Lamentable “piscinazo” de una mujer durante una intervención policial tratando de simular una agresión

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La tarde de este jueves unos agentes de la Policía Nacional destinados en Pontevedra tuvieron que hacer frente a uno de esos tantos miles de “casos aislados” que se desarrollan durante el ejercicio de sus funciones. Situaciones en las que personas que se encuentran en el marco de una intervención policial tratan de simular agresiones para acusar a los agentes como si de una bendición divina se tratase y conseguir librarse de todos los pecados terrenales.

En este caso, los uniformados actuaban durante una identificación rutinaria tratando de calmar a un hombre y una mujer conocida en la localidad por ofrecer romero. Una acción vinculada en el panorama nacional a la comisión de hechos delictivos como pequeños hurtos y a la vulneración del derecho a la libertad derivando en una perturbación del orden social y en otros casos hasta en coacciones.

Este enésimo “caso aislado” se resolvió con gran profesionalidad concluyendo la acción policial con la detención del varón por presunto delito de resistencia y desobediencia según informa el diario local Pontevedraviva. El insurrecto mostró una actitud agresiva y desafiante ante los garantes de la ley que actuaron en consecuencia cumpliendo de forma impecable con lo contemplado en la legislación vigente. En resumen, “grilletes y calabozo” como se suele comentar entre los españoles afines al cumplimiento de sus derechos y libertades.

La mujer, sin embargo, optó por la “técnica del aspavientos”. Una actitud delincuencial bastante común a la que recurren individuos que sobreviven al margen de la legalidad y que tratan de entorpecer la labor policial. Este comportamiento consiste en sacudir los brazos estilo remo hacia delante o hacia atrás acompañándose los movimientos de griterío abundante para enervar a los testigos allí presentes e incitarlos a posicionarse en contra de las fuerzas del orden.

 

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Una actitud lamentable que quedó inmortalizada por una grabación efectuada por un testigo y que se viralizó en redes sociales. Afortunadamente, esta prueba da fe de la incredulidad del agente actuante y la de los allí presentes  entre los cuales no pudieron contenerse alguna sonrisa. Pero en lo que al trabajo policial respecta, sonrisas no son muchas las que acompañan esta profesión y casos como el que se estudian en esta penosa e ilegal actitud pueden derivan en que el policía en cuestión acabe sentado en el banco de los acusados de cualquier juzgado.

Una situación por al que se requiere:

  • Por un lado mayor contundencia contra los que simulan delitos y entorpecen gravemente la labor policial tratando de atentar contra el Estado de Derecho y perturbar gravemente el orden social.
  • Por otro, mayor protección institucional para aquellos profesionales que luchan a diario por mantener nuestras calles seguras y tranquilas garantizándose unos servicios y asesoramiento jurídico para que “los buenos” de estas películas barriobajeras no acaben siendo tratados como delincuentes sino como héroes que son.

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