
La Unión Federal de Policía (UFP), sindicato de la Policía Nacional, remarca en un comunicado dice que siegue muy pendiente del estado de salud del compañero Carlos, que continúa grave y luchando por su vida. Que quieren que él y su familia sepan que no están solos: la UFP está a su lado, en todos los frentes, para apoyarlos, acompañarlos y pelear por ellos mientras llega su recuperación.
Carlos, oficial de 41 años, miembro del Grupo de Robos de Valencia, fue atacado por la espalda mientras servía a su pueblo en Vinalesa, «dos cobardes lo golpearon con una piedra en la cabeza, dejándolo inconsciente y abandonado en el suelo. Hoy permanece en coma inducido en el Hospital Clínico, luchando por seguir adelante».
Señalan que no van a permitir que Carlos se convierta en un número más, en una estadística fría que se olvida con el paso de los días. Cada agresión tiene rostro, familia, vida y futuro. «Cada agresión destroza hogares y marca para siempre a quienes servimos en la calle. Algo tiene que cambiar. Y tiene que cambiar ya».
Las agresiones a policías se han convertido en una trágica “nueva normalidad” alimentada por años de tibieza institucional, de discursos irresponsables y de un clima que, en lugar de reforzar la autoridad de los agentes, los expone aún más. «Se ha permitido que los policías sean puestos a los pies de los caballos, mientras algunos se dedican a boicotear, señalar y desprestigiar nuestra labor».
Y lo dicen con claridad, sin eufemismos ni rodeos: «Gobierno y Ministerio del Interior, ustedes son cómplices de esta escalada de violencia».
- Por su silencio.
- Por su falta de firmeza.
- Por no condenar como deben.
- Por no legislar para protegernos.
- Por mirar hacia otro lado mientras los policías sangran en la calle.
«Desde la UFP seguiremos presionando, seguiremos exigiendo y seguiremos denunciando. No nos van a callar. No vamos a permitir que se olvide a Carlos ni a ninguno de los compañeros agredidos en toda España».










