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Por séptima noche consecutiva los violentos salen a quemar y destrozar mobiliario urbano con el pretexto de la detención e ingreso en prisión de Pablo Hasél

La situación que se está viviendo en Barcelona noche tras noche se está volviendo insostenible y los vecinos ya están cansados y comienzan a hacer frente a los delincuentes disfrazados de manifestantes.

Desde sus ventanas o los más atrevidos a pie de calle, hacen frente a una turba de jóvenes violentos que parapetados tras un pasamontañas o un pañuelo aprovechan para destrozar y saquear todo a su paso.

La quema de contenedores de forma indiscriminada ha provocado que se quemen semáforos, árboles o que algunos edificios corran grave peligro de incendio dada la cercanía del fuego.

Los vecinos han visto como una protesta por el ingreso en prisión de un delincuente reincidente se ha tornado en violencia y robos.

Y decimos delincuente, porque no hay que cometer el error de pensar que Pablo Hasél está en prisión por cantar. Está en prisión porque ha cometido varios delitos y tras ser advertido de que si cometía otro delito iría a prisión, hizo caso omiso.

En su currículum delincuencial podemos encontrar las siguientes condenas.

  • Agredir a un cámara mientras hacía su trabajo (seis meses de prisión).
  • Agredir al testigo de un juicio a la salida del Juzgado por declarar contra un amigo suyo (dos años y medio de prisión).
  • Hechos muy similares con más acciones de enaltecimiento del terrorismo e injuriando y animando a cometer agresiones contra otras personas (dos años de prisión).

Por todo esto, los vecinos ya no pueden mirar hacia otro lado, porque quizás la próxima noche quemen los contenedores de debajo de su ventana, con el consiguiente peligro hacia su vivienda.

Porque puede que cuando vayan a trabajar, observen con indignación como donde estaba su motocicleta, ahora sólo hay un amasijo de hierros quemados.

Que cuando vayan a abrir su negocio, vean con impotencia y frustración como ha sido reventado y saqueado. Que tras haber podido sobrevivir, laboralmente hablando, a un confinamiento y una pandemia, ahora una turba de radicales ha destrozado su medio de vida y el de su familia.

Y todo ello, mientras algunos políticos se ponen del lado de los violentos, mediante tweets que podrían ser constitutivos de delito por incitación a los disturbios, como es el caso de Pablo Echenique, el cual ha sido denunciado por varios sindicatos policiales.

Por ello, algunos vecinos ya han dicho ¡basta! Y se han enfrentado a los radicales, llegando a quitar los contenedores que iban a quemar, o intentando apagar el fuego de los que ya habían comenzado a quemar.

Estas personas, que dando la cara han intentado poner un poco de coherencia, han recibido insultos y amenazas por parte de los encapuchados.

Nuestro reconocimiento para ellos.

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