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La insólita práctica de defecar en comisaría para ahorrar papel higiénico y agua: ¿Es posible?

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España cuenta con más de 150.000 policías en activo… pues bien, uno de ellos (sin mojarse en especificar unidad ni destino) ha planteado a h50 analizar una extraña práctica, al parecer, bastante extendida en su comisaría: Defecar en horario laboral con el objetivo de ahorrar papel higiénico y agua en su casa. Este seguidor incluso asegura ser una moda que se extiende a nivel nacional y se viraliza incluso en otros puestos de trabajo por lo que nos vemos obligados a analizar el caso.

Del vasto universo de las prácticas laborales más excéntricas, parece ser que ha surgido una tendencia que asegura «revolucionar  la economía personal». No es otra que plantar un pino en el trabajo para ahorrar tiros de cisterna y viajes al supermercado para almacenar rollos de papel higiénico en casa. Sí, has leído bien. Esta estrategia, a la que algunos llaman «bioahorro corporativo», ha comenzado a ganar adeptos entre los agentes más comprometidos con su bolsillo y también la economía familiar.

Pues bien, los defensores de esta curiosa práctica (que parecen ser muchos) aseguran que, al desahogarse exclusivamente en el baño de la comisaría, se pueden ahorrar una cantidad significativa de agua (gracias al preciado botón de descarga del váter) y evitar el uso excesivo de papel higiénico doméstico. Según estudios realizados por h50, «no tan rigurosos», un policía o guardia civil medio en España podría ahorrar hasta un rollo de papel higiénico por semana y reducir el consumo de agua doméstica en al menos un 10%. Y, también de paso, contribuir al uso «justificado» de las instalaciones laborales, evitando que las tazas y cisternas se oxiden por falta de uso.

Hablemos en términos económicos…

En primer lugar, hay que decir que el costo de tirar la cadena del inodoro puede variar dependiendo de varios factores, como el tipo de inodoro y el consumo de agua en una región determinada. También del tamaño de las heces o intensidad de la excreción y aquí evitaremos entrar en detalles sobre las manchas incómodas sobre la cerámica que requieren uso intensivo de cisterna para su completa erradicación.

En promedio, un inodoro estándar utiliza alrededor de 6 litros de agua por descarga. Si consideramos el costo promedio del agua en España, que es aproximadamente 0,48 euros por metro cúbico, una descarga de inodoro podría costar alrededor de 0,00288 euros. En promedio, una persona sana defeca entre 1 y 3 veces al día o entre 2 y 3 veces por semana. La frecuencia de las evacuaciones intestinales puede variar de persona a persona y se puede ver afectada por factores como la dieta, el nivel de actividad física y el estado de salud genera. Atendiendo a estos factores, el ahorro en agua puede variar entre unos 0.25 euros al mes o una cantidad económicamente insignificante.

En cuanto al gasto en papel higiénico afinar el gasto es más complejo ya que no solo dependemos de la cantidad de «viajes al trono» que se realicen sino de la calidad del papel en sí mismo: simple o triple capa, almohadillado, marca blanca o especializada… En general, podemos valorar un rollo en unos 0.40 euros por lo que mensualmente podría suponer un ahorro de 1,60 euros.

En general, el ahorro mensual de «soltar el ancla» en comisaría podría suponer para el bolsillo de un agente un ahorro redondeado de unos 2 euros mensuales.

El lado ambientalista: héroes de la descarga

Por otro lado, surgen los policías con inspiración ecologista más creativa que han abrazado esta tendencia como una forma de practicar la «descarga consciente». Se argumenta que, al concentrar el uso de los baños en espacios laborales compartidos, la huella hídrica se optimiza y se distribuye de forma más eficiente. Algo así como un «ciclo de agua corporativo». ¡Adiós desperdicio, hola eficiencia eco-friendly!

Los riesgos de quitarse peso de encima en comisaría: entre miradas sospechosas y baños saturados

Claro, no todo es color de rosa. Este curioso movimiento del «bioahorro corporativo» enfrenta sus desafíos para aquellos que quieren soltar lastre en comisaría. Primero, están las miradas de compañeros de trabajo que sospechan que alguien ocupa el baño durante el horario laboral por tiempo excesivo. Luego, están los riesgos de saturación de los baños con demasiados seguidores de esta tendencia y que suelen coincidir con horarios de cambio de turnos o momentos posteriores a una ingesta. Los debates sobre el respeto del tiempo y espacio en los baños comienzan a surgir como un tema de discusión caliente.

En resumen, el acto de defecar en el trabajo ha pasado de ser un simple hecho biológico a convertirse en un tema de debate financiero y ecológico. Y aunque este movimiento pueda parecer divertido (o un poco absurdo), también refleja el ingenio humano para encontrar soluciones creativas a problemas cotidianos. Así que, la próxima vez que escuches a alguien hablar sobre «bioahorro corporativo», recuerda que detrás de cada descarga hay un posible héroe ecológico.

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