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Más flotilla, más Ábalos, más Koldo, más Sánchez

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Manuel Aviles*

Los viejos sabemos más por viejos que por malvados. Como el diablo. A mi, los Cuarenta años de cárcel, sin redención  – ya verán, que están a punto de caramelo- me han enseñado más que la universidad por la que pasé, sin que ella pasara por mi. No he llegado, ni al talón del hombre renacentista, mi amigo Manuel Desantes, al que como decía Juan el Bautista hablando de Jesús de Nazaret, no soy capaz ni digno de atarle, aunque sean los cordones de los zapatos. Lo mismo puedo decir de otros amigos ilustres ante los que solo puedo estar acomplejado y envidioso. Por ejemplo, Juan Alberto Belloch, hombre brillante, valiente, inteligente, generoso y con un sentido del Estado que otros que van de genios querrían para sí. Antonio Asunción, un genio, muerto prematuramente por esa maldición que se llama cáncer y acaba liquidándonos a todos, aunque algún gilipollas ande hablando de que podremos vivir mil años. Jorge Olcina, tan humilde como sabio,  asequible, silencioso pero que entiende el clima, las sequías, las danas y las tormentas como nadie. Me muero de la envidia y estoy por denunciar a mi madre por hacerme tan simple y tan incapaz, hasta de bailar siquiera un solo baile en las fiestas de mi pueblo. Yo lo intentaba, pero ellas siempre decían que no y hasta me pasó por la cabeza, ante tantos fracasos seguidos, la idea de meterme a cura como decía el protagonista de La venganza de Don Mendo. Vean Cuarenta años de cárcel. Sin redención. Ya os diré la edición y la fecha de salida. Iré directo a la cárcel, pero eso será cuando el libro esté en la calle, no creo que sea antes.

Me redime, me compensa, me paga todas las desilusiones y las negativas mi chica galáctica. Sus manos estratosféricas, como toda ella, sobre el hombro con una leve caricia, con su tacto de seda, valen más que bailar diecisiete mil lambadas con la reina de las fiestas, con la belleza del fuego, con la miss caribe y la miss universo, por orden alfabético, una de tras de otra. Si algún día mando algo, ordenaré que el flamenco sea asignatura obligatoria   en la educación pública. Una fuente de sabiduría. Mirad el fandango:  Que canta cuando te nombro, tengo un canario en mi alcoba, que canta cuando te nombro. Mira si te nombraré, que hasta el canario está ronco. ¿Es o no es sabiduría?

Pongo los pies en el suelo y me entra la depresión sin remedio, esa que está provocada por una realidad mentirosa, farsante, puro teatro egoísta. Han vuelto los de la flotilla y no creo que hayan conseguido nada con ese crucero mediterráneo que hemos pagado entre todos, incluyendo el barco escolta. Pura publicidad. Cuando he visto una y otra vez imágenes repetidísimas en televisión, me surge una pregunta inevitable: ¿Qué es un activista? Todos se llaman activistas. ¿De qué viven?  ¿De qué cobran? ¿Están buscando un cargo? Los veo jóvenes como para ser jubilados inútiles como yo. Comparto su causa: los judíos están llevando a cabo un genocidio. Los de Hamás, hace dos años, llevaron a cabo un ataque terrorista y siguen con los rehenes en su poder y. parece, que muchos ya muertos. ¿Eso justifica los casi setenta mil muertos que han asesinado las huestes de Netanyahu? Ese es el mecanismo fatal del terrorismo, el binomio acción- reacción, que jamás tiene fin. Trump, fascista declarado, solo hay que ver su forma de gobernar – la caza de inmigrantes, los aranceles que desmontan la economía, los planes  para hacer  una costa azul en gaza….-, monta un plan de paz a la vez que pide que echen a España de la OTAN. Ya veremos si es paz o negocio. ¿Van a juzgar estos hechos como crímenes de guerra? No sé si va a servir de algo la flotilla o solo va a ser un veraneo marítimo. Vamos a ver qué cargos se reparten tantos activistas. La masacre de Gaza finaliza cuando Trump lo manda, nunca antes. No se engañen. El ridículo absoluto es proponerlo como premio Nobel de la Paz.

Resurgen Koldo  – gran mamporrero- y Ábalos, preocupadísimo por el buen funcionamiento de su ministerio y por la gente que lo votó como la esperanza política valenciana. Vamos a estar atentos porque en unos días declaran los dos, el chulo y el sirviente. Da pena leer la transcripción que hace la prensa. Las putas – mucho más dignas que ellos- suplican: no tengo ni para ponerle de comer a la niña cuando venga del cole. He conocido miles de putas en las cárceles. Todas más señoras que los macarras que las prostituían y todas con el mismo esquema: la necesidad. Estos dos puteros  – solo hay que leer los mensajes- se creen que han descubierto un nuevo lenguaje encriptado. En la cárcel, en 1977, a los billetes de mil pesetas se les llamaba lechugas, a los de cien libras, a las monedas de cinco duros con Franco caudillo por la gracia de Dios, se les llamaba cangrejos. Estos solo han descubierto las chistorras. Algo tenía que aportar el navarro. Si estos no acaban en prisión ya…  ¿Cómo voy a ir yo por publicar Cuarenta años de cárcel. Sin redención?  Encima se acaba de morir Sor Aurelia, una monja santa, inteligente, entregada a  los más pobres y más necesitados. A ver quién me va a buscar a mi una residencia. La cárcel es mi única salida. Algo habrá que hacer.

Sánchez anda el hombre atareado. Cada día tiene una nueva vía de agua que tapar  para evitar irse a pique. Claro, siempre tiene a mano un caso similar en el partido contrario: tu me hablas de Ábalos y Koldo, yo te saco a relucir a Bárcenas. Ánimo, Alberto. El padre Feijoo – al monge benedictino lo estudiábamos en bachillerato como ilustrado, cuando se estudiaba, que ahora…ayyyy señor-, el padre Feijoo lo tiene claro para gobernar, perdón, oscuro, para disfrute del sanchista De Manuel. La mayoría absoluta es imposible y Sánchez, con la banda de socios pedigüeños,  va a poder fardar de mayoría sin tenerla. Como ahora. Y así estamos, se tiran los trastos a la cabeza, pura verborrea, pero no pegan, ni arreglan los problemas del país: la sanidad, los cribados, las citas para después de la próxima glaciación, los pesebres, los golfos que viven sin dar golpe. Ni el Papa, que es infalible según dicen los crédulos, sabe qué hace Simancas, qué Pachi López o cuantas horas ha trabajado Pepe Álvarez o muchos, muchos liberados sindicales y activistas que viven como Dios, en el caso de que Dios exista.

Sánchez, lo he escrito mil veces, aguantará hasta que considere que le va a ir bien convocar elecciones. Los podemitas, los puigdemones, los esquerras, los bildus, los peneuveros, sus fieles sostenedores del sillón, amagan una y otra vez con dejarlo solo. Nunca lo harán. Pura verborrea. Están cómodos cobrando y paseando el folio. Al pasillo que rodea al congreso por dentro lo llaman la M-30. Se vive como Dios paseando por esa circunvalación, comiendo barato en la cafetería y calentando el asiento mientras aplaudes con fervor sin dar golpe.

La justicia es segura y eficaz además de justa. Marlaska le ha dado la medalla roja policial, con pensión extra incluida, al inspector jefe que sacó a Sánchez del  grave peligro que corrió en Paiporta. Lógico. Se jugó la vida el hombre. ¡La madre que me parió!

Manuel Avilés, escritor y director de prisiones jubilado, columnista de h50 Digital

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