a tres meses.

3. El que golpeare o maltratare de obra a otro sin causarle lesión, será castigado con la pena de multa de uno a dos meses.

4. Los delitos previstos en los dos apartados anteriores sólo serán perseguibles mediante denuncia de la persona agraviada o de su representante legal.

Facebook, YouTube y otras plataformas son las herramientas elegidas por los autores de los hechos para dar a conocer estos episodios violentos. En caso de ser víctima es importante para la investigación aportar información sobre los perfiles donde se ha compartido el contenido así como de los testigos presenciales de los hechos.

El caso más reciente ha ocurrido durante este mes de septiembre en Jaén cuando agentes de la Policía Nacional han procedido a la detención de una menor de 14 años acusada de dar una paliza a otra menor a la que supuestamente propinó patadas, puñetazos y tirones de pelos, mientras una tercera grababa para posteriormente difundir por redes sociales, donde se ha hecho viral.

Esta agresión tuvo lugar el sábado 12 de septiembre en Ronda del Valle, en el barrio del Polígono del Valle y mientras la víctima recibía numerosos golpes, otra se encargaba de grabarlo, al tiempo que una menor más animaba a la agresora a ser más contundente en los golpes.

En esta ocasión, las agresoras difundieron el contenido difundido a través de Facebook y Youtube fue posteriormente eliminado. En la secuencia se podía ver cómo la detenida agarraba del pelo a la otra chica, la tiraba al suelo, incluso le daba bofetadas y patadas, mientras las amigas se reían. Tras la paliza, la que grababa junto con la otra menor comentan entre risas: «Da pena, ¿verdad?» o «mira cómo tiene el codo lleno de sangre». La víctima trató de ocultar lo ocurrido y se limitó a decir que había sufrido una caída.

Autor: Jose Mª Puig | Miembro FFCCS, graduado en comunicación

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