
Un nuevo actor irrumpe en el panorama policial español. Bajo el nombre Policías Antifascistas, un grupo de agentes de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ha hecho público un manifiesto en el que se posicionan abiertamente contra el fascismo, los discursos de odio y la instrumentalización política de la institución policial. La iniciativa, que se declara apartidista, busca abrir un espacio propio dentro del cuerpo para reivindicar valores democráticos, justicia social y una relación más cercana con la ciudadanía.
Un contexto de tensión sociopolítica como punto de partida
El colectivo enmarca su nacimiento en un momento que describen como marcado por la normalización de discursos de odio y un clima político cada vez más polarizado. Según su manifiesto, esta situación estaría afectando especialmente a “grupos vulnerabilizados”, lo que, a su juicio, exige que desde las FFCCSE se dé un paso adelante para “velar por una sociedad justa”.
Rechazo a la apropiación ideológica de la policía
Uno de los ejes más contundentes del manifiesto es la denuncia de lo que consideran intentos de la extrema derecha de apropiarse del trabajo policial. El colectivo afirma que no está al servicio de ninguna corriente ideológica y rechaza que se les asocie con posiciones políticas que, según ellos, distorsionan la función pública de la policía.
También señalan la necesidad de revertir la imagen de “agentes represores” que, admiten, ha generado distancia con parte de la ciudadanía. Su objetivo: reconstruir puentes y reforzar la percepción de la policía como garante de derechos y libertades.
Cinco ejes para una nueva cultura policial
El proyecto se articula en torno a cinco pilares que buscan definir su identidad y su propuesta de transformación interna:
- Defensa incondicional de los derechos humanos. Reivindican una actuación policial sin abusos, discriminación ni prácticas intimidatorias, y subrayan que ninguna intervención debe vulnerar derechos fundamentales.
- Compromiso con la democracia. Rechazan cualquier intento de instrumentalizar a las FFCCSE con fines antidemocráticos y apuestan por una sociedad “más libre, justa y plural”.
- Convergencia social. Proponen abrir canales de diálogo con colectivos y movimientos sociales que históricamente han visto a la policía como una amenaza. Defienden que perfiles progresistas, feministas y antifascistas deben ocupar espacios institucionales.
- Promoción de la reflexión interna. Llaman a revisar procedimientos, compartir experiencias y evitar reproducir prácticas contrarias al servicio público.
- Replicabilidad internacional. Invitan a agentes de otros países a organizarse en defensa del antifascismo, al considerar que se trata de un desafío global.
Un llamamiento a la organización y la participación
El colectivo afirma que “somos muchas las personas dentro de las FFCCSE que se oponen al fascismo” y anuncia que su actividad se centrará en difundir el mensaje antifascista y apoyar iniciativas alineadas con valores democráticos.
Actualmente se encuentran en fase de crecimiento y animan a agentes interesados a sumarse al proyecto desde su origen a través del correo facilitado en su web.
Un movimiento que abre debate dentro de la institución
La aparición de Policías Antifascistas introduce un nuevo elemento en el debate sobre la identidad, la pluralidad y el papel social de las FFCCSE. Su irrupción plantea preguntas relevantes:
- ¿Cómo será recibida esta iniciativa dentro de los cuerpos policiales?
- ¿Qué impacto tendrá en la percepción pública de la policía?
- ¿Podrá contribuir a reducir la brecha con sectores sociales críticos con la institución?
Lo que sí está claro es que el colectivo llega con un mensaje directo: la defensa de la democracia y los derechos humanos también se reivindica desde dentro de los uniformes.







Lamentable .
Lamentable es no ser antifascista… O lo que es lo mismo, ser fascista.
Esa es la Policía que queremos: FASCISMO NO ya tuvimos bastante con el Dictador.
Pues en su propia presentación ya parece a ciertas corrientes políticas. Lo que hay que hacer es trabajar, ser honesto en el trabajo y hacer las leyes que tengamos. Ni somos agentes sociales ni hay que elaborar ideas ni desviarse de nuestras obligaciones. Somos un pilar del estado, no un actor
Quería decir «hacer cumplir las leyes que tengamos»
Estoy esperando policías antisociatacomunistas
te doy siglas
No es equiparable. El comunismo español no va contra los principios de la Constitución. El fascismo si. Por definición no considera la igualdad como un pilar de la convivencia. Las FFCCSE y FFCCS están para defender la Ley, y la pirámide de jerarquía de nuestro ordenamiento jurídico hace que la Constitución sea la fuente de todas las demás y que los tratados internacionales suscritos tengan efectos jurídicos. El fascismo niega la igualdad de derechos, niega los propios derechos humanos de amplios colectivos sociales y concibe un escenario en el que la alternancia política se debe eliminar. El fascismo etiqueta a los seres humanos por su raza, por su religión o por su origen… no hay nada más antidemocrático y contrario a la Constitución. Igual es necesario un contrapeso democrático frente a los que comparten en redes que hay que eliminar a 26 millones de españoles. Y por supuesto mantener la no afiliación a ningún movimiento y la neutralidad, no sólo de facto, también estética. Ha llegado a un punto en el que el compadreo con elementos fascistas y desestabilizafores de la convivencia deja mucho que desear. Distancia y responsabilidad. No son actores de parte.
Pues de la equipación, de la profesión de riesgo y la jubilación, no dicen nada. Se les nota de qué pié cojean..