La heroína mata de nuevo

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Columna de Ricardo Magaz. “CRÓNICAS DEL NUEVE PARABELLUM”.

 LA HEROÍNA MATA DE NUEVO

La vida no es un lugar seguro. Nunca lo ha sido. A los riesgos que depara en el plano transgresor se le suman las incertidumbres, las frustraciones y el dolor que la propia existencia arrastra cuando las adversidades asoman. La naturaleza humana nos hace vulnerables. De tal modo, hay gente que recurre al uso y abuso de drogas, lícitas e ilícitas.

DROGAS, S.A.

Según cifras de la ONU, 250 millones de personas consumen drogas en el mundo, lo que ha convertido esta actividad en la “economía número 20” del Planeta. La cocaína, los productos de diseño y los cannábicos son hoy las sustancias estupefacientes y psicotrópicas más utilizadas.

Atrás había quedado la terrible heroína que causó estragos en los años 80, sembrando las calles de cadáveres andantes. Las imágenes de yonquis con la aguja clavada en el brazo eran habituales. El sida, las adulteraciones, el espantoso deterioro físico y la alarma social acabaron de estigmatizar a los adictos al caballo. Pocos sobrevivieron.

Tres décadas después la pesadilla ha vuelto. El abaratamiento de la heroína con respecto a otros estupefacientes, el impulso de las “multinacionales” criminales del narcotráfico y el enorme lucro para las mafias ha hecho que miles de hombres y mujeres caigan en esta droga dura; sola o mezclada con cocaína.

PRODUCCIÓN Y CONSUMO

Otra razón de orden transnacional, acaso la más importante en su resurgimiento, es la altísima producción y excedentes en el avispero de Afganistán. Hay que tener en cuenta la competencia entre las poderosas organizaciones de narcos, verbigracia el cártel de Sinaloa, por nombrar uno de los más dinámicos exportadores que lucha encarnizadamente por hacerse con el dominio internacional. Sus capacidades económicas y de corrupción son escandalosas.

Las consecuencias no han tardado en aparecer. El aumento exponencial del consumo de heroína y paralelamente los fallecimientos asociados están presentes en nuestras ciudades para quien quiera documentar la estadística.

En España el tráfico de drogas origina alrededor de 6.000 millones de euros anuales. Es por consiguiente una de las principales fuentes de dinero negro, superando a la trata y al tráfico de armas. La situación de la península ibérica, ser frontera exterior de la Unión Europea, la cercanía con África y la relación privilegiada con Latinoamérica pone a nuestro país en el punto de mira de las bandas del narcotráfico foráneas. La franja del estrecho de Gibraltar y las costas gallegas son rumbos clave. Pese a ello, el porcentaje de incautaciones y arrestos practicados por la policía española es el mayor de la UE. Sin embargo, mucha droga llega finalmente a los circuitos minoristas del mercado.

POLITOXICÓMANOS

Los procedimientos de consumo de heroína en esta nueva etapa han cambiado. Ya no se inyecta por vía intravenosa. Ahora se inhala o se fuma en papel plata, lo que no evita la peligrosidad de este derivado de la Papaver somniferum. Mayormente, los que se inician en su empleo lo hacen desde la cocaína, más cara. El perfil del heroinómano es heterogéneo aunque abundan las personas policonsumidoras, no marginales, de 30 a 50 años de edad media.

Los efectos del enganche al caballo, similares a los del temible crack, ya se han objetivado, tanto en el aspecto sanitario como a otros niveles. Es inevitable que tenga reflejo en infracciones penales. Los terapeutas y las entidades de rehabilitación han dado la voz de alarma.

En otros países europeos y en EE.UU. ocurre lo mismo. El consumo de heroína se ha disparado. Las muertes provocadas por este opiáceo han aumentado en los últimos cuatro años, según datos del Observatorio de las Drogas y las Toxicomanías. A ello ha contribuido, además del repunte en su empleo, las adulteraciones con ingredientes inadecuados.

FALSA “FELICIDAD”

Se pone de manifiesto, una vez más, que las drogas son un error de cálculo en busca de la “felicidad”, o quizá de su uso equivocado con el propósito de enmascarar las aflicciones de la vida. Puede parecer empalagosa la frase después de enumerar la retahíla de males acerca del narcotráfico, sus consecuencias y las muertes que ocasiona, pero si lo pensamos detenidamente al final las cosas son como son. Y si no se toman medidas, empeoran.

(*) Ricardo Magaz es profesor de Fenomenología Criminal en la UNED, ensayista y miembro de la Policía Nacional (s/a)

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