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Los policías adscritos a las Oficinas de Denuncias y Atención al Ciudadano son los encargados de la recepción y tramitación de las denuncias formuladas por los ciudadanos sobre hechos constitutivos de infracción penal o administrativa… ¿Solo de eso?

Oficialmente, el funcionamiento de una ODAC viene regulado en la Resolución de 19 de octubre de 2010, de la Dirección General de la Policía y de la Guardia Civil, ámbito del Cuerpo Nacional de Policía, por la que se regula la organización de las Oficinas de Denuncias y Atención al Ciudadano, funciones de sus integrantes y su adscripción a las Unidades de Policía Judicial.

Lo curioso de dicha resolución es que lejos de arrojar luz sobre la correcta operatividad de una ODAC, se ciñe a establecer un complejo entramado de funciones a desarrollar en este puesto de trabajo que van más allá de la simple toma de denuncias. Decimos “complejo” por no recurrir a otro vocablo ya que parece que estas unidades han caído en un agujero negro burocrático donde se eternizan las labores administrativas a la vez que se pretende dar un buen servicio al ciudadano.

Cuesta definir con corrección un perfil capaz de ajustarse a este puesto de trabajo. Podríamos incluso encontrarnos ante una nueva especie de policía que podríamos denominar “agente 4×4” o “agente pulpo”. Estos apelativos se justifican bajo la perfilación de un funcionario total, capaz de dominar a la perfección la infinidad de tareas encomendadas que se le exige a la vez que estar formado en diversas disciplinas policiales y ser capaz de alcanzar una plena madurez legislativa, conocimientos de protocolos y circulares en curso.

ODAC, ¿Atención al ciudadano o cajón desastre administrativo?

Comúnmente, todos tenemos el concepto generalizado de una ODAC como el lugar donde se recepcionan las denuncias por parte de la Policía… Pero una ODAC es mucho, mucho más que eso.

  • Es Policía Judicial: ya de por si, estas unidades, pertenecen a las secciones de Policía Judicial. En ellas se instruyen atestados, se ejercen labores de investigación, se toman declaraciones a testigos, detenidos y víctimas. Entre estas diligencias destaca la instrucción de delitos por violencia de género, los cuales exigen una especial preparación técnica y psicológica a los funcionarios encargados de su tramitación.
  • Es extranjería: Las ODAC también se encargan de instruir los expedientes motivados por la Ley Orgánica 4/2000. Suelen ser una fuente recurrida de consultas por parte de funcionarios respecto a esta materia y son los órganos encargados de emitir los permisos de viaje para menores.
  • Es Seguridad ciudadana: Los funcionarios adscritos a una ODAC suelen ser los responsables de la tramitación de actas al amparo de la Ley Orgánica 4/2015, de 30 de marzo, de protección de la seguridad ciudadana. Drogas, armas, efectos entregados, ocupados… Todo pasa por la ODAC.
  •  Es Policía Científica: En estas unidades se remiten los billetes falsos a la Brigada de Investigación del Banco de España… ¿Y cómo saben que son falsos? Pues con mucha experiencia, pericia y formación al respecto. El instructor de las diligencias también es el responsable del cumplimiento del Protocolo de identificación de detenidos (hasta toma las huellas a un detenido) e incluso inspecciona personalmente los daños de un vehículo cuando se trata de una denuncia por robo con fuerza determinando la veracidad a los hechos.
  •  Es Información: Una ODAC es una fuente inagotable de información. Se trata de un canal del que se nutren diversos grupos policiales y desde donde se da correcto cauce a determinados datos que en un futuro podrían ser relevantes en una investigación.
  • Es secretaría: El teléfono de la ODAC es el call center de una comisaría. Constituye la primera línea de fuego de las llamadas telefónicas. Allí se reciben y coordinan gestiones con otras dependencias, otras Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, juzgados, órganos administrativos… En este sentido, los policías aquí destinados se convierten en auténticos “apaga fuegos” capaces de resolver con celeridad las cuestiones más complejas y enrevesadas.

A todas estas tareas se le añade una más, la confección de la odiosa estadística… Ya que una ODAC es el lugar por donde entra todo, qué mejor sitio para encargarle a sus responsables el recuento diario del balance de hechos, detenidos, incautaciones, identificaciones y un sin fin de registros que alimentan el sistema estadístico de la Dirección General de la Policía.

Los policías de las ODAC se pierden entre documentos, actas, libros de registros, infinitos desplegables, emails, sellos, tablas de excel… En una ocasión, escuché de  funcionario con notoria experiencia decir:

“En pleno siglo XXI utilizamos los ordenadores como máquinas de escribir”

Daba fe de las carencias de un software que estuviese a la altura de las exigencias de un puesto con estas características. Soñaba con un idílico sistema capaz de dotar a una ODAC de la celeridad que necesita para garantizar la máxima eficacia y eficiencia que exige un puesto con estas características. Un protocolo que pudiese minimizar los errores y fuese capaz de poner punto y final a la ralentización de los obsoletos procesos analógicos.

Podríamos seguir enumerando encomiendas que recaen sobre los responsables del funcionamiento de una ODAC. Pero si nos detenemos a pensar, todas ellas entran a formar parte del denominado backstage policial. Funciones y más funciones cuya operatividad se ejecuta con el telón bajado y que descuidan por completo que el guion de esta función fue escrito para los ciudadanos de a pie. Precisamente para ellos se han creado estas unidades de las que se alardea institucionalmente presumiendo de servicio público de calidad y no para el placentero engranaje de un sistema burocrático policial que se ralentiza entre bastidores.

 

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