
La vicepresidenta primera del Gobierno y secretaria general del PSOE-A, María Jesús Montero, participó este fin de semana en Atarfe (Granada) en unas jornadas organizadas por el PSOE con motivo del 25N, bajo el lema “Un maltratador no es un buen padre”. Durante su intervención, Montero lanzó un mensaje que ha sido interpretado como un ataque directo a la labor de la Guardia Civil y la Policía Nacional, al afirmar que estos cuerpos “no comprenden la situación actual de la violencia de género” y que “no saben actuar” en estos casos.
A la polémica se suman las recientes declaraciones de un senador socialista del PSOE, quien llegó a afirmar que policías y guardias civiles “se tienen que ganar” el reconocimiento de profesión de riesgo. Unas palabras que han sido interpretadas como un desprecio hacia quienes ya están en primera línea, enfrentándose cada día a narcotraficantes, bandas organizadas y situaciones de máxima tensión para garantizar los derechos y libertades de los ciudadanos. La afirmación resulta especialmente hiriente cuando se trata de colectivos que arriesgan su vida a diario en operaciones complejas, mientras desde la política se cuestiona su merecido reconocimiento institucional.
Críticas a los profesionales que están en primera línea
Las palabras de Montero han sido recibidas como un verdadero insulto por miles de agentes que cada día se enfrentan a la violencia machista en primera línea. La Guardia Civil y la Policía Nacional cuentan con protocolos específicos, formación especializada y unidades dedicadas a la atención de víctimas, como los equipos EMUME en la Guardia Civil o las UFAM en la Policía Nacional. Son ellos quienes intervienen en los momentos más críticos, protegen a las víctimas y detienen a los agresores, mientras que los políticos, como se ha señalado desde distintos sectores, se limitan a dar mítines vacíos y discursos propagandísticos sin conocimiento profundo de la realidad.
Un desprecio a la profesionalidad policial
Resulta especialmente grave que estas declaraciones se produzcan en un contexto en el que los cuerpos policiales han demostrado sobradamente su capacidad de actuación. Recriminarles públicamente su labor supone menospreciar el esfuerzo y la preparación de miles de profesionales que trabajan en condiciones difíciles y con recursos limitados, pero con un compromiso absoluto hacia la protección de las víctimas.
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Fuente: Jornada del PSOE en Atarfe sobre violencia de género
El contraste entre la política y la realidad
Mientras Montero utilizaba el escenario de Atarfe para reforzar el discurso del PSOE en materia de igualdad, los agentes policiales continúan resolviendo casos reales de violencia de género en barrios, pueblos y ciudades de toda España. La diferencia es clara: los policías y guardias civiles actúan, los políticos hablan. Y cuando esas palabras se convierten en ataques injustificados, se erosiona la confianza en las instituciones y se deslegitima la labor de quienes verdaderamente sostienen la lucha contra la violencia machista.
Conclusión
Las declaraciones de María Jesús Montero no solo han generado polémica, sino que han abierto un debate sobre el respeto institucional hacia los cuerpos policiales. Cuestionar su preparación y su capacidad de actuación es un error que desmerece la labor de quienes, con formación y experiencia, protegen a las víctimas cada día. En un asunto tan delicado como la violencia de género, lo que se necesita es unidad y reconocimiento, no descalificaciones que alimenten la propaganda política.







Poco le falta para entrar en soto del real.
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